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MADERA


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Arte menor

Arte menor. A pesar de incluirlos en este apartado, se ha dicho que la talla en madera, piedra y el tejido, son las artes mayores de los vascos. En efecto los muebles se adornan con profusión, pero no faltan tallas en piezas más menudas del ajuar doméstico, en aperos, ni tampoco en vigas y elementos de madera de las viejas mansiones. Como elementos decorativos rectilíneos podemos citar en general, en el ámbito de la tierra vasca, el ajedrezado en franjas no muy anchas, los triángulos en serie lineal, los cuadrados divididos en cuatro triángulos, o los rectángulos divididos en dos triángulos, gran número de ornamentos curvos y compuestos, "rosáceas", cruces de Malta, estrellas de cinco, seis y ocho puntas, motivos radiales y en abanicos. Combinaciones tales se perciben incluso en moldes de hacer queso. A veces el artista popular abandona semejantes motivos geométricos y representan objetos y seres naturales, siendo los vegetales los que mejor combinan con los geométricos. Al introducir siluetas animales y personas el carácter decorativo resulta problemático. Ahora bien, de modo autónomo e independientemente a la sucesión de estilos (hasta cierto punto), debió de haber en el País Vasco a lo largo de la Edad Media un arte decorativo y suntuario, una técnica de talla en madera, en consonancia de la frecuencia con que aquélla servía de material constructivo y ajustada a antiguas tradiciones. Desde el punto de vista etnológico, resulta a primera vista difícil de explicar los contactos de la decoración vasco-navarra con zonas distanciadas y poco conectadas como el extremo oriental de la zona portuguesa central, Cerdeña y sobre todo Alsacia. Centrándonos en los muebles, no tenemos datos de los de épocas primitivas. A partir del s. X tenemos información por los Códigos Emilianense y Albeldense, de donde sabemos que eran escasos y toscos. La época gótica con sus altas bóvedas debió de cobijar gran número de muebles. Es a partir del s. XV cuando los muebles hechos aquí empiezan a tener carácter local. Aquí fue realizado en su mayor parte en castaño, una porción ya menor en roble o haya y, ya en menor cantidad, olmo fresco y aliso. Veamos algunos de ellos:

Las arcas.

Quizás sea el más antiguo fabricado aquí. En épocas remotas solían ser sumamente largas, con cerrajas cuadradas y abultadas, y patas anchas. Algunas eran totalmente lisas, pero más frecuentemente decoradas con gruesos clavos de cabeza redonda y plana. Avanzando el s. XV las arcas son de pequeño tamaño, con fachada decorada según la talla de "servilleta" u otro motivo gótico. Estas carecen de todo carácter regional. A finales del s. XVI o principios del XVII, la "kutxa" comienza a adquirir carácter local. La modalidad tiene patas altas con motivos geométricos nuestros, aunque algunos "sol de torbellino" lo tomamos de los romanos, éstos de los griegos, y éstos a su vez de los pueblos de Asia Menor. Colocaban debajo de la cerradura una cruz griega o latina de talla simétrica y geométrica. El modelo persiste hasta bien avanzado el siglo XVIII. Avanzado el XVIII se construyeron del tamaño de las del XVII pero sin patas, bien con fachada lisa o decorada al estilo italiano del Alto Adagio del XV y XVI, reservando en ambas la talla para la alta cenefa de la parte baja. Con la introducción de algunos talleres, de figuras vivientes, crearon el arte "naif" vasco.

Armarios.

A partir del s. XVI se conocen dos tipos: el de montantes anchos y entre ellos una puerta de una sola pieza, con bisagras gruesas y anchas, o el de montantes estrechos, con puertas iguales al modelo anterior y bisagras largas. En ambos sobresalían las baldas por los costados, y el uso de clavijas de madera. Son de finales del XVI los armarios de dos puertas lisas arriba y otras dos abajo, entre ambas un cajón, sin sobresalir ya las baldas al exterior. Este será el que sirva como modelo a siglos posteriores. El barroco pasó casi inadvertido para el artesano del armario. Una variante tardía de armarios vascos, son algunos más altos, del siglo XVIII, donde junto a la construcción clásica vasca entran influencias castellanas y francesas.

Bancos y sillas.

Parece que los bancos fueron de escaso uso, sin respaldo y construcción sencilla. En los siglos XV y XVI se hicieron algunos con respaldo decorado en "servilleta" para los ricos. Con la llegada del Renacimiento se empezaron a cubrir con columnillas, arquerías y sencillas tallas geométricas en sus travesaños. En cuanto a las sillas, las más antiguas no se distinguen de las de otras regiones. Algunas gruesas, de verticales respaldos, patas cuadradas y travesaños sin talla son escasas y anteriores al Renacimiento. Los asientos eran de madera o finas tiras de cortezas de madera entrelazadas. El Renacimiento italiano se sintió a partir del XVI estilizándolas y decorando los respaldos con arcadas y columnillas. El Barroco añade elementos curvos a los travesaños y altura, y los "agallones" tradicionalmente usados pasaron a ser un elemento secundario.

Puertas.

Aquí no se realizaron hasta avanzado el XIII puertas de cuarterones, por la falta de grandes talleres, con lo que el artesano debía de ser un verdadero ebanista midiendo y cortando con exactitud los dos montantes, cuarterones y travesaños que las componían. El artesano vasco y navarro realizó puertas de una pieza o dos a lo más para en lugar de cuarterones tallar minuciosamente.

Mesas y txixilu.

No se conocen mesas anteriores al XVII quizás porque se utilizasen sólo en casas contadas. Lo cierto es que es uno de los muebles que menos carácter local tiene. Son de patas verticales y torneadas (nunca acanaladas), con cajones o una ancha faja tallada bajo el tablero. El txixilu es un banco de alto respaldo vertical con un tablero abatible a voluntad, utilizado como mesa. Es muy característico del País Vasco y sin talla.

Camas.

Apenas se conoce alguna que tenga características locales acusadas. Normalmente son de alta cabecera y complicada y barroca silueta.

Utensilios domésticos y aperos de labranza.

También en estos instrumentos se hacen hermosos trabajos en madera. Por ejemplo los carros rurales fabricados que solían responder normalmente a dos medidas, los "gurdimotxa" y los "gurdie". La herrada, de madera de castaño silvestre trabajada en seco, y la tina para cocer la ropa, de madera de pino francés. Los materiales utilizados en trabajos de este tipo son cuchillas, cepillos rectos y curvos, garlopa, azuelas curva y recta, etc., los "iraurrek", utilizados para sacudir las espigas del trigo, y que se reduce a dos tablas de metro y medio de largo cada una, unido en sus extremos por una cuerda. La pala o "pegakie", empleada en retirar nieve del campo, o retirar y amontonar grano. Estos y otros primitivos aperos de labranza, fueron en origen de madera, que poco a poco fue ferrada o se transformó en útil solamente de hierro. La "arrea" es un bastidor de madera dentada, que se utiliza para preparar la tierra para la siembra. Este apero hoy es mínimamente utilizado. La "kostaera", prepara la tierra para la siembra de maíz, nabo y patata principalmente. Es un armazón de madera de roble, compuesta de dos maderos y una lanza a los que se les aplican unos dientes de hierro. Para marcar el lugar preciso donde se ha de hacer el corte de la madera, hay un instrumento, el marcador de madera, de gran originalidad. Era necesario un trozo de caolín que se quemaba, una vez reducido a polvo y mezclado con agua se dejaba secar hasta que solidificase. Una vez así recibe el nombre de "greda". Con este material embadurnan una cuerda que tiene un extremo en un carrete y el otro en una pesa de plomada. El conjunto de cuerda, carrete y plomada se conoce con el nombre de "txirrica". También son característicos, sobre todo en Guipúzcoa meridional y central los paniers, utilizados generalmente para el transporte de tierra, legumbres y frutos. En Oñate, por ejemplo, no se fabricaban menos de 15.000 docenas por año hacia 1933, época en que también Zumárraga era otro centro importante. Hay que destacar además la originalidad del aro de madera que sustituye a su equivalente en cuero o hierro y que se utiliza como abrazadera del yugo donde encaja el timón: Se elige un árbol al que se corta una rama de circunferencia similar a la del aro que se quiere, pero sin acercarse demasiado al tronco. La madera se estropea en el centro del círculo resultante del corte mientras que la corteza se cicatriza por el contorno. El cordoncillo resultante, que con el tiempo llega a ser grueso, viene a ser el aro. Otro apero, el yugo, cuyo tallado puede tener un sentido mágico para la protección del ganado, ej. el yugo del Goierri guipuzcoano.

María Teresa Puente Sánchez


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