Instrumento musical.
Alboka (B, G, L...); Zinburruna (B); Artzai-Soku, (G.).
La "alboka" es un instrumento aerófono del mismo género que el clarinete, pero con doble tubo. Consta de dos tubos de caña; de un segmento semicircular de madera, sobre el que se fijan las dos cañas; de dos lengüetas, también de caña; y de boquilla y pabellón, ambos de cuerno de vaca. La cera virgen y el hilo de lino constituyen también parte esencial del conjunto en los tipos vizcaínos, pues en los guipuzcoanos y navarros la embocadura estaba tallada en la misma madera del yugo, siendo de cuerno únicamente el pabellón que amplifica el sonido. El doctor Karutz examinó el pasado siglo en Aizkorri un ejemplar de esta clase; era el mismo tipo de "alboka" que utilizaron los dos albokaris guipuzcoanos, padre e hijo, que participaron en el V Congreso de Arte Popular celebrado en Vergara en 1930. El ilustre catedrático García Matos, del Centro Superior de Investigaciones Científicas, nos ofreció en el Anuario Musical de 1956, una transcripción original de las melodías de este instrumento, y los estudios más completos de Musicología Folklórica Comparada relacionada con el mismo. Dichos estudios revelan el paralelismo existente entre el clarinete vasco y la jaleika doble de los cosacos rusos así como con el clarinete doble, de diez agujeros, de la isla de Tenos y con el clarinete, también doble, de ocho agujeros, de la India. El manejo de la alboka debe ir aprendiéndose al mismo tiempo que el mecanismo de la respiración. Incluso se podría prescindir del ejercicio con la cañita y el vaso de agua, utilizando en cambio la misma alboka para los ejercicios de iniciación. Para dominar el ejercicio de la aspiración simultánea con la alboka, se empieza por aprender la ejecución, por partes, de una pieza musical sencilla con una sola lengueta puesta en el tubo de cinco agujeros, cerrando el de tres, y ajustando perfectamente la boquilla a los labios, para evitar todo escape de aire. Esta experiencia deberá hacerse de la misma forma que la descrita más arriba para el ejercicio con la cañita y el vaso de agua. Una vez dominado el ejercicio con una sola lengüeta, resulta más sencilla la ejecución con las dos lengüetas al mismo tiempo. Claro que en este último caso es preciso soplar con mayor intensidad. El exceso de aire, si lo hubiera y para evitar que se produzca un silencio o parón por haber aspirado demasiado, se remedia dejándole un ligero escape por entre los labios.
Ref. Larrea y Recalde, Jesús: La "alboka". "Euskalerriaren Alde", 1930, 173-179.
Literatura Oral
Albokari bat Parisen. [Un alboguero en París]. Cuento popular recogido por Azkue en Bedia (Bizkaia). Ref. "Euskalerriaren Yakintza", II, 23.
Bernardo Anaut
2010