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CARRANZA


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Arquitectura religiosa, II

Arquitectura religiosa, II.

De la iglesia de San Juan de Pando, situada en dicho lugar, apenas hay datos referidos a su construcción, salvo que en 1771 unos canteros montañeses toman la obligación de hacer la iglesia y la sacristía. Es un templo de una sola nave con dos capillas laterales más bajas. Se divide la nave en tres tramos, los dos últimos están separados por sendas pilastras adosadas, mientras que el arco toral renacentista da acceso al testero. Destaca el sistema de abovedamiento de crucería sobre columnas toscanas adosadas. La portada, en arco de medio punto, tiene un pequeño pórtico con bancos adosados. Posee una espadaña con dos arcos para las campanas y rematada en un pequeño frontón con las típicas pirámides y una cruz.

Tenemos referencias de la iglesia de San Cipriano de Treto del barrio de San Cipriano de 1488 en que se la cita como ermita dependiente de San Esteban. Es una de las más antiguas iglesias del valle de fundación gótico-renacentista, aunque reformada con posteridad. Templo de una sola nave y con dos volúmenes. El ábside, de planta casi cuadrada, se cubre con bóveda de crucería. La sacristía es un cuerpo adosado al muro norte. La espadaña de sillería es baja y posee dos vanos para las campanas. Conserva el templo su primitiva portada de medio punto adovelada con leve nacela decorada con bolas y el guarda polvos consta de arco de medio punto con decoración semejante. Al exterior destaca una ventana adintelada y abocinada con decoración de pequeñas bolas, en el dintel, aparece un tema alegórico a la Crucifixión de Cristo.

La iglesia de San Antonio Abad en el barrio de la Calera del Prado, fue fundada en 1632 desmembrándose esta parroquia de la de Ahedo. Es una modesta iglesia rural con una sola nave. Destaca la torre de 9 metros de altura adosada al hastial y que tiene dos ventanas rasgadas terminando con una cúpula. El campanario consta de tres vanos con arcos de medio punto, elemento raro en el conjunto de las iglesias del entorno y de la época. La portada cobijada por el pórtico es un sencillo arco de medio punto con jambas de una sola pieza. Templo escasamente ornamentado, aunque contiene imágenes sueltas de interés como: una imagen de San Antonio Abad y realizada en madera de un metro de altura.

La iglesia de Santiago de Lanzasagudas en este barrio, es un templo de moderna construcción, el antiguo fue cerrado ante el peligro de ruina. En 1983, el arquitecto diocesano realizó un proyecto de iglesia conservando el frontispicio: espadaña con el pórtico y derriban la nave y la sacristía. El edificio actual, de pequeñas dimensiones, consta de una sola nave y un reducido ábside cuadrado y una sacristía. La cubierta de una sola agua es de un plano inclinado que desciende con poca pendiente desde el muro hastial hasta la cabecera. Lo más destacado es el frontispicio con sillares de arenisca. Se ubica aquí una espadaña con dos vanos para las campanas y está remontado todo ellos en un frontón triangular con adornos en los ángulos de la base y de la cruz. Destaca la pila bautismal del siglo XVII y procedente de la antigua iglesia, labrada en piedra arenisca. La copa es una semiesfera adornada con estría en alto relieve y apoyada en un pie cuadrado, hoy se encuentra desprotegida y utilizada como jardinera delante del edificio parroquial actual.

La iglesia de San Cosme y San Damián en el barrio de Matienzo, fue creada en 1881. Es una construcción modesta de estilo popular. Edificio de una sola nave dividida en tres cuerpos por dos pilares adosados a cada lado. Los dos primeros tramos se corresponden con la nave y el otro es la cabecera con un ábside semicircular, aunque el interior está recortado en línea recta. El pórtico, con bancos corridos adosados, presenta la originalidad de estar ubicado dentro de los muros maestros dentro del coro. Mencionar un pequeño retablo neogótico en el tercio central del testero, sólo tiene dos doseles con unas peanas que cobijan las imágenes de San Cosme y San Damián, en el centro aparece un Cristo que no pertenece al retablo.

La iglesia de San Pantaleón se encuentra en el barrio de Bernales y se trata de un edificio de moderna construcción (1951-1993) reedificado sobre un tempo anterior, que al parecer conserva de éste parte de los muros, los contrafuertes, los canes y la portada. Es un templo de una sola nave repartida en cuatro tramos con un pórtico adosado al muro del mediodía y con arcadas cubiertas de cristaleras. Especial interés merece una de sus campanas con la fecha de 1745 que es quizá la de mayor antigüedad del valle.

El Santuario de Nuestra Señora del Buen Suceso se sitúa en el barrio de Pando y cuenta la leyenda, que la Virgen se apareció y mandó realizar un templo, éste se construiría entre los años 1670 y 1671. Se trata de un edificio de planta rectangular de una sola nave con un saliente a modo de brazo. La sacristía, cuadrada, cubierta con bóveda nervada de terceletes, queda incluida dentro del volumen. El acceso a los pies es abocinado y la espadaña actual sustituye a otra derribada. Por el lado noroeste hay una torre baja adosada al edificio. Destaca en su interior el retablo barroco del primer tercio del siglo XVIII que consta de un cuerpo central en donde destaca en su centro la imagen de la Patrona, Nuestra Señora del Buen Suceso. Relativamente próxima al edificio se sitúa una escultura monumental de la Virgen presidiendo el valle, es una obra moderna con escaso valor artístico, pero que sin embargo tiene una gran consideración. Es el lugar una magnífica atalaya para contemplar todo el valle.

La capilla de Nuestra Señora del Rosario situada en el barrio del Ahedo, data del último tercio del siglo XVIII y es una proyecto que incluye además de la iglesia, una residencia palaciega adosada, con paso de la primera a la segunda. La iglesia y el palacio forman una misma unidad arquitectónica. La iglesia propiamente dicha es de planta rectangular con una sola nave dividida en tres tramos marcados por tres arcos con sus correspondientes pilastras. El primero corresponde al coro y sotocoro, el central es la nave propiamente dicha, y el último, más elevado, aloja el altar mayor y los dos laterales. Sus cubiertas abovedadas se han derrumbado en parte. El edificio es un ejemplo exagerado del apego a los estilos pasados, ya que en el último tercio del siglo XVIII aparecen elementos constructivos del clasicismo del XVII: pilares cajeados, y pináculos piramidales y además tampoco se sustrae a la tradicional bóveda de crucería estrellada de trazado recto.

Si es elevado el número de iglesias carranzanas más lo es aún el de las ermitas. Muchas están desaparecidas o en ruinas, alguna hay en pie aunque a veces destinados a otros usos.

San Esteban de la Peña en el barrio del Ahedo, aunque en estado ruinoso, debió de ser de las más importantes a juzgar por sus dimensiones. Es de planta rectangular de una sola nave y conserva sus muros de mampostería vista, la cubierta está derrumbada y no le queda nada de la espadaña. El acceso se hace a partir de un arco de medio punto por el que se entra al pórtico. Destaca en una de las dovelas una cruz labrada.

El Santo Ángel de la Guarda en el barrio de San Esteban, es un edificio de planta rectangular con muros de mampostería, esquineros de sillería y cubierta a tres aguas. La campana se halla suspendida de la viga cierra en el pórtico, la puerta es adintelada y el retablo con la imagen del Ángel lleva a sus pies esculpida la fecha de 1659.

Nuestra Señora de las Lágrimas en el barrio de Ibáñez, es una pequeña edificación moderna de planta casi cuadrada, con una puerta de arco de medio punto y verja de madera y otra puerta en el lado de la epístola.

Santa Ana, también en Ibáñez, es un edificio moderno que sustituye a otro documentado al menos desde el siglo XVII y que debió de situarse en el mismo lugar. De planta rectangular con sacristía en el lado del Evangelio, tiene una cubierta a dos aguas y espadaña con una vano para la campana rematada por una cruz de hierro y veleta.

San Miguel en el barrio de Lanzas Agudas, hoy en ruinas, es un edificio de planta rectangular con puerta de arco escarzano, dos ventanas en arco de medio punto, otras dos adinteladas en la fachada principal y un pórtico a los pies al que se accede por medio de un arco de medio punto.

De las ermitas reconvertidas a otras funciones destacamos la de Nuestra Señora del Carmen de Ibáñez, de planta rectangular conserva aún en su interior un arco de medio punto y un pequeño pórtico a sus pies. San Antonio Abad en Santecilla, un edificio de pequeñas dimensiones cubierto a cuatro aguas sobre una cercha y una aspillera en el lado de la epístola y San Isidro Labrador de Ahedo que es de planta rectangular y cubierta a tres aguas sobre cercha y tiene una puerta de arco apuntado. En su día tubo espadaña y campana.

Dentro de los numerosos cementerios del valle, en consonancia con el gran número de parroquias, destacan dos especialmente aunque por diferentes motivos. El cementerio actual de Aldeacueva en ese barrio, reúne dos elementos de importancia: la puerta del recinto, renacentista con un arco de medio punto decorado hasta el suelo con bolas y cabezas de clavos alternándose. Y en el interior, un espacio cubierto con una bóveda de terceletes y una arco de medio punto, únicos restos del tramo de cabecera de la iglesia anterior. El cementerio de San Andrés en Ibáñez, posee como elemento a destacar el Panteón Olazábal, un monumento funerario coronado por dos columnas estriadas que sostienen un arquitrabe en cuyo centro se halla un Cristo crucificado, todo ello de gusto clasicista y construido en 1935.

Manu Castaño García


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