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CARRANZA


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Arquitectura religiosa

Arquitectura religiosa.

La iglesia de San Miguel en el barrio de Ahedo, es un templo relativamente rico aunque desconocemos la fecha de su fundación (1416), por un bajorrelieve probablemente románico que posee, habría que remontarse a tiempos anteriores. El templo actual es de nueva planta de finales del siglo XVI.

Es un templo grande, con una sola nave de tres tramos, el último con la bóveda partida. Los tramos quedan definidos en el nivel de las bóvedas por amplios perpiaños y en los muros por resaltadas pilastras cruciformes. La bóveda del tramo central, nervada, en terceletes es igual que la del presbiterio. El templo, severo en el interior, es más atractivo al exterior por las dos portadas del tipo clasicista. Está todo el edificio rodeado por un pórtico más bien bajo y se completa la imagen exterior con una pequeña espadaña para ubicar en ella tres campanas.

Existe además un espacio, conocido popularmente como "la huesera", una superficie rectangular unida al muro norte llegado hasta el hastial, con muros a media altura y cubierta. Tuvo en su día una puerta, hoy cerrada, al norte y es posible que fuera el antiguo cementerio cubierto.

Destaca especialmente dentro del mobiliario de San Miguel su retablo mayor, de 1640, que ocupa toda la superficie de la cabecera. El bancal se compone de cuatro alto-relieves con escenas de la Pasión de Jesús. El sagrario, de bella factura, ocupa el centro del bancal y del primer cuerpo. Rematando todo el retablo aparece un frontón triangular cerrado, dos volutas y cuatro estípites, con todos estos detalles, un buen exponente del Clasicismo.

La iglesia de San Bartolomé en el barrio de Aldeacueva, sustituye a otro más antiguo, asentado a pocos metros del que hoy existe y de la cual se conservan sus ruinas. Era la primitiva iglesia un edificio renacentista del que la actual capilla del cementerio debió constituir su ábside, un cubo cubierto con crucería de tercelete, aparejado todo pobremente. Lo único que sobre este viejo templo se ha podido documentar es que se realizó en 1656. La construcción del nuevo es una imagen fiel de San Miguel de la Ciudad de México. Su estilo es confuso, ya que es racional como el neoclásico pero también se basa en modelos tradicionales de la arquitectura de los siglos XVI y XVII. En planta el espacio es un cuadro dominante, de evidente intención centralizadora, al que se subordinan los cuatro rectángulos que conforman la cruz griega, más otros cuatro menores en los ángulos, esto es una solución manierista que se traduce perfectamente al exterior en volúmenes nítidos. Los elementos constructivos son clásicos: pilares, pilastras, medias-columnas, magníficamente aparejadas en sillería que ocultan aparejos más pobres. Destaca la imagen externa porque su la fachada es rígidamente arquitectónica. Tres campanas completan todo el conjunto, dos de ellas son modernas, mientras que la tercera, del año 1792 es una reliquia del primitivo equipo de campanas. Destaca un pequeño retablo barroco con dorado de calidad, algo deteriorado. Consta de un solo cuerpo flanqueado por dos columnas con capiteles corintios que enmarcan una hornacina proporcionada para la imagen de San José: de madera policromada, que podría pertenecer a la primitiva iglesia.

La Iglesia de San Andrés está en el barrio de Ibáñez, pero un tanto alejada de lo que es el centro del núcleo. Construida hacia 1500, pertenece al esplendor gótico y destaca por ser la más antigua hoy conservada en Carranza. El descubrimiento en 1990 de sus pinturas al fresco ha venido a incrementar su importancia. Al exterior se distinguen dos cuerpos: uno de mayor altura que casi coincide con el presbiterio y otro más bajo que se corresponde con la nave, gótico el primero renacentista el segundo. Presenta este último ingreso lateral y no secundario a los pies. La bóveda de la capilla mayor es de terceletes. El hastial, en el muro de poniente, es un paño liso de mampostería con esquinales de sillería. Lo remata una pequeña espadaña con dos vanos, sin campanas. Quizás los elementos más destacados y góticos ambos, son un rosetón de buena talla y una ventana geminada del gótico florido. Debajo del templo existe una cripta sepulcral. Las obras de reparación de la cubierta en 1990 permitieron descubrir, a través de un hueco del retablo, que el muro de la cabecera tenia un mural de pinturas al fresco que ocupaba toda la superficie del testero. El mural está concebido a modo de retablo y ordenado horizontal y verticalmente en casillero, con banco, tres cuerpos y ático. Los temas fundamentales son tres: la pasión, la cena del Señor y el martirio de San Andrés. El ático está ocupado por el calvario. Se podría decir que el conjunto data del siglo XVI.

La actual iglesia de San Andrés también en el barrio de Ibáñez, es un moderno edificio construido entre 1884 y 1885. Consta de tres naves, la central más alta y dos laterales menores. En el interior estas dos naves están separadas de la central por unas ligeras columnas de hierro que desembocan en dos pequeñas capillas que al exterior dan una aspecto de inicio de cruz latina en un contexto neogótico. La cabecera tiene forma de ábside rectangular y posee el testero una vidriera sin decorar. Hay que destacar su espectacular hastial, a los pies, con dos torres angulares. Consta esta fachada principal de tres cuerpos. Se aprecia un amplio atrio bajo el coro, al cual se accede por tres vanos con sus tres arcos góticos, una pequeña cornisa que sostiene un conjunto metálico y que imita una balaustrada gótica. A sus pies, a modo de friso, aparece la leyenda: "Esta iglesia Parroquial de San Andrés de Viañes construida el año 1884". En el centro del paramento, se abre un óculo imitando un rosetón gótico también hay un gran rectángulo de mampostería con la esfera del reloj en el centro. El suelo está decorado con tres estrellas.

La iglesia de San Esteban ubicada en el barrio de su mismo nombre, es una de las más antiguas documentadas, siglo XIII. Sin embargo el edificio que hoy conocemos se remonta al siglo XV, se construiría entonces un templo gótico que después sería rehecho y ampliado en el siglo XVII. En ella se encuentra el más antiguo testimonio material conocido en el valle de Carranza, la Necrópolis de San Esteban, en torno a los siglos XI al XIII. Situada junto a la iglesia, es una necrópolis constituida por lajas verticales orientadas por lo general al este. Su cronología es aún imprecisa pero debe centrarse en torno a los siglos XI y XIII. Se trata de un templo de una sola nave y donde se distinguen dos volúmenes: el de dicha nave cubierto por un tejado a dos aguas que corresponde en el interior con una bóveda moderna, y el del ábside, con una cubierta de cuatro aguas. Como restos del primitivo templo gótico quedan el sencillo acceso en forma de arco apuntado a los pies y un vano gótico bastante culto por el lado del mediodía. La fachada principal es una pared lisa formada por diversos cuerpos superpuestos que van reduciendo su grosor de abajo a arriba y está rematada por una espadaña. La portada, de estilo clasicista tardío, posee un arco de medio punto con jambas y arquivoltas molduradas en bajo relieve e impostas con cinco molduras. La hornacina con la concha cobija una ruda talla de piedra: San Esteban, patrono de la parroquia. El retablo mayor de finales del siglo XVI, está formado por siete tablas castellanas enmarcadas en arquitectura clasicista y dos bultos.

La iglesia de San Julián y Santa Basilisa se encuentra en el barrio de Sangrices y es de las antiguas iglesias la más moderna datada en 1642. El templo es de planta de salón, repartida en tres tramos, con una sola cubierta a dos aguas. Se aprecian las transformaciones y los volúmenes anteriores: la cabecera más esbelta y bien acabada, tal y como hoy se conserva, y la nave de menos altura que acababa a los pies de la espadaña. A esta nave se le dio la altura de la cabecera y se elevó el muro del hastial, haciendo una nueva espadaña y quedando así los vanos de las campanas dentro del volumen interior de la nave. Adosado al muro del mediodía está la pequeña sacristía y el pórtico, que se extiende por toda la longitud de la fábrica. Sostienen la cubierta tres columnas con capitel toscano. Hay algo que destacar, su portada renacentista posible reaprovechada, donde hay columnas adosadas con fuste estriado y capitel corintio. El arquitrabe y las enjutas son lisos y el arco es de medio punto con jambas molduradas. Destaca especialmente el retablo mayor de comienzos del barroco, probablemente del 1700 y bien conservado, donde se encuentran los patronos de la Parroquia: San Julián y Santa Basilisa.

De la iglesia de Santecilla o Santa Cecilia en el barrio del mismo nombre, tenemos referencias de 1487, sin embargo, el edificio actual es posterior a ese momento, segunda mitad del siglo XVII. Es una iglesia barroca, culta, de pretensiones monumentales y una de las más ricas del patrimonio religioso carranzano. Es un edificio de planta basilical, de una sola nave, dividida en dos tramos, más crucero y presbiterio, todos ellos marcados por arcos fajones de medio punto apeados en cuatro columnas compuestas. El tramo central está cubierto con una bóveda nervada de terceletes. El crucero que se desarrolla entre el arco fajón y el testero, tiene una pequeña bóveda con dos nervios en diagonal. El bajo coro está sustentado por un gran arco escarzano y tiene bóveda con nervios perpendiculares y diagonales reforzados que se apoyan en sus correspondientes ménsulas. Adosado a la izquierda del edificio y a la misma altura se sitúa la capilla del fundador, y a la derecha en volúmenes más bajos, la sacristía, la capilla de la Virgen y un pequeño baptisterio. Al exterior destaca la portada con ornamentación de hojarasca en las enjutas y una hornacina en la se cobija la imagen de Santa Cecilia, tallada en piedra. Remata el hastial una pequeña espadaña con dos vanos en los que van las campanas con un frontón triangular cerrado, dos pirámides a los lados y una cruz en el centro, en su parte superior. Destaca dentro del mobiliario el retablo mayor que es barroco del primer tercio del siglo XVIII, con banco, cuerpo y cascarón. Además hay otro retablo de interés en la capilla del fundador que consta de un solo cuerpo en una calle y ático, destaca la imagen de San Juan Bautista en talla de madera policromada.

La iglesia de Santa María del Soscaño en el barrio del mismo nombre, es en la actualidad un templo neogótico realizado por Manuel María Smith Ibarra, que sustituye a una iglesia gótica con diversas modificaciones durante el siglo XVII. Consta de una sola nave con dos capiteles a modo de crucero, ésta se divide en cuatro tramos marcados por tres arcos fajones y el toral, todas las bóvedas son de crucería. El presbiterio es un ábside poligonal y el hastial está compuesto por un arco de medio punto, dos grandes vanos con vidrieras y un paño o muro central. A los pies se eleva la torre, de estilo más convencional puesto que lleva en su base cuatro arcos lancelados en cada cara que dan acceso a la portada y al pórtico. También se sitúa en ella, una hornacina que da cobijo a la Virgen de los Milagros, patrona del templo, de factura moderna.

La iglesia de San Pedro de Sierra es un templo rural que recoge materiales de diversos siglos (XVI, XVII y XVIII) reutilizados en la construcción actual y que ha sido restaurada en 1967. Es una iglesia de una sola nave divida en tres tramos separados por arcos fajones. El de los pies, se apoya en impostas molduradas y pilastras de piedras adosadas al muro, todo ello se cubre con una bóveda sencilla de crucería de cuatro nervios. La fachada principal es lisa, sin puerta y rematada en espadaña con dos vanos para las campanas. Consta de cuatro cuerpos superpuestos que van perdiendo espesor. Lo que más destaca es la portada, en piedra de sillería cuya parte superior está rematada por un alfiz. El vano de la puerta es un arco de medio punto con tres arquivoltas repitiéndose en la primera de ellas unas pequeñas bolas y unas puntas de diamante como adornos que nos revelan su carácter renacentista. Las dos capillas laterales a las que se accede por sendos arcos de medio punto complementan el edificio. Reseñar el retablo mayor barroco, del siglo XVII que consta de banco, cuerpo y remate. Posee las imágenes de varios Santos todos ellos con policromía original. Hay otro retablo en la capilla de Nuestra Señora de la Piedad, que data del año 1775.

La iglesia de San Cipriano de Ranero en el barrio del mismo lugar, es el edificio religioso documentado con seguridad en fechas más antiguas por 1192, sin embargo, la construcción que hoy conocemos no puede remontarse mas allá del siglo XVI. La iglesia es de una sola nave y un arco fajón rebajado que divide el espacio en dos partes. La de los pies debió estar cubierta por una bóveda aunque hoy lleva techumbre horizontal. La cabecera está cubierta por una bóveda de nervios en terceletes que es una estrella con cuatro puntas y cinco claves de bóveda. Destaca un pequeño retablo del siglo XVII que consta de sagrario, un cuerpo y ático. Aparecen sendos relieves de los apóstoles San Pedro y San Pablo, conservando los tres relieves en madera conservan la policromía original.

De la iglesia de San Martín de Presa situada en el barrio del mismo nombre, tenemos referencias a ella en 1488 en donde se menciona como ermita dependiente de la iglesia de San Esteban. Se trata de una iglesia de una sola nave de planta rectangular y en ella se distinguen dos volúmenes; uno más bajo, que corresponde a la nave, y otro a mayor altura donde se ubica el presbiterio y parte de la nave. Este cuerpo está reforzado por cuatro estribos. Posee una espadaña de dos vanos a los pies y un pórtico realizado sobre el muro sur que da cobijo a una portada de medio punto entre pilastras cajeadas.

Manu Castaño García


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