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BILBAO (POBLACIÓN, DEMOGRAFÍA SIGLOS XIX Y XX)


1800-1900: La transición desde el Antiguo Régimen a la Industrialización

1800-1900: La transición desde el Antiguo Régimen a la Industrialización.

En este primer apartado vamos a hacer un largo recorrido de cien años en los que la villa de Bilbao sufrirá enormes avatares y transformaciones. Cuando comienza el siglo XIX esta ciudad era una pequeña aunque próspera villa comercial. Los historiadores suelen definir con gran acierto su actividad y su desarrollo como producto de las actividades de su puerto y sus muelles de carga y descarga que en aquella época estaban situados en los aledaños de la iglesia de San Antón y en el espacio que hoy ocupa el mercado de la Ribera.

Durante este siglo XIX, la villa, al hilo de el resto de la sociedad española y europea, irá diluyendo paulatinamente la estructura socio-económica propia de Antiguo Régimen hacia una urbano-industrial que producirá un crecimiento y desarrollo nunca antes conocido. Pero no adelantemos acontecimientos. Esta denominada transición no se hará de un día para otro y necesitará de un siglo de pequeños logros y dificultades, a veces sangrientos como las dos guerras carlistas, para conseguir a la instalación de esta nueva sociedad moderna.

Conviene subrayar que el caso de la villa de Bilbao constituye un modelo diferente tanto en lo económico como en lo social con respecto al mundo urbano propio de Antiguo Régimen. Hay que tener en cuenta que la sociedad pre-industrial era propiamente rural, su economía lo era fundamentalmente, frente a un peso urbano tanto demográfico como socio-económico muy relativo. Dentro de este marco, Bilbao era una ciudad que no tenía "campo" por lo tanto no tenía agricultores. Su riqueza y prosperidad consolidadas en el siglo XVIII, provenían de su puerto, del intercambio comercial basado en productos como la lana castellana, el bacalao y del hierro producido en el interior de la provincia de Vizcaya (Gutiérrez: 1994). Estos rasgos de su actividad brevemente enunciados nos ayudan a hacernos una idea de la especificidad que presentaba Bilbao dentro del marco estatal de producción y economía, en donde las ciudades no eran muchas ni en número ni en total de población urbana y en donde su actividad principal, a pesar de ser ciudades, continuaba siendo básica y principalmente la agricultura.

Si comenzamos este apartado demográfico con la afirmación de que Bilbao era una pequeña ciudad tanto por sus pequeños límites de extensión como por su número de habitantes, puede resultar bastante sorprendente. Sin embargo, resulta una afirmación del todo cierta si establecemos la comparación de Bilbao con otras ciudades en el marco peninsular en donde ciudades como Sevilla estaban habitadas por unos cien mil habitantes, es decir, diez veces más que Bilbao para esas mismas fechas (Reher: 1994). En la tabla 1 podemos observar con claridad la evolución que sufrió Bilbao a lo largo de esta centuria, comenzando el siglo con tan solo once mil habitantes para terminar multiplicando por ocho su total de población. Aquí es donde podemos señalar una vez más la enorme singularidad de Bilbao dentro del marco estatal, ya que se puede afirmar que ninguna ciudad española pudo desarrollar tan enorme y veloz crecimiento en este siglo XIX, signo evidente de la capacidad que tuvo para liquidar el Antiguo Régimen y dar paso a una diferente sociedad industrial basada en la siderurgia (Nadal: 1986).

Tabla 1: Total de población, crecimiento y sus componentes. Bilbao, 1800-1900

Total PoblaciónCrec. Real (r)Crec. NaturalSaldo migratorio
1800

1860

1800-1860

1870

1860-1870

1890

1870-1890

1900

1890-1900

11.407

17.923

19.417

55.632

83.306

0,76

0,80

5,40

4,12

4.408

2.411

4.342

5.849

2.108

917

31.873

21.825

Fuente: Censos de Población: INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA; Registro parroquial: ARCHIVO HISTÓRICO ECLESIÁSTICO DE VIZCAYA; Registro Civil: ARCHIVO DEL REGISTRO CIVIL DE BILBAO

Si prestamos atención a las cifras de la tabla 1 podemos ver cómo durante los setenta primeros años del siglo XIX, tanto el número de habitantes como el ritmo de crecimiento fueron muy pausados. Efectivamente, el valor de crecimiento r arroja un valor que no llega al uno por cien y año, valor que fue la tónica general durante toda la época de Antiguo Régimen y que supone que una población necesita de más cincuenta años para duplicar su número de habitantes. Hay que decir, no obstante, que la primera mitad del siglo XIX fue muy dificultosa debido a dos episodios bélicos que no ayudan precisamente al desarrollo económico normal. Nos estamos refiriendo a la guerra de la Independencia (1808-1812) y a la primera guerra carlista (1833-1841) que se sufrieron en el País Vasco de manera muy aguda.

Con todo, una vez terminada esta guerra, podemos decir que el sistema económico-productivo que había llevado a Bilbao a gran prosperidad, se había liquidado definitivamente. Todo el sistema comercial de intercambio entre el norte de Europa, el centro de Castilla y las colonias americanas cuyo epicentro se encontraba en Bilbao entró en una crisis sin retorno. Durante el período de entreguerras y ya claramente después de la segunda guerra carlista (1871-77) comenzó a labrarse un nuevo futuro en el que estuvo implicada la ciudad (González Portilla, dir: 1995: 84-91). En la tabla 2 en donde se presenta la actividad de los bilbaínos por sectores de actividad, se puede comprobar que durante la época pre-industrial la población estaba básicamente dedicada al sector terciario. Por contraste, a final de siglo es el sector de la industria el que ocupa a gran parte de los habitantes de la villa.

Tabla 2: Distribución de la población activa por sectores de actividad (%)

18251900
Primario

Secundario

Terciario

5,60

34,10

60,30

4,70

58,00

37,40

Fuente: Padrones de habitantes: ARCHIVO MUNICIPAL DE BILBAO

Los efectos de una nueva economía basada en la extracción minera del hierro, su exportación a Inglaterra y la instalación de los primeros hornos altos en Barakaldo y Sestao, dieron lugar a una nueva ciudad ensanchada y moderna que se convierte en capital financiera e impulsora de un nuevo desarrollo (González Portilla, dir., 1995: 95-114). La gran oferta de trabajo provocó una gran afluencia de inmigrantes a todo el área metropolitana que explica las desmesuradas cifras de crecimiento que podíamos observar en la tabla 1 en el último decenio del siglo XIX. Este cambio de signo en la ciudad se puede observar precisamente en las cifras comparadas entre el crecimiento natural (saldo entre nacimientos y defunciones) y el saldo migratorio (diferencia entre los emigrantes e inmigrantes). Si durante la primera mitad del siglo la ciudad crece a un ritmo moderado pero básicamente sustentado en el mayor número de nacimientos sobre los fallecidos, en los últimos decenios no podemos sino significar de manera evidente que este crecimiento se sustentó sobre un número ocho veces mayor de inmigrantes de lo que la propia dinámica demográfica natural de la ciudad venía produciendo.

En este punto sería interesante hacer un inciso sobre una cuestión que marcó enormemente la historia de la villa y la demográfica de forma particular. Me quiero referir a las anexiones territoriales que se realizaron en el municipio a lo largo de su historia. Esta cuestión resulta de particular importancia ya que es frecuente que cuando manejamos datos sobre la villa de Bilbao a lo largo de muchos años olvidemos que su espacio territorial fue aumentando con el tiempo y por lo tanto sus cifras no se refieren siempre al mismo espacio territorial (González Portilla, dir., 1995: 321-402).

Los historiadores de la historia moderna de Bilbao saben bien que una constante obsesión por parte de los poderes municipales fue precisamente la enorme restricción a conceder la condición de vecino a nuevos habitantes, que daba derecho a ejercer plenamente derechos y deberes dentro de su espacio. Esta condición era enormemente restrictiva, y respondía precisamente a un constante problema de espacio en sus límites jurisdiccionales y que ya desde el siglo XVII no era posible aumentar debido a la inmediata vecindad de las anteiglesias de Abando, Begoña y Deusto. Es decir, Bilbao estaba reducido a lo que hoy conocemos como el Casco Viejo hasta el Ayuntamiento y por el margen de la Ría hasta el puente de San Antón.

Tabla 3: Número de habitantes por Km² en Bilbao desde 1857 a 1900

Densidad de población
1857

1860

1877

1887

1897

1900

301,1

302,2

550,0

850,3

1.245,5

1.400,8

Fuente: Reseña estadística de la provincia de Vizcaya: INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA

A mediados del siglo XIX como se puede ver en la tabla 3 la densidad de población de la villa era una de las más altas de España. Teniendo en cuenta el enorme aumento de población a partir del último tercio del siglo, resulta evidente que era necesario ampliar el espacio jurisdiccional municipal. La primera ampliación se realizó en 1870 cuando se incorporó a la villa una primera parte de Abando, la correspondiente a la margen situada frente al Casco Viejo. Debido a que el crecimiento de la ciudad continuaba a unos ritmos muy veloces pronto estas ampliaciones se vieron insuficientes, completándose la anexión definitiva de Abando en el año 1890 (González Portilla, dir., 1995: 357-370). Con todo, como se puede comprobar en la tabla 3, la enorme congestión que vivía la villa en el último cuarto de siglo era particularmente aguda ya que de 1877 a 1900 la densidad de habitantes por Km2 se había multiplicado por tres a pesar del aumento del espacio, ocasionando un empeoramiento de la calidad de vida urbana.

Con respecto al anterior punto, hay que precisar que gran parte del aumento de la población y especialmente de los inmigrantes que llegaban en masa a partir de la segunda guerra carlista, ante la imposibilidad de instalarse en Bilbao, lo hacían sobre todo en las anteiglesias aledañas que como hoy sabemos están lo suficientemente cerca como para desplazarse al trabajo desde el lugar de residencia. Es por eso que muchas veces en las cifras oficiales de población de Bilbao y en los valores de crecimiento durante el siglo XIX, los datos sobre la villa no son del todo correspondientes a la realidad sino se tiene en cuenta esta circunstancia particular.

Para demostrar lo que venimos diciendo una imagen vale más que muchas palabras y podemos observar en el gráfico 1 toda la evolución del crecimiento de la villa de Bilbao desde 1800 a 1870. Es decir, antes de que se produjeran las primeras anexiones. En este caso, hemos tomado el número de nacimientos anuales, por un lado de las cuatro parroquias de Bilbao (San Antón, Santiago, Santos Juanes y San Nicolás) y por el otro, la suma de las tres anteiglesias, para dibujarlas en el tiempo. Hay que precisar que en tiempos pre-industriales en donde el crecimiento de una población se mide básicamente por el crecimiento vegetativo, la evolución del número de nacimientos es equivalente a cualquier otra medida de crecimiento demográfico.

Gráfico 1: Evolución del número de nacimientos en Bilbao y las anteiglesias de Abando, Begoña y Deusto, 1800-1870

(Ver en Imágenes).

De la lectura del gráfico 1 se pueden extraer dos conclusiones interesantes. En primer lugar, si observamos las dos curvas durante todo el período, vemos cómo la curva de las anteiglesias solo se yuxtapone a la de su vecina Bilbao de una forma casi exacta a partir de la década de los 30. Esto se explica por que a pesar de la complementación de sus economías, en realidad no serán la misma economía hasta que se produjera la transición hacia el sistema de producción industrial en el que ya toda el espacio urbano se verá inmerso. Y en segundo lugar, solamente a partir del momento en que finaliza la primera carlista, la evolución de los nacimientos de las anteiglesias empezará a acompasarse con los de Bilbao y a aumentar de forma más exuberante que el de la villa. Podemos expresarlo con números. En la década de los cuarenta el número de nacimientos de las tres anteiglesias suponía alrededor del cincuenta por ciento del de Bilbao. Sin embargo, al final, el número de población nacida en las anteiglesias era tanto como el que nacía en toda la villa en su conjunto. Esto viene a demostrar que el asentamiento de inmigrantes, jóvenes en edad de trabajar, de casarse y por lo tanto de tener hijos, se estaba produciendo sobre todo fuera de los límites jurisdiccionales de Bilbao. Estaba claro que la ciudad había rebasado hacía tiempo su capacidad de acoger a nuevos vecinos y que solamente con las primeras anexiones se fue capaz de absorber a los nuevos inmigrantes que atraía la ciudad.

Arantza Pareja Alonso


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