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Mikel Laboa Mancisidor


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Músico donostiarra nacido el 15 de junio de 1934 y fallecido, también en Donostia, el 1 de diciembre de 2008.

Hijo de un concejal nacionalista del ayuntamiento de Donostia-San Sebastián, su familia se ve obligada a huir de Gipuzkoa al avanzar hacia las tropas franquistas en 1936, refugiándose durante nueve meses en un caserío de Lekeitio (Bizkaia). De vuelta, en 1937, acude al colegio de los marianistas. Inicia en 1953 los estudios de medicina. Laboa compagina toda su vida su carrera de médico, desarrollada fundamentalmente en la unidad de neuropsiquiatría infantil del Patronato San Miguel de Donostia-San Sebastián, con su trayectoria musical.

En 1953, un disco de Atahualpa Yupanqui que le regala un amigo le revela la belleza de la música sudamericana de carácter popular, comenzando a su vez a interpretar canción de este tipo. Son años en que, debido a las circunstancias políticas de la dictadura, las posibilidades de conocer el pasado vasco y las tradicionales fuentes de la inspiración musical son muy limitadas, hallándose la creación sumida en una total atonía. En este ambiente, particularmente insostenible para las generaciones jóvenes, un médico laburdino, Michel Labéguerie, graba en 1961 su primer disco de canciones en euskara acompañadas de guitarra, canciones que aludiendo a la situación y transmitidas clandestinamente, van a obtener un resonante éxito. Es el comienzo de la nueva canción vasca o kanta berri que inicia sus primeros pasos contemporáneamente a la catalana pero desconociéndola.



En 1963 Laboa canta por primera vez en euskara ante el gran público en el teatro Argensola de Zaragoza, con un repertorio integrado por canciones tradicionales y del célebre Iparraguirre. Por entonces comienzan a cantar, de forma aislada, Iriondo, Lete, Lertxundi, Lekuona. Laboa busca su inspiración en el folklore vasco recogido antiguamente por Azkue, el P. Donostia, Riezu, etc., o en las más modernas recopilaciones de Ximun Haran (Museo Vasco de Baiona). Su trabajo coincide con el de otros artistas que asimismo indagan en el acervo cultural del país -colapsado desde la guerra- en la búsqueda de viejas formas, instrumentos, danzas: Hermanos Arza, Juan Antonio Urbeltz, etc.

Su estancia en Cataluña le hace descubrir el fenómeno de la nueva canción catalana y el movimiento de los Setge Judtges, a Pi de la Serra, Raimón, los festivales multitudinarios en lengua catalana. Establecido en Donostia-San Sebastián se convierte en uno de los fundadores de un grupo, hoy mítico, que va a reunir a gran parte de todos aquellos artistas que trabajan en el aislamiento: Ez dok amairu (1965-1972), exponente estético del resurgimiento del euskera en la década de los 60. Se integra en el montaje Baga-Biga-Higa que en 1970 organiza con el grupo Josean Arza: su voz cálida, nítida y de extraordinaria versatilidad se popularizará en el país entonando canciones con un agudo sentido de la desnuda belleza de lo elemental (O Pello, Pello) o musicando a poetas como Aresti. Tanto sobre el grupo como sobre él se abatirá la censura no sólo de los gobiernos civiles sino de cierto sector de la sociedad tradicional vasca molesta con novedades librepensadoras. Llega a estar año y medio sin poder cantar en Gipuzkoa, y en Bizkaia de cinco a seis años.

En 1972, al deshacerse Ez dok amairu, Laboa sigue cantando acompañado del guitarrista José María Zabala. En 1974 publica el doble álbum Bat-Hiru que incluye canciones tradicionales, poemas actuales y música experimental. Este disco se convierte en un hito de la música vasca ya que en él se encuentran canciones emblemáticas como "Baga, Biga, Higa", "Haika mutil", "Txoria txori" y "Gernika". En 1975, con los hermanos Arza, presenta Ikimilikiliklik, un gran espectáculo presentado en la Bienal de Venecia, Colegio Mayor Pío XII de Madrid, etc. Incursiona en el campo de la música experimental (los Lekeitios, Gernica, Orreaga) en los que analiza las posibilidades de garganta, boca y nariz como emisores de sonidos inarticulados de inesperada belleza. Tras los primeros sencillos de Goiztiri (Baiona) y Herri Gogoa (San Sebastián), graba varios LP en los que introduce el sintetizador y efectos especiales sin abandonar nunca la guitarra.

En 1978 se retira de los escenarios a estudiar y madurar nuevas creaciones hasta su reaparición en Iparralde (1984) y su nueva fase de actividad que culmina en varios festivales entre los cuales el de octubre de 1984 en el que canta junto con Luis Llach en el polideportivo de Anoeta de Donostia-San Sebastián. Además de con su repertorio habitual -cuajado de evocaciones neblinosas, vivencias de pueblo e individuo antiguos- y con los lekeitios, su voz tremendamente fresca, se pasea por el escenario, con bonhomía y humor, al tiempo que desgrana acentos y tonalidades de distintas lenguas que Laboa mimetiza convencionalmente para poner de manifiesto la riqueza musical del lenguaje cotidiano.

A partir de 1985 comienza a colaborar con el pianista Iñaki Salvador con quien se acerca al mundo del jazz, acompañados en numerosas ocasiones por el xasofonista Josetxo Silguero.

Poco a poco y debido a sus problemas de salud Mikel Laboa va espaciando cada vez más tanto sus grabaciones como conciertos. Entre éstos cabe destacar el concierto de agosto de 1999 en el Victoria Eugenia Antzokia de Donostia junto con Donostiako Orfeoia y Euskal Herriko Gazte Orkestra.

Su última aparición en el escenario fue en el 2006 en el concierto ofrecido por Bob Dylan en la playa de la Zurriola de Donostia-San Sebastián.

En 2014 recibe el premio Adarra Saria en su primera edición. Un premio otorgado por el Ayuntamiento de Donostia a través de Donostia Kultura, que reconoce anualmente la carrera de artistas de especial relevancia en el terreno de la Euskal Musika.

Ainhoa Arozamena Ayala
Auñamendi Eusko Entziklopedia
2014


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