La transición de la mortalidad.
Por estas razones apuntadas más arriba resulta muy difícil hablar de transición demográfica sin acompañar el discurso con el de la llamada transición de la mortalidad. Esta transición es muy interesante ya que es la primera vez durante siglos que se consiguió que la mortalidad descendiera y además de forma irreversible y duradera como sabemos hoy en día. Los resultados revelados en la tabla 18 no ofrecen lugar a dudas. En la villa de Bilbao se comienza el siglo con una media de esperanza de vida de 28 años y en vísperas de la guerra civil este valor era nada menos que de 53 años, lo cual implica doblar esta expectativa e indica una clara mejoría en las condiciones de vida. Hay que señalar que éste significativo descenso se produce durante la década de los 10, una década antes de que comience a dar signos importantes el descenso de la fecundidad, por lo que debemos suponer que ambas variables estaban muy relacionadas entre sí.
Tabla 18: Esperanza de vida al nacimiento (Eo) en Bilbao, 1900-1935.
| Varones | Mujeres | Total | |
| 1900
1910 1920 1930 1935 | 25,60
37,37 36,43 46,37 48,75 | 31,14
43,01 42,26 54,95 56,37 | 28,31
40,22 39,30 50,56 53,44 |
Fuente: Censos de población: INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA; Registro civil: ARCHIVO DEL REGISTRO CIVIL DE BILBAO
Este descenso de la mortalidad, sin parangón en la historia demográfica de la villa y similar al ocurrido en otras sociedades occidentales se ha intentado interpretar también por un conjunto de explicaciones de variado signo. En primer lugar demográficas. Si atendemos a la evolución de las curvas de la tasa bruta de mortalidad de esta primera parte del siglo junto con la del siglo anterior (gráficos 2 y 3) veremos con claridad que en el último período han desaparecido las oscilaciones periódicas en su comportamiento. Esto se debe a que se consiguió la desaparición y el control de las epidemias de todo tipo de enfermedades epidémicas que un año y otro también asolaban a las poblaciones de Antiguo Régimen. Estas provocaban una sobre-mortalidad de signo extraordinario que ocultaban el régimen de mortalidad en condiciones normales. Efectivamente, en la primera parte del siglo, salvo la epidemia de gripe, especialmente mortífera, no hay que señalar ninguna otra catástrofe demográfica si exceptuamos los efectos de la guerra.
En segundo lugar, un factor muy importante del descenso, el definitivo en el aumento de la esperanza de vida, fue el descenso de la mortalidad infantil. Es decir, se produce un cambio en la estructura de la mortalidad por edad con respecto a épocas anteriores. En la tabla 19 se refleja muy claramente lo que venimos describiendo: cómo los valores de la mortalidad infantil experimentan un descenso enorme.
Tabla 19: Cocientes de mortalidad de niños menores de 0 y de 1 a 4 años por cada mil nacidos. Bilbao, 1900-1935.
| qo | q 1-4 | |
| 1900
1910 1920 1930 1935 | 199
152 155 87 61 | 279
126 121 61 66 |
Fuente: Registro civil: ARCHIVO DEL REGISTRO CIVIL DE BILBAO
A pesar de que toda la mortalidad juvenil desciende significativamente, es la mortalidad de los niños de 1 a 4 años en particular, la que sufre una mayor disminución, y por lo tanto, la auténtica causante de la transición de la mortalidad. Este fenómeno tampoco es fácilmente explicable ya que en estos momentos no se habían experimentado avances médicos reseñables con respecto al siglo anterior. Todo lo que se puede decir es que se produjo una implicación social y médica en demostrar que la muerte de los niños no tenía que ser necesariamente considerada como inevitable. Toda la literatura médica de la época se vuelca en enseñar hábitos de higiene y cuidados para prevenir y no propagar las infecciones, así como insistir en la importancia de la lactancia materna durante los primeros años de vida con el mismo propósito. Lo cierto es que el resultado fue milagroso teniendo en cuenta los medios médicos que disponían en esas fechas.
Tabla 20: Defunciones por causa de muerte en Bilbao, 1900-1935 (%).
| 1900 | 1920 | 1930 | |
| Enf. Infecciosas
Aire Agua Otras infecciosas No Infecciosas | 72,18
72,42 11,72 15,85 27,81 | 63,99
69,10 11,31 19,59 36,01 | 47,20
67,06 5,92 27,01 52,80 |
Fuente: Registro civil: ARCHIVO DEL REGISTRO CIVIL DE BILBAO
Estos mismos presupuestos sirvieron también para la población en general consiguiendo un cambio de patrón epidemiológico de las enfermedades. Como se ve en la tabla 20, las enfermedades infecciosas experimentaron por primera vez en la historia un retroceso que también será irreversible como causantes de la muerte entre la población. Si a principios de siglo las enfermedades de origen infeccioso suponían las dos terceras partes de las defunciones treinta años más tarde tan solo suponían la mitad de ellas. Esto evidencia claramente que eran muertes evitables y no solamente las de los niños, también la tuberculosis que afectaba sobre todo a los adultos vio su prevalencia muy reducida en esta década. Por el contrario, comenzaron a aumentar como causa de muerte todas aquellas dolencias que son tan comunes hoy en día y que tenían difícil solución con el saber médico de la época como son las cardiovasculares y los tumores que en vísperas de la guerra civil suponían básicamente la mitad de las defunciones de los adultos.
En definitiva, esta primera parte del siglo fue crucial desde el punto de vista demográfico ya que se produjeron cambios nunca antes conocidos en la historia demográfica y en donde se conseguirían logros que no tendrían marcha atrás y que sentarían las bases del transcurso demográfico futuro de la ciudad.
Arantza Pareja Alonso