La mortalidad: el precio del progreso.
Finalmente vamos a acabar de dibujar el sistema de Antiguo Régimen transicional de la villa de Bilbao con la observación de la variable de la mortalidad. Este es el único vértice que nos falta. Decíamos líneas arriba que este sistema demográfico se caracteriza por tasas de alta presión demográfica. Efectivamente, hemos comprobado las altas tasas de natalidad y de mortalidad que se registraban en la ciudad (gráfico 2 y tabla 5).
Tabla 8: Esperanza de vida al nacimiento (Eo) en Bilbao, 1825-1900.
| Varones | Mujeres | Total | |
| 1825
1860 1877 1887 1900 | 33,34
35,23 31,19 29,38 25,60 | 36,55
37,75 34,02 34,24 31,14 | 35,01
36,58 32,82 32,02 28,31 |
Fuente: Registro parroquial: ARCHIVO HISTÓRICO ECLESIÁSTICO DE VIZCAYA; Registro civil: ARCHIVO DEL REGISTRO CIVIL DE BILBAO; Censos de población: INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA
En la tabla 8 presentamos la evolución del indicador de la esperanza de vida de Bilbao. Este indicador es mucho más completo y significativo de las condiciones de vida en que se vive y se muere en una sociedad que cualquier otro que podamos disponer. Así, podemos ver que durante el Antiguo Régimen los habitantes de Bilbao podían esperar vivir cuando nacían como media unos treinta y cinco años. Hay que decir que esta cifra era muy normal para esta época pre-industrial y significativamente alta para la península en el medio urbano. Con todo, podemos apreciar una mejoría en este indicador hacia mediados de siglo que nos indica que la etapa de entre-guerras fue un momento de bonanza socio-económica para la villa. A partir de ahí, la segunda guerra carlista y la industrialización trajeron consigo un descenso en esta vida media que supuso una pérdida de siete años con respecto a principios de siglo. En 1900 la esperanza de vida de Bilbao era la más baja y alarmante de toda España. Una rápida e intensa llegada de inmigrantes hacinados en determinados barrios bilbaínos, la falta de vivienda digna, las epidemias y enfermedades, los bajos salarios y el déficit alimentario, en resumen la pobreza de una amplia capa social de jornaleros, explican este descenso de calidad de vida. Este dato hay que valorarlo teniendo en cuenta que la edad media al matrimonio en estas fechas había descendido, pero resultaba insuficiente para garantizar una adecuada reproducción social.
Estas cifras adquieren todo su dramatismo si desentrañamos los componentes de la estructura de la mortalidad de Antiguo Régimen. En lo que a la mortalidad se refiere, el sistema demográfico se caracterizaba por una muy alta mortalidad infantil y por el predominio de las enfermedades y causas de muerte de origen infeccioso.
Tabla 9: Cocientes de mortalidad de niños menores de 0 y de 1 a 4 años por cada mil nacidos. Bilbao, 1825-1900.
| qo | q 1-4 | |
| 1825
1860 1877 1887 1900 | 160
135 201 162 199 | 253
240 248 281 279 |
Fuente: Registro parroquial: ARCHIVO HISTÓRICO ECLESIÁSTICO DE VIZCAYA; Registro civil: ARCHIVO DEL REGISTRO CIVIL DE BILBAO
Nota:
qo: Defunciones de niños menores de 1 año sobre el total de nacimientos por mil.
q1-4: Defunciones de niños de 1 a 4 años sobre la población de esa misma edad por mil.
En la tabla 9 se puede comprobar como de unos valores de mortalidad infantil altos pero muy moderados en el primer cuarto de siglo van aumentando considerablemente hasta la fecha de 1900 en donde alcanzan unos valores más altos nunca conocidos en la ciudad. Era usual en esta época que la mortalidad de los menores de 1 año fuera más baja que la de los niños de 1 a 4 años en donde las epidemias infecciosas hacían estragos sobre los pequeños que ya no disponían de las defensas naturales que les proporcionaba la leche materna. Así que si sumamos estos dos indicadores obtenemos que de un cuarenta a un cincuenta por ciento de los niños que nacían no alcanzaban a cumplir los cinco años. Esta era la principal razón de que la esperanza de vida descendiera o no pudiera alcanzar valores mayores en este siglo XIX.
Tabla 10: Defunciones por causa de muerte en Bilbao, 1869-1885-1900 (%)
| 1869 | 1885 | 1900 | |
| Enf. Infecciosas
Aire Agua Otras infecciosas No Infecciosas | 83,17
61,40 20,25 18,34 16,82 | 69,83
66,54 15,47 17,98 30,16 | 72,18
72,42 11,72 15,85 27,81 |
Fuente: Registro parroquial: ARCHIVO HISTÓRICO ECLESIÁSTICO DE VIZCAYA; Registro civil: ARCHIVO DEL REGISTRO CIVIL DE BILBAO
Otro rasgo de la estructura de la mortalidad y que explica la esperanza de vida lo constituía la estructura de las causas de muerte, principalmente de origen infeccioso y ante las cuales los conocimientos médicos no podían hacer nada. Hay que recordar que todavía no se conocen los antibióticos, de manera que cualquier gripe, sarampión, viruela o gastro-enteritis provocaban la muerte irremediable en aquellos más débiles por constitución o por malnutrición como los niños y los ancianos. En un medio frío y húmedo como el bilbaíno las enfermedades más comunes tenían su origen en la transmisión por aire, es decir, todas aquellas del aparato respiratorio. A finales de siglo, todo el colectivo obrero que vivía hacinado y desnutrido sufría de manera particularmente aguda el azote de epidemias que asolaban la ciudad todos los años y que mermaban la población de una manera tan alarmante que era motivo de titulares en los periódicos locales por parte de los responsables sanitarios municipales y de los médicos bilbaínos (Pareja: 1997).
Arantza Pareja Alonso