Mineros vascos en América. El primer minero de Santo Domingo y por lo tanto de América, fue Francisco de Garay. Los primeros de México que explotaron las minas de plata en gran escala fueron Cristóbal de Oñate, Juan de Tolosa y Miguel de Ibarra. Oñate con Tolosa e Ibarra fundan Zacatecas el 20 de enero de 1548. El descubrimiento de estas minas y luego las de Guanajuato, pesaron mucho en la economía colonial. Los linajes de Oñate, Ibarra y Tolosa crecen y se alían con otros hasta formar una poderosa capa social que establece los fundamentos del progreso de estas comarcas. Como cobertura de esta zona, una de las más ricas del mundo conocido, estas familias se lanzaron a la conquista de los territorios de N. México, Tejas, California, etc. Juan de Oñate, sucesor de Cristóbal, dejó su recuerdo que aún persiste hoy día: «Entre Albuquerque y Gallup está el Monumento Nacional de El Morro, formado por una enorme piedra inclinada llamada la Roca de la Inscripción. En 1605, don Juan de Oñate, el primer colonizador de Nuevo México, grabó su nombre sobre esa roca. Desde entonces se puso de moda entre los gobernadores y generales, explotadores y cazadores y traficantes, de grabar su nombre. ¡Y luego los turistas!». [Ref. H. Allen Smith; ¡Vámonos al Oeste!, Barcelona 1980]. El vascofrancés José de Borda hace una inmensa fortuna en el siglo XVIII explotando las minas de Zacatecas, Tasco y Tialpujahna. Este fenómeno de los vascos mineros ocurría en toda América. En Bolivia, la lucha por la posesión de Potosí, el cerro de plata, entre vascongados y vicuñas, era permanente. En Chile los vascos andan en la riqueza cuprífera. Suenan el socavón Lecaros y el Urmeneta y las minas de los Zuleta, los Aguirre, los Ossa y los Isasmendi.
Mariano Estornés Lasa