Novelistas de la Revolución. Este período lo abre Mariano Azuela, 1873-1952, con su obra, ya clásica, Los de abajo, 1916, que hacía su sexta novela. La novelística de la revolución por su valiente realismo pareció antirrevolucionaria, pues denunciaba también, sin hipocresías, las brutalidades de un pueblo. De este tema fueron: José Mancisidor, 1895-1956. En 1931 publicó La asonada, la revolución desde el punto de vista comunista. En 1953 Frontera junto al mar, la lucha del pueblo de Veracruz contra la invasión norteamericana. Xavier Icaza, n. en 1902, publica las novelas Panchito y Chapopote, 1928, donde satiriza el imperialismo yanki. Andrés Iduarte, n. en 1907, escribe sus memorias: Un niño en la revolución, 1951. El 1954 aparece la obra de C. Antonio de Zuinaga, Adelante los colorados. Francisco L. Urquizo, en 1943, Tropa vieja. Es la Revolución vista desde la tropa federal. Las memorias de un soldado federal desde que es "agarrado por la leva" en 1910, hasta el asesinato de Madero. Carlos Fuentes, gran narrador como Cortázar o Vargas Llosa, según Marta Portal. Su obra La región más transparente, es una novela de enorme significación en la narrativa contemporánea. Pone nombres vascos a varios de sus personajes femeninos: Norma Larrabeiti, Rosenda Zurbarán, Mercedes Zamacona y el masculino Manuel Zamacona. Elena Garro. En Recuerdos del porvenir surge el pueblo como sujeto-narrativo, el pueblo protagonista. Sus piezas teatrales fueron publicadas en un volumen, Un hogar sólido, en 1958. Jorge Ibargüencoitia, Los relámpagos de agosto, pinta el lado humorístico de la Revolución.
Mariano Estornés Lasa