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BILBAO (POBLACIÓN, DEMOGRAFÍA SIGLOS XIX Y XX)


La urbanización demográfica

La urbanización demográfica.

El sistema demográfico de Antiguo Régimen se basaba en lo que suele denominarse un sistema de "alta presión", es decir, presidido por altas tasas de natalidad y de mortalidad. Este sistema daba poco margen para el crecimiento de la población ya que éste se combinaba con una nupcialidad tardía en edad, moderadamente intensa, que daba lugar a una fecundidad también moderada. Si a esto le añadimos unos movimientos migratorios también reducidos, ahí encontramos la explicación de crecimientos poblacionales reducidos o casi en equilibrio propios de las sociedades pre-industriales.

Hay que decir, sin embargo, que este sistema demográfico muy bien estudiado y comprobado en todas las poblaciones europeas occidentales, se adapta mucho mejor a las zonas rurales que eran mayoritarias en ésta época. Este sistema estaba imbricado en un sistema económico basado en la producción de la tierra en la que ésta no podía multiplicarse ni contener mayor población si no existía un aumento de la producción (Flinn: 1989).

Recientes investigaciones han demostrado que este sistema demográfico de Antiguo Régimen era ligeramente diferente en las áreas urbanas. Por esta razón, podemos calificar a este proceso como de "urbanización demográfica". Cabe definir este sistema como de aún mayor presión demográfica que en el campo. Un historiador inglés ha llegado a calificar a la ciudades como de auténticas devoradoras de hombres (Wrigley y Schofield: 1981). La economía de las ciudades era más precaria y sujeta a los vaivenes de la economía que en el mundo rural con el problema añadido de no poder recurrir a la huerta para poder comer cuando llegaban las vacas flacas. Por esta razón, la nupcialidad era muy restringida y aún más tardía que en el campo, por lo que los nacimientos siempre eran menores en número. Hay que tener en cuenta que estamos situados en una época en que la institución matrimonial y la fecundidad natural marcaban el número de nacimientos. Es decir, no era aceptable socialmente tener hijos fuera del matrimonio. Por el lado de la mortalidad, ésta era todavía más intensa que en el campo. Las condiciones de salubridad e higiene y la gran concentración de población hacía que las ciudades fueran lugares propicios para la propagación de epidemias y todo tipo de enfermedades. Como resultado del balance, una ciudad podía tener un crecimiento natural negativo como consecuencia de una mayor mortalidad que su natalidad. A pesar de ello, las ciudades solían presentar un crecimiento moderado de población, solo compensado y logrado gracias a la continua afluencia de inmigrantes provenientes del campo cercano (Pareja: 1997).

Gráfico 2: Evolución de las tasas vitales de Natalidad, Mortalidad y Nupcialidad en Bilbao, 1800-1900.

(Ver en Imágenes).

Este sistema demográfico urbano que venimos describiendo se ve muy bien reflejado tanto en el gráfico 2 como en la tabla 5, de manera muy precisa en la primera parte del siglo. Sin embargo, venimos caracterizando al siglo XIX como una sociedad en transición y de esa manera podemos distinguir dos períodos muy claramente diferentes. Por un lado, el período de entre-guerras durante el cual debido a una relativa prosperidad económica se consigue un descenso considerable de la mortalidad dando lugar al crecimiento de la población. Por otro lado, en el último tercio del siglo, la industrialización que ya está en sus comienzos. Esta produjo una afluencia de trabajadores inmigrantes, especialmente instalados en las zonas de San Francisco y Achuri, que ocasionaron un problema de vivienda y de degradación del medio urbano que la ciudad no podía remediar en tan poco tiempo. Como resultado, se produjo un aumento considerable de la natalidad debido a la mayor presencia de población joven y por el contrario, un aumento dramático de la mortalidad como consecuencia de la degradación del medio y de las condiciones de vida de la población. Hay que concluir, a la vista de los datos, que los inicios de la industrialización fueron dramáticos en Bilbao como en el resto de Europa y España, y que el precio del progreso se tradujo en muerte, al menos en los primeros compases del cambio económico (Pareja: 1997).

Tabla 5: Tasas Brutas de Natalidad, Mortalidad y Nupcialidad. Medias decenales 1800-1900

TB NatalidadTB MortalidadTB Nupcialidad
1800-1810

1810-1820

1820-1830

1830-1840

1840-1850

1850-1860

1860-1870

1870-1880

1880-1890

1890-1900

34,03

42,12

37,87

34,12

42,14

34,77

36,59

38,77

45,08

46,28

33,15

40,70

34,67

34,51

28,85

24,19

24,61

39,83

35,75

38,54

9,06

11,21

8,08

9,54

11,47

8,96

8,40

9,88

7,14

10,24

Fuente: Registro parroquial: ARCHIVO HISTÓRICO ECLESIÁSTICO DE VIZCAYA; Registro civil: ARCHIVO DEL REGISTRO CIVIL DE BILBAO

Si aplicamos las ideas de tipo maltusiano, una sociedad pre-industrial solamente podía controlar su crecimiento o su tamaño a través de la nupcialidad, ya que sobre la mortalidad no había conocimientos médicos suficientes para actuar, y sobre los nacimientos, en ausencia de medios de control de la reproducción, poco se podía hacer ya cuando el matrimonio se había celebrado. Por esta razón, en el sistema demográfico de Antiguo Régimen se considera que la variable de la nupcialidad, sobre todo de las mujeres, es la más importante para seguir su estudio.

En la tabla 6 se presentan una serie de indicadores de nupcialidad y fecundidad de Bilbao a lo largo del siglo XIX. Las mujeres bilbaínas de 1825 se casaban a una edad media muy tardía (28 años) y con una intensidad nupcial muy baja en todas las generaciones (alrededor del 42 por ciento). Esta combinación no podía dar lugar sino a unos valores de fecundidad muy moderados. Hay que tener en cuenta que en estas épocas, llegar a casarse tanto para los hombres como para las mujeres, implicaba un largo tiempo de ahorro de dote y de preparación ya que el acceso a la tierra o a poder desempeñar un oficio artesanal implicaba la espera de muchos años hasta que los gremios de la ciudad daban su aprobación para la instalación de un nuevo taller artesanal que permitiera a una familia poder mantenerse (Arbaiza: 1996).

Desde mediados del siglo XIX hasta finales de siglo, el cambio de sistema productivo abre nuevas perspectivas de trabajo para la población joven en la mina o en la fábrica, que libera a la población de la dependencia de la tierra y de los gremios, y que permite el acceso al trabajo descualificado a cambio de un exiguo jornal. A pesar de los bajos salarios, este cambio permitió a mucha población sin tierra y sin oficio, acceder a algo de dinero, tanto para hombres como para mujeres que les permitió casarse a unas edades más tempranas que en tiempos anteriores. Este cambio se refleja perfectamente en la tabla 6 en los valores que se refieren a los años 1887 y 1900. Efectivamente, las mujeres se casan como media unos tres años antes que en la época pre-industrial y lo hacen con mayor intensidad, provocando un aumento de la fecundidad en estas fechas finales de la centuria.

Tabla 6: Indicadores de Nupcialidad y Fecundidad en Bilbao de 1825 a 1900.

182518871900
VaroneMujeresVaronesMujeresVaronesMujeres
Edad Media al matrimonio

Celibato definitivo

25,22

16,66

28,20

10,14

27,13

10,00

24,79

13,50

27,25

8,90

25,17

14,10

Tasa de Nupcialidad

Tasa de Fecundidad

Matrimonial

42,09

252,89

44,00

271,00

47,54

243,16

Fuente: Censo de Policía de 1825: ARCHIVO DE LA CASA DE JUNTAS DE GERNIKA ( DIPUTACIÓN FORAL DE BIZKAIA); Censos de Población: INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA

Nota

Los indicadores de esta tabla responden a los siguiente cálculos:

Edad Media al Matrimonio: Los valores de 1825 responden al indicador SMAM (Standard Mean Age at Marriage), que calcula una media aproximada en base a datos censales cuando no es posible disponer de los registros matrimoniales. En cambio, los valores de 1887 y 1900 proceden del registro civil bilbaíno.

El Celibato Definitivo es el cálculo del porcentaje del número de solteros/as sobre el total de mujeres/hombres en el grupo de edad de 45-49 años.

La Tasa de Nupcialidad es la proporción de mujeres casadas entre el total de mujeres por grupos de edad (%).

El Indice de Fecundidad Matrimonial es el número de nacidos de ese año entre las mujeres casadas en edad fértil (15-49).

Sin embargo, en este punto cabe hacer un par de precisiones en cuanto al sistema matrimonial y de fecundidad de este final de siglo. En primer lugar, el cambio económico supuso la llegada de muchos inmigrantes de fuera del País Vasco, atraídos por la enorme oferta de trabajo. En contra de lo que suele pensarse, muchos inmigrantes llegaron a la ciudad con su familia ya formada, es decir casados y con niños pequeños, o con unas pautas de fecundidad propias de sus lugares de origen rural, es decir, más altos, que continuaron manteniendo una vez llegados aquí. Esto explicaría también, los valores extraordinariamente altos de fecundidad que encontramos en la ciudad, pero en general, también en toda la zona recientemente industrializada de la margen izquierda del Nervión (González Portilla, ed.: 2001).

Tabla 7: Población por lugar de nacimiento en Bilbao, 1825 y1900 (%)

18201900
Bilbao

Resto C.A.Vasca

Andalucía

Aragón

Asturias

Baleares

Cantabria

Castilla-León

Castilla-Mancha

Cataluña

Com. Valenciana

Extremadura

Galicia

Madrid

Murcia

Navarra

La Rioja

Extranjero

36,44

58,20

0,10

0,10

0,07

---

0,28

2,00

0,03

0,10

0,03

0,07

0,35

0,14

---

0,28

0,38

1,42

36,05

30,07

0,88

2,25

0,93

0,08

3,07

13,23

0,65

0,52

0,32

0,08

1,64

2,07

0,20

2,84

3,74

1,37

Fuente: Censo de Policía de 1825: ARCHIVO DE LA CASA DE JUNTAS DE GERNIKA (DIPUTACIÓN FORAL DE BIZKAIA); Padrón de habitantes: ARCHIVO MUNICIPAL DE BILBAO

En la tabla 7 se puede observar este gran cambio que provocó el cambio a la sociedad industrial desde el punto de vista de la composición social por origen de la población bilbaína. En general, se puede reseñar que en Bilbao siempre vivieron gentes de todas partes de España. Esto resulta bastante lógico dado el carácter comercial y abierto de Bilbao así como su importancia como capital dentro del Norte de España. Aún así, se puede ver que la mayor parte de la población que vivía en Bilbao durante el Antiguo Régimen había nacido en el País Vasco, cuyo mayor porcentaje correspondía a la provincia de Vizcaya. Setenta y cinco años más tarde, el panorama es sustancialmente diferente. El porcentaje de población oriunda de la villa continúa siendo la misma (un 30%) pero ha cambiado la procedente de la C.A.E. En su lugar, más de la mitad de los vecinos de Bilbao nacieron fuera de este territorio. En estas fechas del nuevo siglo podemos encontrar gentes de toda la geografía española, buena prueba de la capacidad de atracción que esta ciudad podía ejercer sobre toda la península. Sin embargo, las provincias cercanas fueron las que más acudieron a las nuevas posibilidades laborales abiertas con la industrialización. Destaca la comunidad de Castilla y León como principal aportadora de fuerza de trabajo si bien se puede precisar que casi todos eran oriundos de la provincia de Burgos. Por lo demás, las comunidades próximas de Cantabria, La Rioja, Navarra y Aragón conformaban los lugares de partida mayoritarios de los inmigrantes.

Arantza Pareja Alonso


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