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EUSKO IKASKUNTZA - SOCIEDAD DE ESTUDIOS VASCOS


Aportación cultural

Autonomía político-administrativa y Universidad Vasca habían sido los dos objetivos básicos del Congreso de Oñati de 1918 y de su correlato, la SEV-EI. Ninguno de los dos fue alcanzado en el período 1918-1936, razón por la que, visto desde el prisma actual, el balance de lo efectuado puede considerarse parco y hasta cierto punto frustante.

A) Autonomía político-administrativa. La labor autonomista de la SEV-EI se desarrolla desde su creación, pero, sobre todo, en 1922-1923 y en 1930-1931. La preparación de un Congreso en 1924 fue abortada por el advenimiento de la Dictadura de Primo de Rivera. En junio de 1930 se reemprende la idea reconstruyéndose la Comisión de Autonomía. Dada la anomia y el desmantelamiento de los partidos políticos en este período, la Sociedad asume la elaboración de un informe tras efectuar un sondeo de opinión entre más de 200 personalidades políticas y culturales vascas. Y después de éste, la redacción de un Estatuto de Autonomía mediante cuatro subcomisiones provinciales:

Comisión de Autonomía de la SEV (1930).
Eduardo Landeta, Manuel Chalbaud, Julián Elorza, José de Orueta y
Francisco Basterrechea.
Subcomisiones de la C.A. de la SEV (1931).
ALAVA.
Gabriel Martínez de Aragón, Vitoria.
José Gabriel de Guinea, responsable, Vitoria.
Julián Echenique, Vitoria Luis María de Uriarte, Vitoria.
GIPUZKOA.
Víctor Artola, San Sebastián.
Bonifacio Echegaray, Madrid.
Julián Elorza, responsable, Azpeitia.
José de Orueta, San Sebastián.
Ladislao de Zabala, Tolosa.
NAVARRA.
Rafael Aizpún Santafé, Pamplona.
Joaquín Beunza, Pamplona.
Santiago Cunchillos, Pamplona.
Miguel Gortari, Diputación de Navarra, Pamplona
Luis Oroz, responsable, Pamplona.
BIZKAIA.
José ignacio de Arana, Bilbao.
Francisco de Basterrechea, Bermeo.
Adolfo G. de Careaga, Bilbao.
Manuel Chalbaud, Deusto, Bilbao.
Ramón de Madariaga, responsable, Bilbao.

De esta forma, al proclamarse la República en abril de 1931, la SEV-EI va a ser la única entidad que pueda presentar un anteproyecto sólidamente meditado, anteproyecto que con el nombre de Estatuto General de Estado Vasco será entregado a todos los partidos políticos el 31 de mayo de ese año. Por encima del mero regionalismo y por debajo del nacionalismo radical, este Estatuto traza las líneas maestras de una nacionalidad vasca cuadriprovincial, autónoma, confederal, plural, laica y moderna. Su fracaso -inviabilidad política- no se debió tanto al texto mismo como a la falta de homogeneidad del tejido político vasco (cuestión religiosa, cuestión de relaciones de poder entre los partidos).

B) Universidad Vasca. La Universidad Vasca -una Universidad dotada de centros dispersos en las cuatro provincias pero bajo un estatuto y dirección común- fue repetidamente solicitada por la SEV-EI al Gobierno central tropezando siempre con la negativa monárquica, dictatorial o republicana. Las actividades culturales de la SEV-EI tienden por ello a llenar, dentro de lo posible, este hueco orientándose tanto hacia las Ciencias Naturales como hacia la Antropología, Geografía, Arqueología, Sociología, Historia, Estudios jurídicos, Economía, Filología vasca, Arte, Pedagogía, Sanidad, Administración, etc. Tras la fase romántica de la cultura vasca (s. XIX), la aportación de la SEV representa la penetración de la cultura universitaria y el control del amateurismo (inevitable en una cultura minorizada). Destacan las recogidas de Azkue y Barandiarán en el terreno de la Antropología, las excavaciones efectuadas en Isturitz y en el macizo de Aralar por los prehistoriadores Aranzadi, Eguren y Barandiarán, el abordaje de los temas sociales dentro del reformismo católico (Congresos de 1918 y 1920. Semana Agropecuaria de 1921 ), la creación de Euskaltzaindia y la publicación de la RIEV dentro del campo lingüístico, la atención dedicada al Arte Popular en el Congreso de 1930 y el impulso a la lengua vasca desde diferentes campos complementarios. La difusión de la cultura vasca en el extranjero fue probablemente uno de sus más conseguidos logros, llegando a contar en 1936 con socios y colaboradores no vascos en Alemania, Bélgica, Checoslovaquia, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Italia, Polonia, URSS y Suiza. La guerra civil española y, sobre todo, la II Guerra Mundial destruyeron esta red desalojando de las universidades e instituciones científicas europeas el interés por el pueblo vasco. Los 3.865 socios con que contaba en 1936 fueron aventados por el vendaval bélico.


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