Mes por mes: Enero > Junio.
Enero. Inaugura la catarata festiva con la Cabalgata de los Reyes Magos, la víspera de la Epifanía. Si los magos de Oriente se nos presentan en el Evangelio obsequiando al Niño Jesús con regalos tales como oro, incienso y mirra, es la ocasión de colmar los sueños y deseos infantiles sabiamente fomentados por los massmedia, con regalos previamente solicitados y que los buzones instalados por los grandes almacenes hacen llegar a su imaginario destino. La Cabalgata gana en vistosidad año tras año y hasta llega por nuestra bien poco transparente Ría con sus exóticas majestades (sobre todo el negro Baltasar que atrae preferentemente las miradas infantiles) y sus brillantes séquitos. El 17 de enero, la popular devoción al Santo de los animales domésticos, San Antonio Abad, llevará a muchos cientos de peregrinos hasta el Santuario de Urkiola, donde al término de la celebración de la Misa llevarán los panes benditos de los que darán parte a los moradores de sus establos con el deseo de preservarlos de todo mal. Año hubo en el que las copiosas nevadas bloquearon los accesos al Santuario al que llegó un solo peregrino. El 22 de enero, la fiesta del mártir San Vicente, titular de la iglesia matriz de Barakaldo, será ocasión de bullicio y regocijo en los aledaños de la parroquia, con alarde de danzas vascas, actuación de la Schola Cantorum que lleva su nombre, romerías, etc. Y el 26, fiesta de San Policarpo, el Obispo mártir de Esmirna, celebra sus fiestas patronales Gautegiz de Arteaga. En 1856, en plena celebración popular, llegó la noticia de que las Juntas Generales de Gernika habían proclamado "Bizkaino originario" al hijo de Napoleón III y de Eugenia de Montijo, originaria del solar de Arteaga, lo que explica el bello anacronismo del castillo de estilo francés levantado por encargo de la pareja imperial sobre el solar de la Casa Torre de Arteaga.
Febrero. El día 2, nos presenta a San Blas, Obispo y mártir, objeto de entusiasta devoción popular, particularmente en la iglesia de San Nicolás, del Arenal bilbaino, que ese día revienta de miles de devotos que a lo largo del día pasan por el altar del santo para recibir su bendición sobre caramelos y cordones que aseguran su protección contra los males de garganta. Y Abadiño celebrará sus Sanblases, en plural, porque tienen su repetición al domingo siguiente. La gran feria agrícola de ganado y maquinaria se celebran los días 3, 4, y el domingo de repetición. Los idiprobak (parejas de bueyes con arrastre de piedras) y todos los festejos típicos del folklore vasco alegran la fiesta, de gran generosidad gastronómica y sin demasiada apoyatura religiosa. Pero febrero deja una huella especial en la víspera de Santa Agueda. El 4 de febrero, desde las primeras horas de la tarde, docenas de coros (algunos auténticas corales) recorren las calles bilbainas cantando en euskera las populares letrillas de la Santa, al son acompasado de sus recias makillas y obteniendo sustanciosos donativos que destinan a fines caritativos, terminando con el estentóreo "eup" como despedida. Los primitivos grupos de mozos, cuando en algún caserío no recibían respuesta positiva (chorizos, longanizas, queso, huevos, etc. para la merendola subsiguiente) cantaban satíricamente: "Goazen, goazen hemendik; hemen ez du xongorrik; etxe huntako gazitegian, saguak umeak egindik". (Vámonos de aquí, que aquí no hay tocino; en el saladero de esta casa el ratón ha hecho crías).
Los Aratustes. Sin duda que los Carnavales tienen mucha más riqueza folklorica autóctona en la montaña de la Navarra euskaldun (carnaval de Lanz, los "iñauteriak"), o en Iparralde (Zuberoa). Pero también en Mundaka se han conservado durante muchos años las viejas tradiciones de los "aratustes" (¿de aragi-uste, dejar la carne, o de aragi-ustel, carne podrida?) referencia universal a las carnestolendas, reflejadas en la "Batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma", del jacarandoso Arcipreste de Hita. En Bilbao, las ingenuas caretas de cartón y los sencillos disfraces de la anteguerra, se han hipertrofiado hasta constituir un no pequeño ciclo de fiestas de invierno, que no siempre son un alarde de buen gusto.
Abril. Suelen enmarcar las celebraciones de la Semana Santa. Además de los desfiles procesionales de las Cofradías, encabezadas por las varias veces secular de la Vera Cruz, que ganan de año en año en vistosidad y riqueza artística de sus pasos, contemplado por muchos miles de espectadores, tienen un relieve especial las Pasiones vivientes de Arkotxa, Berango, Durango y sobre todo el famoso Vía Crucis de Balmaseda, el Viernes Santo, en el que participan con gran realismo y seriedad, cientos de vecinos que han ensayado a lo largo del año y concitan la asistencia de muchos millares de visitantes. Santurtzi celebra su patronal el 23 de este mes, San Jorge, al cual quizá deba su nombre a transformaciones sucesivas, desde Sant Yurdi, Santurye, Santurtzi... ¿Quizá importación inglesa por la antiquísima relación de los pescadores santurzanos con la lejana Albión? El tímpano románico de su iglesia (hoy en el museo histórico) fija ya en el siglo XII esta advocación que no tiene réplica en Bizkaia. Y Gatika se mueve en torno a la fiesta de San Marcos, el 25 de abril, con famosísimos idi-probak y todos los elementos del folklore vasco ante el imponente castillo de Butron. San Marcos y San Jorge, los "santos del maíz" a los que hace referencia el viejo refrán: "San Yurdi artoak ereiteko goizegi, San Markos artoak ereida ba egoz!" ("San Yurge demasiado temprano para sembrar el maíz; San Markos, si estuvieran ya sembrados los maíces..."). Una fiesta sin santo: el Cornites. Tal es la subida multitudinaria en romería al monte Serantes, en Santurtzi, el Lunes de Pascua. El Cornites no es santo alguno, es ¡un bollo! con un huevo y un trozo de chorizo en su interior preparado por el panadero. Varios miles de bollos (llamados "cornites" por su pequeña protuberancia en forma de cuerno) son comidos por los romeros alegrados por los sones del txistu en su penosa ascensión al monte.
Mayo. Tras las múltiples fiestas dedicadas a la Cruz de Mayo irrumpen con fuerza los "ochomayos" en la única ciudad del Señorío, Orduña, que discurren entre el 8 y el 15 de mayo. Vieja y entrañable tradición la vinculada a la Virgen de la Antigua, aparecida sobre una morera. La Cofradía de la Antigua data de 1364. El actual ayuntamiento guarda con orgullo en su Archivo el acuerdo municipal de 1639 por el que, "proveyeron e mandaron que el domingo que viene, ocho de este presente mes y año, se prevengan fiestas de toros, máscaras e invenciones de fuego de los milagros de Nuestra Señora de Orduña, la Antigua". Todo esto sigue reproduciéndose hoy... y ferias que duran hasta San Isidro, "presididas por la réplica mariana del monumento del Txarlazo, atento vigía que vela por los orduñeses y por toda Bizkaia que se extiende a sus pies y se pierde en el horizonte" (Gómez Tejedor). Pero la fiesta que siembra la alegría en el agro bizkaino es sin duda la fiesta de San Isidro Labrador el 15 de mayo. Abadiño, Arcentales, Carranza, Zeanuri, Fruiz y Errigoiti comparten la alegría y jolgorio en tal día. En Abadiño, la fiesta de San Isidro coincide con la del Patrón de la anteiglesia, el mártir y Obispo San Torcuato, trastocado en el habla popular en el vigoroso San Torkaz. Abadiano celebra el día con la consiguiente Misa Mayor, aurresku de honor, alarde de danzas vascas, romerías, partidos de pelota, etc. Errigoiti, Fruiz y Zeanuri señalan ese día con las popularísimas idi-probak a los que ya hemos hecho mención en varias ocasiones. Las más famosas son sin duda las de Zeanuri, en posesión del mejor probadero de Euskal Herria, que atrae un enorme gentío no sólo de Bizkaia sino de las provincias vecinas. Para Carranza, ese día es de los grandes del año. No faltarán demostraciones de deporte rural, alegres romerías y buen yantar en las cocinas carranzanas, que compensa, siquiera sea mínimamente, la dura brega de todo el año con el campo y el ganado.
Junio. Contiene tres fiestas verdaderamente estelares, celebradas en múltiples lugares de la geografía bizkaina: San Antonio de Padua el 13, San Juan Bautista, el 24 y San Pedro, el 29. Ocho poblaciones, Durango, Abadiño, Urkiola, Abanto (Gallarta), Etxebarri, Mallabia, Errigoiti, Sopuerta, Carranza (en la Kalera) y Bilbao (en el barrio de Atxuri), celebran alegremente la fiesta de San Antonio de Padua, el frailecito franciscano lisboeta que murió en Padua dejando un reguero interminable de milagros y convirtiéndose en el santo más popular de la cristiandad. De entre todas las celebraciones destaca la del Santuario de Urkiola, el Santuario de los Santos Antonios, San Antonio Abad y San Antonio de Padua. "San Antonio de Padua es un santo universalmente conocido. Por todo el mundo se ven imágenes suyas y difícilmente se encontrará un templo donde no esté presente. Pero Urkiola es un Santuario en el País Vasco. Su fiesta suele congregar grandes multitudes. He conocido personas que llevan viniendo ese día ininterrumpidamente durante 45 años. Viene gente de todo el País Vasco, siendo mayoría el 13 los guipuzcoanos, y al domingo siguiente, los bizkainos. Ultimamente acuden más alaveses que hace unos años y no es tan infrecuente encontrarse con navarros..." (Joseba Legarza, Párroco de Urkiola). La noche del 23, víspera de San Juan Bautista va a encender las hogueras de San Juan prácticamente en todo el hábitat vizcaino, costumbre que enlaza con la celebración prehistórica del solsticio de verano. En Mundaka pervivía una antigua costumbre; un pintoresco cortejo, sobre todo de chavales que pasean un monigote con figura de sorgiñe (bruja), con su mochuelo y gato incluido hasta la Atalaya entre aurreskus y sorgiñ-dantzak, acabando con la quema del muñeco en una gran fogata. Años ha, se acompañaba con una copla: "Gure kalian sorgiñak ez, ba dagoz erre bitez" (En nuestra calle bruja no, si las hay, hay que quemarlas). Bakio, Barrika, y Bermeo, con su romería al islote de San Juan de Gaztelugatxe, Ea, Garai (con su espatadantza exclusiva y típica) Leioa, Mallabia, Mañaria, Markina (con alardes de pelota, deporte rural, torneos de bertsolaris, etc.) Metxikas, Ugarte, Ubide, Zalla, Bedia (con su concurso gastronómico de morcillas de caserío y frutas y hortalizas) cierran el amplio elenco de localidades festivaleras de San Juan. ¿Y San Pedro? Amorebieta-Zornotza, Arrankudiaga, Arrigorriaga, Barriatua, Berri, Pando (en Karrantza), Bermeo (con alardes de folklores vascos, regatas de traineras, romerías) Dima, Elantxobe, Fika, Frunitz, Gueñes (La Kuadra), Goikuria... De entre todos estos lugares destaca la bellísima villa de Lekeitio, fundada en 1325 por Doña María Díaz de Haro, orgullosa de su espléndida Basílica gótica de Santa Maria. Sobre el frontispicio de su Ayuntamiento dieciochesco, la orgullosa divisa: "Reges debelavit, horrenda cete subiecit, terra marique potens Lekeitio". (Venció a reyes sometió a horrendos monstruos marinos, por tierra y por mar poderosa Lekeitio"). Es un auténtico privilegio poder estar en Lekeitio el día de San Pedro, celebrado solemnemente por la Cofradía de Pescadores que lo tienen por Patrón. No es lo mismo presenciar la danza de la "Kaixarranka" en un alarde de danzas en cualquier plaza o sobre el tablado de un escenario, que en el marco originario de la villa lekeitiarra. Su pista se pierde en el s. XVI, o seguramente en siglos más remotos. Hacia 1545, el dantzari sobre el arca de madera oscura, vestía desenfadadamente capa pluvial, mitra y todos los atributos pontificales, llevando en las manos gruesas llaves doradas, un San Pedro con todas las de la ley... Tras larga polémica con las autoridades eclesiásticas por lo que se consideraba irreverente, el Obispo Lepe zanjó la cuestión cambiando la indumentaria litúrgica por un traje de ceremonia: frack, pantalón blanco, pañuelo rojo al cuello y faja roja, sombrero de copa en la mano y un pendón con las llaves petrinas en su derecha, con los pies en calcetines blancos para poder evolucionar sobre el arca. Tres veces ejecuta el hábil dantzari la Kaixarranka: ante la hornacina de San Pedro, ante la casa del Presidente del Posito de Pescadores y ante el Ayuntamiento. Mungia, Santurtzi (barrio de Kabiezes) y Sestao, celebran brillantemente su San Pedro como fiesta patronal. Especial relieve tienen las fiestas patronales de Sestao, con un largo y cuajado programa festero en el que abundan los alardes de danzas vascas, actuaciones del afamado Orfeón de Sestao, exhibiciones deportivas de toda laya, la espectacular bajada de Simondrogas, etc.