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ENTREVISTA


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Historia


Entrevista de Bayona.
Pocos temas hay que hayan atraído la atención de los historiadores más que la entrevista de Bayona de 1565. Con razón o sin ella se ha pretendido que de este hecho salió el acuerdo entre Francia y España que motivó la Saint-Barthélemy. Este punto ha sido tratado de diversas maneras y no se ha dicho aún la última palabra sobre él. Pero aquí no vamos a ocuparnos del lado político de la entrevista sino de las magníficas fiestas que fueron ofrecidas por la corte de Francia a la de España. Dichos festejos tuvieron a Bayona como teatro y duraron cerca de un mes. Fue ésta una época inolvidable, y nosotros mismos hemos publicado con este tema un trabajo especial cuyo título es: Carlos IX en Bayona, y en el que hemos tratado en vano de agotar el tema. Así que nadie se puede extrañar si nos limitamos en este estudio a citar una simple nomenclatura de estas suntuosas fiestas. No hablaremos del viaje de la corte a través del hermoso reino de Francia. El 22 de mayo de 1565, la corte llegó a Bayona, el rey Carlos IX y su madre Catalina de Médicis se instalaron en el obispado donde habían sido preparados sus alojamientos. Las puertas de la ciudad habían sido engalanadas con arcos de triunfo y con inscripciones. El sábado 9 de junio, el duque de Orleans se puso en camino para presentarse delante de la reina de España que avanzaba a pequeñas jornadas. El 12, la corte de Francia partió hacia el Bidasoa, donde el rey Carlos iba a recibir a la reina de España, la bella Isabel de Valois, mujer del sombrío Felipe II. El 15, el rey y la reina madre dejaron a su Católica Majestad y salieron hacia Bayona, a fin de asegurarse que todo estaba preparado para la entrada solemne de la reina de España. Esta, después de haberse parado en Grand-Paradis para cambiar de tocado y descansar un instante, entró en la ciudad por la puerta de Saint-Léon, admirablemente decorada para tal circunstancia. La entrada se hizo a la luz de las antorchas y, después de haber hecho sus oraciones en la catedral, la reina Isabel fue a instalarse en el palacio episcopal. El 19 de junio tuvo lugar en la plaza de Piémont, más tarde de Gramont, la famosa carrera de anillos, donde se pudo admirar la gracia y la riqueza de los gentilhombres franceses. El 20, a la tarde, las dos cortes reunidas, con un total de tres o cuatro mil personas, asistieron a un combate naval que se dio en el Adour. Después vino la extraordinaria procesión del día del Corpus, en la que los reyes se hicieron notar por su piedad y por la riqueza de sus atavíos, a continuación de la cual el duque de Alba hizo entrega a Carlos IX de las insignias de la orden del Toisón de Oro. Después hubo una representación en los patios del Cháteau-Vieux. Finalmente la jornada del 22 fue consagrada a una fiesta náutica y a una pastoral cuyos detalles preciosistas y mitológicos pintan muy bien las costumbres de la época. La fiesta náutica tuvo lugar en la isla de Lahonce, en el Adour, y fue seguida de una comida campestre servida con una magnificencia increíble. Finalmente, el 24 de julio, las fiestas terminaron con una serie de torneos y de carruseles en tal número que Brantóme asegura que la reina madre, que quería deslumbrar a los gentilhombres españoles que acompañaban a su hija, estuvo a punto de arruinar a toda Francia. Hay que señalar, además, una comedia italiana. Después, el 2 de julio, la reina Isabel y su corte emprendieron el camino hacia España. Carlos IX y la reina Catalina abandonaron también Bayona, que dejaron arruinada para largos años. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.

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