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EUSKADI TA ASKATASUNA (TRAS EL ADVENIMIENTO DE LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA, 1976- )


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Comunicado de ETA del 16 de septiembre de 1998

Comunicado de ETA del 16 de septiembre de 1998. Euskadi Ta Askatasuna, a través de este comunicado quiere hacer llegar a la sociedad vasca la lectura que realiza sobre el momento histórico que vive nuestro pueblo y la decisión que ha tomado en consecuencia.

Tras dos largas décadas, en Euskal Herria tenemos nuevamente la oportunidad de dar pasos decisivos hacia la independencia. Pensamos que tenemos oportunidades similares a las que tuvimos hace veinte años, en los años conflictivos vividos durante el periodo de la transición. Pero esta vez tenemos que lograr que la fase política que tenemos delante sea la de la soberanía, haciendo realidad la oportunidad perdida entonces.

E.T.A. afronta esta nueva fase política llena de esperanza. Llenos de esperanza, especialmente, porque estamos convencidos de que los errores cometidos en aquella etapa serán excelentes lecciones; llenos de esperanza también porque la labor, experiencia y la fuerza acumuladas desde entonces nos ofrecen suficientes garantías como para pensar que esta nueva fase será exitosa.

Sin embargo, la posibilidad de tener nuevas oportunidades y el hecho de afrontarlas con esperanza no deben cegarnos. No debemos cerrar los ojos ante la situación que sufre Euskal Herria, ya que es muy grave la situación que vive nuestro pueblo, sea cual sea el punto de vista que tomemos. Los ciudadanos vascos estamos sojuzgados bajo dos Estados poderosos. Ambos Estados utilizan todos sus instrumentos armados, políticos, económicos y culturales para desintegrar las posibilidades que tenía Euskal Herria de ser un pueblo libre en el futuro. Las constantes iniciativas de España y Francia han dejado graves heridas. Y no va a ser fácil recuperar nuestra libertad. Aunque son nuestros vecinos, no surge de los dos Estados que nos quieren ver como enemigos y como un pueblo subyugado ni el más mínimo signo que manifieste su voluntad para respetar pacíficamente la palabra de Euskal Herria.

Por encima de todos los ataques y dificultades, Euskal Herria ha llegado a las puertas del siglo XXI conducida por la fuerza de la lucha. No como un pueblo liberado, pero sí con todas las puertas abiertas para ser un pueblo libre. Hasta ahora hemos demostrado al mundo que somos capaces de seguir nuestro camino. En adelante, demostrémosle por tanto que tenemos la voluntad, el derecho y la habilidad tanto para elegir nuestra casa como para organizarla.

Antes de seguir adelante consideramos muy oportuno hacer dos preguntas y responderlas. En primer lugar, cómo ha llegado Euskal Herria al año 2000 con todas las opciones abiertas para ser un pueblo libre y en segundo lugar, por qué Euskal Herria no es todavía libre a las puertas del año 2000.

La primera pregunta tiene una respuesta sencilla. Rápida y honrosa además. Sin olvidar ni marginar los intentos de los ciudadanos vascos de nuestra antigua historia, en lo que respecta a los últimos 20 años, hemos llegado al umbral desde el que podemos lograr nuestra libertad gracias a la generosidad de miles y miles de valientes hombres y mujeres vascos. Esta afirmación tiene una presencia muy viva en los corazones y las cabezas de los dirigentes que estamos en Euskadi ta Askatasuna. No estaríamos donde estamos sin la dedicación de los militantes y ciudadanos muertos a consecuencia de acciones armadas de los enemigos, sin el sufrimiento de los militantes y ciudadanos que han soportado la cruel tortura y la continuada humillación en los cuarteles y comisarías; sin el intento de los ciudadanos y militantes, que en su trabajo comprometido, callado y peligroso de todos los días han plantado cara a las leyes españolas y francesas en favor de nuestra cultura, lengua, red económica y tradiciones sociales; sin la capacidad de militantes y humildes ciudadanos de soportar la carga de miles y miles de años de cárcel con total dignidad iluminando el futuro de Euskal Herria desde las mazmorras.

Para todos esos ciudadanos vaya todo nuestro honor y nuestro recuerdo en estos momentos, ya que nos encontramos nuevamente delante de momentos esperanzadores e históricos gracias a todos esos que han abierto sin cesar los cerrojos de la gigantesca puerta que cerraban el camino a un futuro libre. Si todos ellos no hubieran asumido su compromiso vital, ¡hace mucho que Euskal Herria hubiera muerto!

La segunda pregunta, sin embargo, necesita una respuesta amarga. Ya que ante los importantes momentos que vivimos requiere que cada uno se pregunte qué es lo que ha hecho. Que tengamos en cuenta lo que podríamos haber adelantado, y no sólo lo que hemos adelantado en todos estos años. Los caminos propuestos por la izquierda abertzale hace 20 años, esto es, los de avanzar en la democracia, no concitaron el acuerdo. Y en consecuencia, el mundo abertzale se dividió en dos caminos: por un lado el que partía de aceptar de facto la legalidad que imponía España; y por otro, quienes planteaban la ruptura con España para hacer frente a esa imposición tomando como legítimos todos los instrumentos que tiene un pueblo para defenderse.

Ese primer camino, el del autonomismo constitucional, ha traído la profundización en la división interna en la Euskal Herria que salía de la dictadura franquista. Si antes estábamos bajo dos Estados, posteriormente se nos ha añadido la división autonómica y todo lo que hemos logrado lo hemos hecho gracias a la lucha o gracias a amaños ofrecidos para atenuar la lucha. Ese primer camino ha llevado a españolizar y afrancesar más Euskal Herria, condenándonos a vivir mirando a Madrid y París. En lugar de decidir nosotros por nuestro propio pie nos ha obligado a pedir el permiso de los extranjeros, y al envalentonamiento de los españoles que vivían retraídos entre nosotros. A fortalecer las fronteras internas dentro de Euskal Herria, alejando a los ciudadanos vascos entre sí, y, en otros casos, como el de los zipayos obligándoles a actuar contra otros ciudadanos al aceptar la legislación española.

Los que aceptamos el segundo camino por encima de nuestras impotencias y de todos nuestros errores hemos mantenido vivo el proyecto de una Euskal Herria unificada, libre y euskaldún, extendiendo la confianza para el trabajo y la creación de los ciudadanos, hemos trabajado por superar la división institucional y estatal, con el fin de lograr una paz para nuestro pueblo basada en la justicia y los derechos democráticos. De este modo, la apuesta para crear un proyecto de sociedad propia para Euskal Herria ha dado su fruto. Uno que queremos mencionar ahora mismo, el de demostrar la ceguera y la esterilidad de ese autonomismo divisor. Y no es poco, teniendo en cuenta el esfuerzo titánico que ha hecho España porque el autonomismo sea la tumba de Euskal Herria.

Quienes emprendieron el camino de ese autonomismo divisor con ánimo y buena voluntad se acaban de percatar de que en esa escalada había que subir paso a paso además de no quedar atrapados, y de que esa escalada no lleva a la libertad de Euskal Herria. Por nuestra parte, quienes hemos hecho una apuesta completa por Euskal Herria, estamos dispuestos a superar ese pasado cercano y seguir adelante en común en un proyecto nuevo lleno de ilusión.

Aquí tenemos nuevamente a Euskal Herria en el umbral de su futuro. Pero, ¿no será simple voluntarismo pensar que nos encontramos ante una nueva situación? Euskadi Ta Askatasuna después de reflexionar sobre las novedades que vivimos en esta situación ofrece en las siguientes líneas el examen que está en la base de la decisión que ha tomado:

Por un lado, gracias a la lucha de todos estos años, un nuevo sector de la sociedad se ha acercado a la opción de la independencia. Principalmente, pensamos que debe subrayarse el desarrollo que se ha vivido en los últimos seis años. Ya que hemos pasado de unas posiciones de resistencia a una práctica de construcción. Queremos recalcar, que la fuente de esta «situación mejor» que vivimos reside en la generosidad de muchos militantes de la izquierda abertzale y en la lucha organizada que lleva dentro de si la sociedad. En el camino para lograr los últimos objetivos de nuestra lucha, lo realizado en los últimos años es un pequeño nuevo paso dentro de todo lo que resta por hacer. Que nadie piense que las tareas, los modelos de trabajo y demás no deben mejorarse. Pero no es perjudicial que de vez en cuando esa izquierda abertzale que es tan poco amiga de las alabanzas y los reconocimientos se reconozca a sí mismo que el trabajo realizado merecía la pena y que hemos puesto en marcha en el buen camino la lucha por la libertad.

Por otro lado, en esta situación cambiante tiene un gran significado la socialización de la «Alternativa Democrática» que tomó el lugar de la «Alternativa KAS». A través de esa nueva propuesta de paz, se ha extendido un nuevo concepto eficaz de base a lo largo, de los últimos tres años. La necesidad de dar la palabra al pueblo, que el pueblo recupere su voz y que esa voz sea respetada. Hemos sido, capaces nuevamente de extender en la sociedad la esencia del conflicto político que Euskal Herria tiene con España y con Francia. Además de poner en cuestión la legalidad «democrática» de las autoridades españolas y francesas, hemos plantado un concepto positivo en nuestro terreno, el de la democracia vasca. Hemos fijado los mínimos democráticos que debería defender cualquier demócrata para la resolución del conflicto (la Autodeterminación y la Territorialidad).

Y en el mismo plano, será tarea de todos hacer frente a quienes son enemigos de ese proyecto y lo seguirán siendo. Es hora de la tan poco utilizada persecución social que tanto subrayan quienes condenan el uso de las armas. Decíamos al principio que no podíamos cerrar los ojos ante la situación de Euskal Herria. En Euskal Herria una gran parte de la sociedad vive una «situación de excepción», bajo la excusa de ir contra una opción política concreta, en Euskal Herria se está condicionando el futuro. Un proyecto político consensuado como el que estamos impulsando nos va a llevar a hacer frente a las consecuencias que nos va a traer la oposición a España ya Francia. Sin duda. Para ello también será necesaria la valentía. Será necesaria la valentía para decir que las fuerzas armadas que son extranjeras están de sobra en nuestro pueblo y para llevar adelante sin descanso todas las labores grandes y pequeñas con el fin de expulsarlas. Es hora, por tanto, de que aquello que se haga, bien o mal, de darnos cuenta desde la crítica de lo que no se hace, y sumergirnos en esa labor.

Antes de mencionar nuestra decisión y nuestro llamamiento concreto consideramos imprescindible establecer o definir la fase política que tenemos delante, por la confusión que pueden motivar las últimas especulaciones, expectativas y declaraciones de los últimos días. Ya que no es nada correcto que nadie se engañe con los juegos de palabras de los políticos profesionales.

El objetivo no es la «pacificación» que propone en su plan parcial un Ardanza que ha guiado durante una larga década la «españolización», y mucho menos dar a esa «pacificación» una «apariencia» política para «tranquilizar la conciencia» de la izquierda abertzale o para su autoengaño. Es necesario ser más valiente que todo eso en estos momentos, dado que nos encontramos ante una nueva situación.

Estarán engañando a la sociedad quienes buscan detrás de este profundo paso de Euskadi Ta Askatasuna la «normalización», la consolidación del marco actual y una paz sin que nada cambie. Eso será tan falso como que el problema de Euskal Herria es que E.T.A. hace frente al enemigo a través de la lucha armada. No habrá paz si no se asienta sobre los derechos de Euskal Herria. Ya que ésa es la esencia o el núcleo del conflicto que vivimos: que se le deniegan sus derechos a Euskal Herria que no somos dueños de nosotros mismos para organizar la sociedad como queremos.

E.T.A. ha dado su paso más importante, ahora corresponde a los otros seguir adelante en el hueco que queda ahí y de una forma valiente además. Ya lo hemos dicho anteriormente no es tiempo de tibiezas, cálculos egoístas o partidistas: tenemos por ganar Euskal Herria.

Florencio Domínguez Iribarren


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