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Donibane Lohitzune


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Arte


Patrimonio religioso

  • Iglesia parroquial de San Juan Bautista

Construcción de origen románico (siglo XII), reedificada en estilo gótico en los siglos XIV-XV, ampliada y reformada entre 1649 y 1650. Reformada y restaurada en varias ocasiones en los siglos XVIII y XIX. De una sola nave y con triple galería de madera, constituye uno de los mejores ejemplos del estilo popular labortano. Conserva de época primitiva un pórtico ojival y el muro meridional. La parte baja del campanario es del siglo XIII ó XIV y la superior fue reconstruida en 1675. Destaca asimismo el monumental retablo mayor barroco, dorado y policromado, obra de Martín de Bidache (1669), escultor que trabajaba para los duques de Gramont hacia 1663-1670. El mejor y más completo retablo de Iparralde. Consta de dos cuerpos con cinco calles y un remate de tres calles sobre el que se halla la figura del Padre Eterno, surmontada por un pelícano desplegando sus alas; se completa el conjunto por dos retablos laterales, a modo de alas, de tres calles cada uno.

Las calles aparecen separadas por columnas salomónicas decoradas con pámpanos de gran riqueza escultórica. La calle central presenta, en su primer cuerpo, un tabernáculo poligonal de dos cuerpos, decorado con relieves, destacando sobre un fondo de relieve que representa un cielo poblado de ángeles; en el segundo cuerpo se halla la estatua del patrón de la iglesia, San Juan Bautista con el cordero. Las calles laterales se completan en todo el retablo, incluidas las alas, con numerosas esculturas de bulto, entre ellas las de San León, obispo de Baiona; San Fabián, curador de la peste de 1518; San Roque, San Antonio de Padua, San Francisco Javier, San Lorenzo con la parrilla; San Luis, rey de Francia, Santa Juana, San Antonio y San Agustín. Organo con caja ricamente tallada, obra del organero Gérard de Rodez-en-Rouergue en 1656; reparado en 1730, 1875, 1924 y 1975. Elegante baptisterio, tallado en madera, obra del siglo XVIII. Púlpito soportado por monstruos alados, totalmente tallado en madera, con relieves de santos en paneles y escultura de San Miguel venciendo al Dragón, coronando el tornavoz, conjunto ejecutado en 1878. El acceso al altar mayor posee una balaustrada de hierro forjado del siglo XVII.

·Obra pictórica

En una capilla del transepto hay un lienzo fechado en 1727, La Adoración de los Reyes Magos, obra del pintor Jean Restout. Se conserva asimismo un curioso lienzo del siglo XVII, El Juicio de Jesús, de ejecución mediocre pero interesante por la multitud de inscripciones a modo de narración de la escena que posee. Lo analiza minuciosamente J.B. Daranatz en su obra Curiosités du Pays Basque (Bayona 1927). En las capillas laterales pueden verse varios lienzos más, de los siglos XVIII y XIX: alguno atribuido a Restout: uno de la Ascensión (siglo XIX), San Martín a caballo y Santa Catalina de Alejandría (siglo XVIII); San Martín venciendo al demonio (copia del Rafael conservado en el Louvre) y la Anunciación, ambos firmados por M. Etchegaray, de Saint Jean de Luz y fechados en 1824 y 1828, respectivamente; otro del martirio de dos santos, probablemente del Frére Recollet, autor de las pinturas de la iglesia de Ziburu, fechadas en 1731.

En la capilla del lado del Evangelio, puede verse una estatua de Juana de Arco de tamaño natural, tallada en madera, obra del escultor Maxime Real del Sarte. De la bóveda cuelga, en medio de la nave, un barco réplica exacta del Aigle de Napoleón III, que fue donado como exvoto por la emperatriz Eugenia tras salvarse del naufragio un día de fuerte temporal en que el Aigle abordaba el puerto de Sokoa. En el porche de la iglesia, una talla de piedra de la Pietá, gótica (¿siglo XIV?), y una inscripción funeraria encasvada en el muro fechada en 1573. Las balaustradas de hierro forjado de la escalera del coro y de la escalera exterior, que da acceso a las tribunas, son obras notables de forja de los siglos XVII y XVIII ejecutadas por la célebre corporación de los Faures de Baiona; la segunda lleva la inscripción Fait par M. Detcheverry, dit Briquet, en 1755. No existen, señala Colas, tumbas antiguas en el cementerio de esta villa, pues su construcción data de fecha bastante reciente, en relación con los demás. Sin embargo, lo que tiene innegable valor artístico es cierto número de losas provistas de inscripciones, o de escudos de armas, colocadas sobre las puertas de algunas de sus casas.

Destaca, en especial, uno de dichos escudos, grabado en mármol gris, de dimensiones 1,70 m. por 0,92 m., que presenta una inscripción referente a la estancia de un ilustre personaje. El centro lo ocupa un ancla, que tiene por mástil un frondoso árbol, tal vez un cerezo. Sobre ella, se aprecia un yelmo, cuyo penacho, constituido por largas hojas, al parecer de helecho, abraza al escudo en su parte superior (armas de Haraneder). [Ref. Colas: La Tombe Basque].

  • Convento de Recoletos

Situado en el islote que separa San Juan de Luz de Ziburu, fue fundado en 1611 e inaugurado en 1613, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Paz. Tuvo cuantiosos bienes, importante biblioteca y activa participación en la vida de la villa, decayendo con la Revolución. Hospital de Santiago. Construido en 1623 a expensas de Joanis de Haraneder y de su esposa Gracie de Chibau. De él sólo se conserva, depositada en la Sala del Consejo del ayuntamiento, una estatua policromada de Santiago Peregrino del siglo XVII. El convento de Ursulinas fue fundado en 1639 en pertenecidos del hospital de Santiago. Extinguido en 1792.

  • Otros edificios

Ermita de Sainte-Barbe, sobre las ruinas de un fuerte del siglo XVII. Palacio de Lohobiague o Mocoenia, conocido como Maison Louis XIV (1643); Palacio de Haraneder o Joanoenia, llamada Maison de L'Infante por haberse allí alojado la infanta española María Teresa de Austria con motivo de su boda con Luis XIV; de finales del siglo XVI, su traza -reformada en el siglo XIX- corresponde al siglo XVII con fachada de doble hilera de arcos, puerta encuadrada en un frontis italianizante y dos torres. Casas consistoriales, antiguos pertenecidos de la familia Claret, datan de 1657, habiéndoseles añadido en 1829 el porche. Eskerrenea, la casa más antigua de la localidad (Rue de la Republique, n.º 17), que sobrevivió al incendio de 1558, si bien de origen más antiguo, presenta fábrica del siglo XVI, con esbelta torre.

Casas hidalgas de los siglos XVII y XVIII, entre las que destacan Granga-bai'ta (en el ángulo entre la Rue Mazarino y la Rue de la Baleine), residencia de Napoleón I en 1808 y de Wellington, quien instaló aquí su cuartel general en 1813. En la Rue Mazarino pueden verse: en el n.º 3 la casa Ornoaga, de los Larralde de Ornoaga. El edificio, de sillería, presenta a nivel de calle un espesor de muros de 1,20 m., pudiéndose fechar la parte baja a fines de la edad media o a inicios del siglo XVI. En el n.º 5 la casa Saint Joan Baita, de antigua familia de armadores; en el n.º 10 la casa de los Trois Canons (obsérvese el alero); en el n.º 12 una casa fechada en 1690; en el n.º 14 la antigua casa Chibau; en el n.º 24 Laremboure Baita, de estilo hanseático, con una segunda fachada, más suntuosa, que mira al puerto (Place Louis XIV, n.º 1); en la Rue de la République: en el n.º 1 la casa Guidalodienia, del siglo XVII; en el n.º 1-bis la casa de los Pigeons Blancs, del siglo XVII; en el n.º 7 Toki Ona, de 1650; en el n.º 6 casa con fachada estilo Luis XV (contiene antiguas bodegas que forman parte de un subterráneo que conduce a la iglesia); en la Rue de la Baleine, n.º 5, se conserva una bodega con dos pozos donde se almacenaba el aceite de las ballenas descuartizadas en sus inmediaciones; en la Rue de la Tourasse: en el n.º 8 gran casa de entramados con el dintel tallado: Jean Garsin, Anne-Marie de Cazebielhe, 1663; en el n.º 18 (actualmente-1996-n.º 24) Singalantenia, de los Vizcondes de Macaye, con fachada de 1730; en la Rue Etchegaray, casa n.º 4, con dintel fechado en 1663; Rue Saint Jacques: en el n.º 21 magnífica casa de entramados con una pequeña inscripción fechada: GUTIREQUIN BAQUE CERUTIC URRE MEA E. HlRIGOITY. G. HARANEDER. 1669; la Casa n.º 22 está fechada, en el balcón, en 1726; sobre la puerta de entrada que da al patio interior de la n.º 20 (Ecole de Sainte Marie), figura la siguiente inscripción:

Icy l'homme fait ce que peut
Et fortune ce qu'elle veut
Jean de Cazabielhe me fit en 1632

En el n.º 63, casa ruinosa (¿siglo XVII?) con viguería de madera tallada. en la Rue Sopite: en el n.º 18, la casa Villa Elizondo fue la del ilustre marino de Saint Jean de Luz Martin Sopite; conserva la portada adornada con un ancla y, en un ángulo de la fachada, un nicho de exvoto con la Virgen y el Niño en una inscripción muy borrada en la que se lee: EMPS. DE IONIS DE HASTINGUES ET MARIE DE BALDA. 1675; en la Rue Gambetta se conservan antiguas casas con entramados de madera; los n.os 12, 14, 16, 18 y 20 forman parte de dos anchos edificios de estilo vasco; el n.º 18, Gorritienea, casa del armador de corsarios Gorriti, ha conservado mejor su antiguo aspecto; el n.º 16 está fechado en 1633; en el n.º 44 (actualmente-1996-n.º 46), edificio con ventanas de maineles y dintel de puerta con inscripción con el nombre de los propietarios y la fecha 1660.

En cuanto a arquitectura contemporánea hay que destacar la casa Urre Iruzki, en el n.º 37 del Boulevard Victor Hugo, construida en 1950 por el arquitecto Saint Germier, así como el suntuoso edificio del Grand Hotel (entre Rue de la Plage y Boulevard Thiers). Monumento a los muertos de la guerra de 1914-1918, obra del escultor Maxime Real del Sarte, inaugurado el 25 de julio de 1921 y situado en el Square de Verdun. Declarados monumentos protegidos: casa de Louis XIV (1925); casa de la Infanta (1925); iglesia de San Juan Bautista (1931); casa Eskerrenea (1932); casa Pigeons Blancs (1937); molino de Erromardia (1974) que a fines del siglo XVI pertenecía al señor de la casa noble de Etchebiague.


Patrimonio civil

En la actualidad las edificaciones más apreciadas por el visitante son las que datan de principios del siglo XX, de estilo neovasco o Art Déco, que abundan en las calles del centro de la ciudad: Boulevard Thiers y Victor Hugo, barrio Ducontenea y en primera línea de playa hasta Sainte-Barbe. Desgraciadamente, del Casino Pergola Art Déco, obra del arquitecto Mallet-Stevens construido en 1927-28, ya no queda prácticamente nada tras las últimas remodelaciones.

En el barrio de Chantaco, las preciosas villas de los arquitectos A. Pavlowski, W. Marcel y H. Sauvage, quedan disimuladas entre la vegetación que rodea el Golf Club y la zona residencial, diseñada por J. Walter en 1927.

La Casa Consistorial conserva numerosos lienzos de Ramiro Arrue y de pintores neovascos, afincados en San Juan de Luz a partir de los años 1920.

Se ha procedido recientemente a una original renovación del Hotel d'Angleterre.


Urbanismo

En la desembocadura de la Nivelle, en una bahía delimitada por las dos puntas rocosas de Sokoa y Sainte Barbe, un muy antiguo barrio de pescadores (de ballenas, más tarde de bacalao) debe su nombre a las marismas -Lohitzun- que bordeaban la Nivelle. Dichos pescadores se transformaban en ocasiones en armadores y a menudo en aventureros del mar o corsarios, bajo los auspicios del Rey de Francia.

Puerto y ciudad se van desarrollando tras el fin de las contiendas entre Francia y España y tras la boda real celebrada en 1660 en la iglesia de Saint-Jean-Baptiste.

Pero San Juan de Luz no está bien protegida del mar: el proyecto de Vauban para cerrar el fondeadero por medio de un dique, es descartado por falta de financiación y solo el Fuerte de Socoa queda unido a la tierra. El muro de contención, construido en 1707 con el fin de frenar las olas que llegan hasta la playa, no resulta suficiente para proteger la cuidad y el puerto de las tormentas (1749, 1783, 1822).

Afortunadamente, al convertirse la Costa Vasca en lugar de moda durante el Segundo Imperio, Napoleón III encarga grandes obras de infraestructura (en particular tras el naufragio de 1867, que estuvo a punto de acabar con la vida de la Emperatriz Eugenia y del Príncipe Imperial).

Protegida por los diques del Artha y de Sainte-Barbe y la Nivelle encauzada entre los muelles, la cuidad de San Juan de Luz puede aprovechar plenamente la ola turística que vive desde hace más de un siglo, ampliando el número de villas, casinos, termas, hoteles y restaurantes.

MCB / 2007

Marie Claude Berger
Ainhoa Arozamena Ayala
Yves Irastorza


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