La unión Castilla-Aragón.
Temor fundado en Navarra (1469-1483). Ya en su día, en 1469, el matrimonio de Isabel de Castilla con Fernando de Aragón se sentía como una losa que amenazaba aplastar al reino de Navarra. Ambas monarquías, española y francesa, apetecían el reparto ya que el reino se hallaba extendido a ambos lados del Pirineo. Ahora, con Francisco Febus y su madre Magdalena de Francia, la merindad de Ultrapuertos se veía amparada por el Bearn. No obstante, Navarra era fácil presa para ambos. La reina madre Magdalena y su hijo Francisco Febo (1479-1483) van a dirigir un reino sumido siempre en la cruel lucha de banderizos azuzada desde fuera y promovida desde dentro. Ahora el apoyo de los reyes se basa en los agramonteses mientras los beamonteses se amparan en el poderío de Isabel y Fernando. En este estado de cosas, madama Magdalena, percatada de que solamente la merindad de San Juan Pie de Puerto se hallaba en paz, se decide a pacificar las demás merindades conversando en Zaragoza con Fernando de Castilla y Aragón, quien bajo apariencias pacifistas era quien atizaba las discordias con vistas a un plan ambicioso y premeditado. Esta entrevista condujo a las treguas de Aoiz entre ambos bandos. Era 1479. La guerra civil parecía terminada. Se respiraba esperanza y optimismo en los medios oficiales. Pero sucedió lo inesperado. El mariscal don Felipe habló mal del Conde de Lerín con tan mala fortuna, que habiéndose enterado éste no dudó un momento en tomarse cumplida venganza. Supo un día que don Felipe pasaba por las Bárdenas. Era la ocasión. Le siguió los pasos y le alcanzó cerca de Meida donde le atravesó el pecho de una lanzada (1480). Las Cortes, reunidas en Tafalla, aconsejaron la venida del rey a Navarra para ser proclamado conforme a Fuero. El rey, espléndido y hermoso de figura, llegó a Pamplona acompañado por mil lanzas bearnesas. Fue proclamado rey y coronado en la catedral el 6 de noviembre de 1482. Una de sus primeras disposiciones fue la de condenar a muerte a todo aquél que se apellidara agramontés o beaumontés; restituyó al conde de Lerín como Condestable, haciendo, además, numerosas mercedes sin distinción de bandos. Auguraba un buen reinado. El rey había regresado a Pau donde vivía dedicado al lujo, la música, las artes y las buenas maneras, soñando consolidar la paz de su reino. Un día, el 29 de enero de 1483, cuando después de la comida se puso a tocar la flauta, se sintió indispuesto y murió poco más tarde probablemente envenenado. Le sucedió en el trono su hermana Catalina.
Bernardo Estornés Lasa