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MARKINA-XEMEIN


Markina en el siglo XVIII

Markina en el siglo XVIII. En 1704 tenía 143 fogueras; en 1798, su número era de 157. Según describe Iturriza «El casco de la villa circuido de unos trozos de muro con sus puertas al Oriente, Sur y Occidente consta de cuatro calles rectas empedradas bellamente con dos listas de losa areniza de Oiz el año de 1783 por 24.000 reales, en las que hay 80 casas, siendo las más sobresalientes la Consistorial, la de Mugartegui, Ibitecha, Mendizábal, la de la viuda de Alzíbar, Indianucúa, Barroeta y Ansótegui, estas dos últimas con oratorios. Tiene extramuros tres arrabales que son la de Artibai, Abesua e Iturralde, y dos cofradías o barriadas en Iturreta y Munía, con 64 casas» (Iturriza, 81) ([Lab. H. G. S. B., t. VI, p. 682). Había en la villa «un Médico, botica, dos Cirujanos, Maestro de primeras letras, tres tabernas, carnecería, dos hornos, juego de pelota y de bolos, varias tiendas de mercancía, cinco puentes de piedra sillar, siendo la de Arrichinaga edificada el año de 1525 [como lo declara una inscripción gótica ya casi ilegible que hay en ella] a costa de Gonzalo de Solarte y su mujer [para el paso de sus ganados] y varias fuentes, siendo de agua especial la nueva, construida el año de 1788 por ocho mil ducados en frente del Carmen con una inscripción que dice "Vr au ederrazala - esanic - aitubac - alan arindudira - neque ta gastubac. Carlos irugarrena - Vizcaico Jaundala - Marquinaco vrijac - eguinau onela: Vgartecoachpeetan-daucatjatorrija-vbidesaconetan - etorri Vgarija"». En el año 1719, habiendo ocupado los franceses varios puntos de Guipúzcoa, el Señorío de Vizcaya ordenó a los vecinos de las repúblicas de Markina, Berriatúa, Echebarria, Xemein, Ermua y Ondárroa que acudieran a reforzar el puerto de Ondárroa y la frontera de Vizcaya con Guipúzcoa [E. J. L.: «H. G. S. B.», t. VI, p. 111]. En el año 1721, con motivo de una epidemia contagiosa que se había declarado en Marsella, el Señorío de Vizcaya decidió adoptar varias medidas preventivas, entre ellas vigilar los pasos con Guipúzcoa. En la frontera de Markina se puso una guardia permanente de cuatro hombres, bajo el mando del alcalde, con un sueldo de cuatro reales de vellón cada uno, pagaderos por el Señorío (E. J. L.: «H. G. S. B.», t. VI, p. 121]. En 1762, la comisión encargada del estudio del número de escribanos reales necesarios en el Señorío determinó que esta villa quedase sin nombramiento de escribano real [E. J. L.: «H. G. S. B.», t. VI, p. 346]. En 1766 se produjo en esta localidad una matxinada. El origen provino de los pueblos limítrofes con Guipúzcoa en los que se pedía la disminución de los precios de los granos y otros artículos ya que, decían, así lo ha dispuesto el rey Carlos III. El Señorío de Vizcaya gastó en sofocar este tipo de sediciones la suma de 58.623 reales con 32 maravedís [E. J. L.: «H. G. S. B.», t. VI, p. 372]. En 1783 fueron empedradas las calles de esta localidad [Lab. H. G. S. B., t. VI, p. 481]. El 26 de septiembre de 1786 se llevó a cabo en la villa de Markina un estudio del número de casas existentes en ella, dividiéndolas por calles y consignando los dueños de las mismas. El resultado fue el siguiente: 7 calles y arrabales, 115 casas y 2 hornos [E. J. L.: «H. G. S. B.», t. VI, p. 497-500].

Ainhoa Arozamena Ayala


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