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CARRANZA


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Arquitectura civil

Arquitectura civil.

La Torre de San Esteban, tiene planta cuadrangular sobre la que se alzan dos alturas y un camarote. En el interior, debió de tener un acceso en arco que modernamente fue ampliado y adintelado mientras que el piso noble ofrece un ingreso independiente. También aparece un arco de medio punto, un balcón de cuerpo entero y una ventanita apuntada. Todo indica ser de principios del siglo XVI.

Con fuertes modificaciones está la Torre de Sangrices, que es un edificio de planta cuadrangular en sillería enfoscada parcialmente. Lleva cubierta a cuatro aguas sobre una cornisa de madera. La original fachada principal poseía un acceso de medio punto de amplias dovelas con un vano en parte cegado y reutilizado como ventana. Los vanos adintelados del piso noble corren la misma suerte. En la esquina de las fachadas este y sur se halla el escudo de Matienzo. Tanto el apergaminado, las dimensiones, la tipología de sus huecos y una zapata cartón que aparece en la fachada lateral hacen pensar que la construcción del edificio pudo ser en los años centrales del siglo XVI.

Hay restos dispersos de torres que ya casi han desaparecido pero que nos muestran algún elemento de valor. De la Torre de Molinar hoy sólo queda un acceso sobre un patín, invisible desde el exterior. La Torrecilla de Matienzo es un edificio barroco que parece reaprovechar parte de una casa fuerte anterior. De la Torre de Mollinedo en el barrio de Matienzo, al parecer sólo se conserva un lienzo de muro liso y sin vanos, el escudo que tubo en su día se halla hoy en la fachada principal de la casa de Aginagalde pero está deteriorado. Finalmente, el edificio hoy conocido como "la casa de Gondra", con dos vanos ligeramente apuntados en lo alto de la fachada, tal vez sea el heredero de la Torre de Herboso.

Las primeras residencias cultas que conservamos son de estilo barroco, aunque muy austero ajeno a la abundancia ornamental, que se caracteriza por su sobriedad, orden, equilibrio, gravidez y parquedad decorativa. El palacio barroco por excelencia es un edificio exento de planta cuadrangular. Su volumen cúbico o paralelepípedo es aglomerado y sin patio central. Su fachada principal se ordena simétricamente en dos o más frecuentemente, tres alturas separadas por impostas de placa lisa y abiertas al exterior a través de tres calles de vanos. En el interior no es habitual el uso de muros de carga: la estructura de los diversos pisos es sustentada por un sistema de gruesos postes verticales y vigas de madera encastradas. El eje distribuidor es el hueco de una escalera de tramos. El edificio se remata mediante un tejado a cuatro aguas, piramidal.

Destacamos el Palacio de Prieto en Ahedo realizada la fachada principal en buena sillería, con vanos simétricos y rectangulares, el resto es de mampostería gruesa y su cubierta es a cuatro aguas sobre corrida pétrea. De la torre de Trevilla, únicamente puede verse la rosca monolítica de una ventana geminada conopial.

El Palacio de Angulo, ubicado en el centro del barrio de Ibáñez, es de principios del siglo XVIII y está sobre el solar donde se alzaba la antigua casa torre Angulo desaparecida en el siglo XVII. Su arquitectura es sobria con escasos motivos ornamentales, destaca su gran escudo que decora el frontis en su parte superior. La fachada principal del palacio y los vanos son de sillería y el resto de mampostería revocada. Riqueza cromática de la piedra.

Mencionar dos edificios cuyas características se alejan considerablemente de los ejemplos descritos: el Palacio de Villapaterna en el barrio de La Lama. La planta baja carece de pórtico y en la planta principal tres balcones destacan gracias al rico herraje. Sobre la última línea de imposta hay un moldurado alero que concentra el escaso juego de claroscuro. El muro principal es de sillería al igual que los vanos y esquinales, lo demás es de mampostería. La capilla que se encuentra adosada es de claro estilo herreriano, su fachada principal tiene cuatro potentes contrafuertes y sobre ellos, un movido entablamento sustenta la airosa espadaña rematada por pináculos.

En el Palacio de Monasterio en el Molinar, llama la atención su acceso recargadísimo de molduras en orejeta de bocelón ornamentado con placa vegetal, es único palacio que hace gala de una exaltación del ornato como es característico del barroco.

En el siglo XVIII nace otra tipología, la de la casona de tipo montañés. Su rasgo distintivo es una fachada con solana o balcón corrido en toda su anchura tendiendo el alero del tejado horizontalmente sobre el frontis. Suele estar casi siempre enmarcado entre potentes espolones de sillería denominados pipianos.

Destaca el edificio de El Conde de Limpias en el barrio de San Esteban, una casona con tres alturas de funcionales balconadas corridas y con cuatro ejes de vanos adintelados, en uno de los espolones el escudo de Rivero y en el otro el cuartelado de Trevilla, Santiesteban, Matienzo y Ahedo.

El Palacio de la Fundación Guardamino de Santecilla es un edificio de planta rectangular en mampostería con sillería en vanos y esquinas. Presenta una fachada principal de dos alturas y un solo espolón, posee además un amplio balcón de madera y acceso centrado y adintelado con dovelas.

En Ibáñez tenemos el Solar de Carranza, una construcción de planta rectangular con espolones, habiéndosele añadido otro edificio por la fachada que solo se manifiesta al exterior en su mitad con balconaje de madera. En uno de los sillares del espolón aparece la fecha de 1746 correspondiendo esta al año de su construcción. Y el Palacio de Pando hoy abandonado y que es un edificio de planta rectangular y vertiente a cuatro aguas. En las ménsulas de ambos espolones aparece la fecha de 1773, año de su construcción. En la clave del arco se encuentra un escudo de obispo.

La Casa de Vicario de San Esteban, es un caserón de planta cuadrada exenta con cubierta a cuatro aguas y alzado de tres alturas separadas por impostas que tiene los vanos enmarcados en sillería y dispone de un breve balcón central en la fachada principal y de una solana abierta con tejaroz hacia el sur.

Desde finales del siglo XIX y durante el primer tercio del siglo XX, aparecen unas edificaciones fruto de la ostentación de un gran número de indianos que volvían a su tierra de origen a disfrutar de la fortuna hecha en América. Se caracterizan por el eclecticismo basado en la mezcla de elementos de distintos estilos artísticos pasados: neomedievalismo, estilo segundo imperio, estilos ingleses, etc. La mayor parte de éstas se centran en el barrio de la Concha, como las Residencias de los hermanos Ramón y José Altuna Sagastibelza, ambos indianos, y realizadas en 1905. De la primera lo más destacable es la molduración de los cercos de los vanos, los esquinares marcados y la galería acristalada del primer piso así como la importancia concedida a las terrazas, balcones y galerías. En la segunda también destacan las molduras de los huecos de las fachadas, la presencia de bandas horizontales de impostas en la separación de los pisos y placas molduradas. Relevante el mirador que preside la fachada principal.

La Casa Hernaiz construida en 1908, es un edificio de planta muy compleja al igual que su volumen: distintas alturas, hastiales triangulares-trapezoidales muy elevados, torres... todo cubierto con un tejado con fuerte pendiente. El conjunto sin embargo resulta airoso, gracias a la variada gama de ventanas, resueltas de distinta forma, y al gran número de galerías acristaladas, miradores y terrazas cubiertas.

Otra residencia de interés es la conocida popularmente como "El Palacio" o "El Barbero"de Ibáñez, cuyo alzado no presenta demasiados detalles destacables salvo el diseño del antepecho de hierro de los balcones con una curiosa composición "de abanico" de lejana inspiración modernista. La fachada principal está enmarcada por dos cuerpos altos, mientras que en la calle central aparecen sendas galerías acristaladas, que correspondían originalmente a unos balcones de antepecho de hierro.

La Casa de Nicolás Vicario, es un edificio de estilo inglés pero con múltiples prestamos del neovasco con el adelantamiento de los espolones e incluso neomontañeses con la torre, el escusón esquinero y la balconada angular. Rompe la disposición habitual de la caja de la escalera al fondo del hall, desplazándola a una fachada lateral.

La Casa Santiesteban es construida a partir de una pequeña casa de labranza. En ella y sobre un volumen y un sistema de vanos de tradición neoclásica se añaden balconadas barrocas y zaguán y algunos motivos clasicistas como el frontón triangular y el recerco listelado de los vanos.

La Casa de Cándido Hernaiz y Pozas, indiano también, tiene un triple vano de medio punto, un elegante balcón de hierro con barrotes torneados y un motivo central de roseta.

La primera sede del Ayuntamiento de Carranza fue edificada en 1742 en el barrio de Concha. Tras un incendio Se reconstruye en 1876 y se trató de aprovechar todo lo posible del antiguo edificio: tres pisos, y con características de los edificios del siglo XVIII: soportal con tres arcadas, imposta moldurada para separar los pisos y cadenas remarcadas en los límites de la fachada principal. Durante la guerra civil sufrió grandes deterioros, por lo que en 1938 levantarían la actual casa consistorial: amplio soportal de arcos al bajo, mampuesto de gran tamaño, balconada de honor en el piso primero y falso entramado de ladrillo en el segundo. Su torrecilla del reloj rematada con un tejadillo a cuatro aguas con pináculos, nos recuerda a los edificios del siglo XVII.

El Balneario de El Molinar se encuentra en un recodo del río Asur y fue realizado entre 1895 y 1901. Sobrio edificio, formado por dos bloques en ángulo recto y articulados por la escalera principal, esquema en "L" muy típico. Vistosos tornapuntas sostienen el prominente alero de madera y constituyen las más llamativas y escasas concesiones a la ornamentación. Posee tres plantas donde se horadan una sucesión de vanos enmarcados. Aparece una serie de líneas en vertical que imitan a sillares, equilibrando así el ritmo de las fachadas que tienden a la verticalidad, ésto se repite en el ángulo de la fachada. Las cubiertas corren a dos aguas en los brazos del edificio pero se complican en el eje de unión para convertirse en tres.

La Residencia de ancianos en Concha, es un conjunto de 1881, que consta de tres edificios siendo uno de ellos en forma de "L" con tres pisos como residencia, junto a este otro de planta rectangular para servicios y una capilla neogótico. Todo ello es de ecléctico de austera ornamentación.

Destacan las escuelas Negrete de San Esteban, edificios de 1846 con planta rectangular de dos alturas y cubierta a cuatro aguas con fachada enfoscada en uno de sus lados mayores. Todos los vanos están adintelados y enmarcados por sillares al igual que en las esquinas. Las escuelas de Ibáñez se encuentran ubicadas dentro del mismo edificio de la iglesia sobre cada una de las naves laterales con accesos independientes y cobijadas bajo un tejado común a dos aguas.

El matadero actual está junto al río Mayor y data de 1908, está formado por un cuerpo central de una sola planta y dos laterales de planta cuadrada y superior altura realizado en un ladrillo de llamativo color rojo. El cuerpo central tiene una cubierta a dos aguas y los laterales a cuatro.

Es tradicional la afición por los toros y hay datos de la existencia de cosos desde el siglo XVII, como el coso del Ahedo, plaza de planta poligonal rodeada por un muro de diferente altura y posee dos toriles cubiertos, se encuentra junto a la iglesia de San Miguel. Construcciones más modernas son la plaza de toros del Suceso, un edificio circular de hormigón, con burladero, barrera, cuatro toriles, callejón y diez filas de tendido, y la plaza de toros de Ambasaguas, plaza casi circular con barrera de grueso muro excepto la zona que se lleva la antigua estación del tren.

También otro espacio lúdico son las boleras cada vez más en desuso. Suelen ser boleras de tipo cántabro, la más conocida es la bolera de Aldeacueva, rural, con carrejo y pasabolos de madera y piso de cemento.

También lúdicos son los kioscos como el del barrio Concha. Templete semicircular cuya base está recubierta de mampostería artificial. Posee un habitáculo interior y una escalera con barandilla. La pared trasera está rematada mediante almenas de mampostería. El tejado semicircular se sujeta por tirantes y posee una visera de dos tramos: uno de obra, con lucernario central, forrado de madera, y otro de material transparente. Se complementa con una pintura mural decorativa.

Son bastante frecuentes los recuerdos a los benefactores, de esta forma nos encontramos monumentos honoríficos muy sencillos como el de Sainz Indo en Concha de 1810, un busto de fundición sobre un pedestal, o el de Don Romualdo Chavarri en la iglesia de Ibáñez fechado en 1899, que se trata de un pequeño busto de bronce fundido cuyo pedestal tiene escenas modernistas.

En un territorio tan dilatado como Carranza son numerosas las fuentes. La más destacable es la fuente de Ibáñez, con un diseño original en paralelepípedo exento de aspecto macizo con pila de cuarto de esfera y coronación cónica. La fuente de Solilde en Soscaño, es también realizada en piedra y arquitectónicamente está adosada a un muro, del mismo lugar es la fuente de Villanueva, un manantial aprovechado en 1878, realizado con grandes bloques de piedra. De las realizadas en hierro mencionar la Fuente la Concha situada en el casco urbano, se trata de un modelo antiguo de urbanismo estándar, y la del Rebollar fechada en 1929.

Carranza posee además numerosas presas, todas ellas con la tipología de arco-gravedad y en sillería como la presa de Entreambos Ríos en el río Las Escaleras, la presa La Tejera en el mismo río es una recta con gravedad, la Presa Ibáñez en el río del Cuadro, la Presa de Ambasaguas en el río Carranza, a la altura del barrio Ambasaguas, la Presa La Cadena también en el mismo río y la Presa Río Seco en el río Seco que es de arco y con sillería.

Son difíciles de catalogar los puentes pues tras varias riadas han desaparecido los originales. Encontramos una tónica general: están realizados en piedra y poseen una sola arcada. De ésta forma encontramos el Puente en La Concha, en el barrio del mismo nombre, Puente La Calera, que coincide con el trazado de una calzada romana, Puente Nuevo de Aguasal, en el barrio del mismo nombre, Puente el Píngano, Puente La Tejera, Puente en Las Bárcenas, en el barrio del mismo nombre, Puente en el barrio de Ambasaguas, Puente a fábrica Dolomitas del Norte, Puente el Molinar, Puente ferroviario del Molinar que sostienen las vías del tren, Puente el Callejo y el Puente Gibraltar.

Muy escasos son los restos de la antigua red viaria, se trata de una calzada sin lindes ni desagües y pavimentada con cantos irregulares.

Bibliografía

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  • Manu CASTAÑO GARCÍA

    Manu Castaño García


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