El régimen de mortalidad o cómo se alarga la vida.
El sistema demográfico de la segunda transición demográfica se caracteriza por un sorprendente crecimiento natural de la población de signo negativo. La baja intensidad de las tasas de natalidad-nupcialidad-fecundidad llevan aparejadas también unas bajas tasas de mortalidad en todos los grupos de edad.
Tabla 41: Esperanza de vida al nacimiento (Eo) en Bilbao1981-1996.
| Varones | Mujeres | Total | |
| 1981
1986 1991 1996 | 68,70
73,84 73,02 74,71 | 79,77
85,12 85,98 88,91 | 73,90
79,45 79,34 80,57 |
Fuente: Censos de población; Movimiento natural de la población: INSTITUTO ESTADÍSTICO VASCO
En consecuencia, como se observa en la tabla 41 la expectativa de vida media de la población ha experimentado un aumento sin precedentes. Desde 1981 y hasta 1996 este indicador ha aumentado en siete años, representado para los bilbaínos un valor de algo más de 80 años. Se puede decir sin paliativos en lo que respecta a este indicador -el que mejor sintetiza las condiciones de vida de una población-, la situación de Bilbao es una de las mejores del mundo, siendo incluso más alta que la que presentan algunos países europeos.
Hay que hacer notar que este aumento de la esperanza de vida de los bilbaínos fue más espectacular en los primeros años de la transición política, es decir entre 1981 y 1986 (seis años de ganancia) mientras que a finales de siglo la tendencia continuará al alza pero sin gran espectacularidad. Estos años no coinciden precisamente con un período de bonanza en el micro-ciclo económico por lo que no es posible pensar que ésta sea la causa directa de este comportamiento alcista de la Eo.
Tabla 42: Cocientes de mortalidad de niños menores de 0 años por cada mil nacidos Bilbao, 1975-1999 (medias quinquenales).
| qo | |
| 1975-1980
1980-1985 1985-1990 1990-1995 1995-1999 | 20,51
13,83 11,17 9,02 6,86 |
Fuente: Movimiento natural de la población; Estadística de defunciones: INSTITUTO ESTADÍSTICO VASCO
Sí parece coincidir, sin embargo, con nuevas reducciones de la mortalidad de los niños menores de un año. Como se puede ver en la tabla 42 en la década de los 80 se produjo un sustancial descenso del impacto de la muerte en los niños de pocos meses de vida. Los cocientes de mortalidad han disminuido una tercera parte (de un 20,51. a un 6,86 .) en veinticinco años. La dirección interpretativa de los investigadores gira en torno a dos planteamientos complementarios. Por un lado, los avances médico-sanitarios que se han producido en los últimos años alrededor de las tres fases del alumbramiento (embarazo, parto y post-parto), desde medidas de prevención hasta medios hospitalarios (incubadoras) y nuevos medicamentos. Y por otro lado, se está produciendo toda una conciencia social de apoyo y lucha por la vida de todos y cada uno de los niños, teniendo en cuenta la situación de una fecundidad cada vez más escasa que convierte a un nuevo niño en un ser "precioso" no solo para sus progenitores sino también para toda la sociedad en general.
Tabla 43: Esperanza de vida a los 65 años (E65) en Bilbao, 1975-1996.
| Varones | Mujeres | Total | |
| 1975
1981 1986 1991 1996 | 13,10
13,46 17,16 16,52 17,45 | 17,84
20,04 24,65 25,23 28,26 | 15,63
16,93 21,30 21,16 22,91 |
Fuente: Censos de población; Movimiento natural de la población: INSTITUTO ESTADÍSTICO VASCO
A pesar de que resulta innegable la responsabilidad de la mortalidad infantil en el aumento de la esperanza de vida, hay que decir que en este modelo demográfico actual se introduce un nuevo factor de intervención desconocido hasta ahora como es el "alargamiento de la vida adulta". Como está representado en la tabla 43 la expectativa de vida de las personas mayores de 65 años es el avance más espectacular que ningún sistema demográfico se ha encontrado hasta ahora. Los bilbaínos mayores de esta edad en 1975 podían esperar vivir como media unos quince años; veinte años más tarde esta expectativa había aumentado a casi veintitrés. Estas cifras resultan todavía más espectaculares si enfocamos sobre los datos de las mujeres. Es cierto que siempre, por cuestiones genéticas para las que no existe explicación en estos momentos, la esperanza de vida de las mujeres ha sido superior a la de los hombres. Pero en los últimos veinte años la expectativa de vida de las mujeres ha aumentado en más de diez años frente a los cuatro años que han ganado los varones. Es bien cierto que esta tendencia en cuanto a las mujeres se espera que se detenga o se equipare al de los varones debido a modelos de vida cada vez más parecido entre unos y otros, si bien por el momento no se ha reflejado en los datos estadísticos.
Tabla 44: Defunciones por causa de muerte en Bilbao, 1981-2000 (%).
| 1981 | 1991 | 2000 | |
| Enf. Infecciosas
Tumores Apto. Circulatorio Apto. Respiratorio Apto. Digestivo Accidentes Resto Enfermedades | 1,28
22,50 38,90 11,69 7,06 6,83 11,74 | 0,82
27,86 36,10 9,13 5,86 4,95 15,27 | s.d.
29,75 34,45 10,51 5,38 3,69 16,23 |
Fuente: Movimiento Natural de la Población; Estadística de Defunciones: INSTITUTO ESTADÍSTICO VASCO
s.d.: Sin dato disponible
Por último, para terminar de definir los principales aspectos de la mortalidad de este sistema demográfico del último cuarto de siglo en Bilbao, nos referiremos al patrón epidemiológico imperante. En la tabla 44 aparecen los porcentajes de las muertes de toda la población agrupadas por grandes agregados de causas de defunción. El primer comentario que podemos hacer es que el gran caballo de batalla de la primera transición de la mortalidad -las enfermedades de etiología infecciosa-, han desaparecido como responsables de la muerte entre la población gracias a toda la batería de antibióticos disponibles en la actualidad. Como ya habíamos comprobado en la etapa franquista las enfermedades degenerativas como las cardiovasculares o el cáncer suponían entonces y ahora el problema sanitario más evidente. Sin embargo, en esta etapa se puede observar que a pesar de que estas afecciones son las más comunes, en las décadas ochenta y noventa van perdiendo peso en la causa de la muerte. Lo más llamativo es la mejora leve pero evidente de las enfermedades relacionadas con el corazón. Por los datos arrojados en esta tabla 44 parece que a finales del siglo veinte se estaba consiguiendo vencer a los grandes males sanitarios como el cáncer y los ataques de corazón, que eran sinónimo automático de muerte tan solo hace unos años.
Sin duda, la clave de este cambio de tendencia en el patrón epidemiológico bilbaíno ha de encontrarse en los grandes avances realizados en la medicina de investigación como en la cirugía, la genética, nuevas sustancias y medicamentos curativos, así como por la concienciación de la sociedad de la importancia de disponer de unos medios hospitalarios y asistenciales de primera calidad que hacen sobre todo hincapié en la importancia de la prevención. Es decir, contraer una enfermedad es cada vez más un problema evitable que un pasaporte para la muerte. Para el siglo XXI el gran reto socio-sanitario será sobre todo el mantenimiento de la calidad de vida de las personas ancianas cada vez más mayores así como conseguir el límite de vida del cuerpo humano estimado en cien a ciento veinte años para la mayoría de la población.
Arantza PAREJA ALONSO
Arantza Pareja Alonso