La segunda transición demográfica.
El último cuarto del siglo XX ha sido denominado por los especialistas como la "segunda transición demográfica" caracterizado por ser un sistema demográfico de tasas de bajísima intensidad en todas las variables demográficas y la ruptura definitiva de las formas socio-demográficas tradicionales como pueden ser la institución familiar y matrimonial (Lesthaeghe: 1983; 1994). En el caso del País Vasco y, como veremos también para la villa de Bilbao, este sistema demográfico se ha adoptado de forma muy rápida e intensa con respecto al continente europeo. Por primera vez en la historia no llegamos tarde a ningún proceso. Sin embargo, se dan las suficientes diferencias con respecto a lo que ocurre en el centro y norte de Europa como para que el caso vasco ya haya sido definido como especial en términos de "ausencias o de mínimos" (Arregui y Larrañaga, 2001: 42-44). Es decir, se producen todos los síntomas e indicadores de cambio pero no con la suficiente intensidad como para equiparlos completamente al modelo creado en el resto del mundo occidental. Iremos desgranando en las próximas líneas a qué nos estamos refiriendo.
Gráfico 6: Evolución de las tasas vitales de Natalidad, Mortalidad y Nupcialidad en Bilbao, 1975-2000.
(Ver en Imágenes).
Tabla 37: Tasas Brutas de Natalidad, Mortalidad y Nupcialidad. Medias quinquenales 1975-2001 (.).
| TB Natalidad | TB Mortalidad | TB Nupcialidad | |
| 1975-1980
1980-1985 1985-1990 1990-1995 1995-2001 | 16,02
11,38 8,17 7,17 7,23 | 7,84
8,39 8,37 9,21 9,77 | 6,04
5,66 4,63 4,64 4,23 |
Fuente: Movimiento natural de la población: INSTITUTO ESTADÍSTICO VASCO
Los primeros signos de un cambio en la sociedad bilbaína los podemos encontrar en la evolución de las tasas vitales que encontramos reflejados en el gráfico 6 y en la tabla 37. El gráfico nos muestra el abrupto descenso de la natalidad a lo largo de estos años, de manera muy particular en la década inmediata a la transición política. En términos numéricos el número de nacimientos se reduce un cincuenta por ciento durante estos veinticinco años. Si nos fijamos en el gráfico la curva de la natalidad se encuentra por debajo de la de mortalidad a partir de 1986. Este es un hecho nuevo que nunca antes se había producido y que está en el origen del crecimiento natural negativo que describíamos anteriormente.
La tasa bruta de nupcialidad no es un indicador muy depurado y en general en todas las épocas se mantiene bastante estable a largo plazo. Si nos fijamos ahora en él se puede apreciar su descenso significativo de dos puntos en un período muy corto de tiempo. Desde luego, una vez más la clave del menor número de nacimientos se encuentra en la sistema nupcial que está imperando en sociedad post-industrial y post-moderna.
Tabla 38: Indice Sintético de Nupcialidad y Edad media al matrimonio en Bilbao, 1975-1996.
| ISN (%) | Edad media al matrimonio | |||
| Varones | Mujeres | Varones | Mujeres | |
| 1975
1981 1986 1991 1996 | 113,32
77,18 54,74 61,24 55,57 | 97,71
69,57 54,86 62,29 57,03 | 26,89
26,62 27,96 29,59 30,87 | 24,49
24,58 25,93 27,71 29,02 |
Fuente: Censos de población y Movimiento natural de la población: INSTITUTO ESTADÍSTICO VASCO
Indicadores de nupcialidad más refinados del sistema matrimonial están expresados en la tabla 38 en donde se ve con nitidez que tanto hombres como mujeres han reducido el recurso al matrimonio en un cincuenta por ciento, de forma paulatina pero sin retorno. Esto quiere decir que la otra mitad permanece soltera y esta situación no es indeseable desde el punto de vista social. Este recelo con respecto al cambio de estado civil se combina con un considerable aumento en la edad del matrimonio para los que se deciden a hacerlo subiendo la media entre cuatro y cinco años hasta 1996.
Esta es una de las características de este sistema demográfico: la más baja intensidad nupcial nunca conocida y el retraso en la edad de contraer primeras nupcias. En realidad estas cifras no hacen sino enmascarar los auténticos cambios sociales de fondo que se están produciendo. Lo que ocurre es que éstos son los indicadores tradicionales que los investigadores siempre hemos manejado y que ahora resultan insuficientes para medir la realidad. Es cierto que la soltería, indicativo de una intensificación del individualismo como característica social, ya no es una situación dramática como antes, sino deseada por muchas personas. Este es un cambio. Pero el gran cambio se está produciendo en lo que podemos calificar como la crisis de la institución matrimonial tradicional.
Tabla 39: Nacimientos según el estado civil legal de la madre. Medias quinquenales 1975-2000 (%).
| Casada | No Casada | |
| 1975-1980
1980-1985 1985-1990 1990-1995 1995-2000 | 96,49
94,07 92,03 89,21 85,40 | 3,51
5,93 7,97 10,79 14,60 |
Fuente: Movimiento Natural de la Población; Estadística de nacimientos: INSTITUTO ESTADÍSTICO VASCO
Como muestra evidente presentamos los datos de la tabla 39 en donde se observa que el aumento de los nacimientos fuera del matrimonio se ha consolidado en el último cuarto del siglo XX. En 1975 la mujer no casada que tenía hijos era tan solo una excepción. En el año 2000 la cifra ya había alcanzado el 20 por ciento y ya no causa escándalo social sino una tolerancia bastante amplia.
En definitiva, el proceso de laicización social está produciendo primero la preferencia del rito matrimonial hacia la ceremonia civil. Y progresivamente hacia la elección de formar pareja pero no institucionalizarla de ningún modo. Si a esto le añadimos la generalización del divorcio legalmente existente en España desde 1981 ya tenemos la caracterización completa de los profundos cambios operados en nuestra nueva sociedad post-moderna.
Este sistema continuado de baja nupcialidad no puede sino tener como resultado una fecundidad en caída libre. Las cifras representadas en la tabla 40 no pueden dejar indiferente a nadie a pesar de que constituyen nuestra realidad cotidiana.
Tabla 40: Indice Sintético de Fecundidad y Edad media a la maternidad en Bilbao, 1975-1996.
| ISF | Edad media a la maternidad | |
| 1975
1981 1986 1991 1996 | 2,51
1,78 1,15 0,96 0,84 | 28,30
28,19 28,70 30,09 31,35 |
Fuente: Censos de población y Movimiento natural de la población: INSTITUTO ESTADÍSTICO VASCO
El número de hijos por mujer (ISF) que en 1975 era algo superior al nivel de reemplazo, es decir una pareja = dos hijos, que aseguran el mantenimiento de una población, termina arrojando un valor menor de un hijo en 1996. Esto significa que en Bilbao se registra a finales de siglo el índice de fecundidad más bajo del mundo. Este valor tan alarmante tiene su complemento en un cambio de calendario de la fecundidad de las mujeres. Como se observa en la tabla 40 la edad media a la maternidad ha aumentado en tres años gracias a que el momento de máxima fecundidad de las mujeres se encuentra situada actualmente en el grupo de edad de 30 a 35 años, hecho hasta ahora completamente desconocido en la historia demográfica. Este cambio en el calendario e intensidad de la fecundidad hubiera sido imposible de alcanzar sino fuera por que en la actualidad se disponen de medios anticonceptivos realmente eficaces que permiten situar la concepción en el momento deseado por las mujeres.
En este momento es cuando podemos comprender la definición del modelo vasco de "segunda transición" como de mínimos y de ausencias. Lo cierto es que los cambios sociales producidos en el seno de Bilbao se encuentran de forma similar que en el resto de las sociedades europeas. Pero hasta el momento no con la suficiente claridad. Esta situación más bien parece un estadio mixto y de transición entre modelos demográficos (Arregi y Larrañaga: 2001). Es decir, se producen las bajas tasas vitales pero siguen sin encontrarse datos altos en la cohabitación en los censos; no se encuentran comportamientos de fecundidad iguales en las parejas casadas con respecto a las no casadas; o no aparece una excesiva incidencia del divorcio y formación de una o más parejas a lo largo de la vida de una persona.
Dicho en otras palabras, encontramos la "ausencia del modelo completo", pero sobre todo, el hecho que no tiene paralelismo es la inusitada baja fecundidad vasca y bilbaína en particular. Es cierto que durante la segunda transición demográfica europea se produce un descenso del valor ISF durante la década de los ochenta pero en este momento todos los países europeos se encuentran en valores moderados de fecundidad alrededor del nivel de reemplazo.
La explicación de este comportamiento nupcial y de fecundidad que se resiste al cambio no resulta fácil en estos momentos ante la inmediatez de los acontecimientos y la todavía ausencia de investigación sobre este punto. La clave parece encontrarse en la situación de las mujeres. Su tasa de actividad laboral va en aumento pero no mejora su precariedad, bajos salarios y la falta de flexibilidad de los horarios laborales que puedan ser compatibles con la familia; existe una ausencia total de políticas estatales, regionales o locales que apoyen la maternidad de manera contundente y que ésta no implique la pérdida del puesto de trabajo de la mujer; y finalmente, los precios de la vivienda se han puesto tan imposibles en la última década que el esfuerzo económico que tienen que hacer las nuevas parejas para financiar su primera vivienda implica un handicap que consume los recursos que podrían destinarse para hacer frente a la crianza de sus futuros hijos.
Arantza Pareja Alonso