Estructura urbana.
El anárquico proceso urbano-industrial del País Vasco no ha tenido en Navarra una incidencia negativa como en los territorios de la Comunidad Autónoma Vasca. Pamplona está al frente de una red urbana más equilibrada y armónica que la de las provincias vecinas. El factor fundamental en el proceso de urbanización navarro ha sido el despegue industrial iniciado en los años cincuenta. A partir del Programa de Promoción Industrial (1964) se crean una serie de polígonos industriales -Pamplona, Bera, Santesteban-Doneztebe, Etxarri-Aranatz, Altsasu-Olaz-Urdiain, Atallo-Betelu, Marcilla, Lodosa, Tafalla y Tudela- que contribuirán de manera importante a la formación de una red urbana que servirá de descongestión de áreas de Guipúzcoa y del Gran Bilbao. El desarrollo de las vías de comunicación (Irurtzun-Pamplona, Logroño-Tudela ...) contribuyen al desarrollo de la red urbana y a la integración de la misma en el sistema urbano vasco. De esta forma, la red urbana navarra se integra en lo que se ha venido a llamar «sistema urbano vasco-periférico» del que forman parte Vizcaya, Guipúzcoa, Santander, Burgos y Logroño, o «sistema urbano vasco subinterior» en la que se integran también Alava, Baja Navarra y Zuberoa. Según el estudio realizado por A. Precedo «la red urbana de Navarra», sólo la Ribera Tudelana, la Navarra Media Oriental, la Navarra Media Occidental y la Montaña tienen, desde el punto de vista de la estructura de la red urbana, un dispositivo urbano espacial adecuado para organizar espacios funcionales. El resto de las áreas son espacios disfuncionales, lo que plantea la necesidad de una mejor y racional organización del espacio navarro. La jerarquía de los núcleos de la red urbana está en relación con las funciones terciarias que posee. Pamplona es el principal centro de atracción de la red urbana donde el crecimiento demográfico, industrial y la diversificación funcional en los últimos treinta y cinco años ha dado lugar a la formación de un Area Metropolitana que coincidirá con la denominada Comarca de Pamplona. El equilibrio jerárquico de la red urbana característico de los años cincuenta se verá gravemente afectado debido a una desigualdad espacial manifestada en el aumento de la primacía del Area Metropolitana de Pamplona, en el estancamiento y descenso de los núcleos medios de población y en la permanencia de núcleos pequeños que pierden progresivamente su población. Analizando la jerarquía de la red urbana de Navarra se presenta, en un primer nivel, además de Pamplona los núcleos de Villava, Huarte, Burlada, Barañaín, Beriain, Berriozar-Ansoain, Arre-Orikain, Noain, Aranguren, Olza, Galar, Elorz, Egües y Zizur. En segundo lugar estarían las localidades de Tudela, Estella, Tafalla y Altsasu, denominadas por Precedo «centros de equilibrio». Y, finalmente, un tercer grupo en torno a San Adrián, Corella, Sangüesa, Elizondo, Lodosa, Cintruénigo, Peralta y Santesteban, denominados «centros intermedios». De acuerdo al grado de integración y jerarquización de esta red urbana, el mismo autor, agrupa el resto de municipios navarros en las categorías de «centros intermedios de transición activa» (Marcilla, Lesaka, Irurtzun, Aoiz, Carcastillo, Viana, etc.); «centros intermedios de transición pasiva» (Olite, Fitero, Cortes, Bera, Caparroso, Castejón, Arguedas, Falces, Cascante, Artajona, etc.); «lugares centrales activos» (Lekunberri, Lakuntza, Ronkal, Otxagabia, Aurizberri, Auritz, etc.); y la «red de base», a la que pertenecen el resto de los municipios no incluidos en las categorías anteriores. En un futuro, si se consigue vitalizar lo que se ha llamado «centros de equilibrio» y «centros intermedios», se podría conseguir, pese a la importancia del Area Metropolitana de Pamplona, una red urbana bastante equilibrada que serviría para una correcta organización de todo el territorio navarro.