Cuchilleros. Recibió este nombre durante la Edad Media el gremio o corporación dedicado a la elaboración de armas blancas, principalmente cuchillos. En Pamplona, durante muchos años convivieron en el barrio los gremios de Cerrajeros y Cuchilleros, ambos con sus propias Ordenanzas, pero unidos bajo una misma Cofradía. Los cerrajeros tenían prohibido descerrajar puertas o arcas sin licencia del dueño de la casa o arca, y no podían servir "a personas que les trujeren formas de llaves impresas en cera u otra materia, ni hacer nuevas llaves sin voluntad del dueño", quedándoles vedada también la forja de ganzúas o contrallaves. Reservábase a los cuchilleros, además de "toda obra de cuchillería", la fabricación de las "trinchetas y tujeras grandes", no pudiendo "echar a los puñales cachas que sean de madera, sino de cuerno" y estando obligados a imprimir su marca cierta, conocida y diferente de la de los demás, en todos los utensilios que hicieren. Ref. E. M. L. En Bayona, los mestros cuchilleros [ Corporation des couteliers] pertenecieron, durante muchos siglos, a la Corporación de los herreros, como por otra parte todas las industrias del hierro. En 1712 solamente los maestros dirigieron una demanda a la Corporación de la ciudad solicitando la separación y deseando formar una Corporación distinta, ya que son, dicen ellos, artistas, y les extraña el pertenecer a una compañía en la que forman parte de su seno oficios tan ordinarios. En efecto, los cuchilleros bayoneses tenían, en los siglos XIV y XV, una gran reputación, y los objetos que salían de sus talleres se encuentran en muchos inventarios. Son primero las navajas, los corta-plumas, los que parecen atraer la atención. En 1556 "Para un escritorio adornado con un colgante de seda con un cortaplumas de Bayona, con 2 plumas de Holanda; 3 cortaplumas de Bayona, para servir en el guardarropas del citado señor" (Inventario de Henri II, B. Nac., n.° 10, 406, fasc. 16 v.° y 21). Y en 1560 "Por un escritorio provisto de un cortaplumas de Bayona, plumas de Holanda y trenzas de fina seda, 10 s. t." (3.ª cuentas reales de David Blandin, f.° 131). Pero los cuchilleros bayoneses iban a llegar al colmo de su reputación al inventar la bayoneta. Esta arma se llamó al principio cuchillo bayonés, como podrá verse por la cita que vamos a hacer. Al principio fue una daga larga y aguda, con un mango cónico que podía entrar en el cañón del arcabuz o del mosquete, en cuanto se había disparado. Este cuchillo bayonés era más o menos lujoso e incluso algunos ricamente damasquinados y llevados en una vaina pequeña de cuero trabajado, colgada a la cintura. He aquí algunas pruebas de la boga del cuchillo bayonés durante el s. XVI. 1565: "Nadie puede adornar ningún puñal de Bayona, dagas antiguas o nuevas" ("Status des Couteliers", arch. Y. 12, Rég. de Tauniere, t. VII, f.° II, V.°). 1577: "A Arnaud de Vergier, burgués y comerciante de La Rochelle, 8 libras por 2 dagas de Bayona, entregadas a la reina". ("Comptes de la cour de Navarre", t. XI, p. 417). En 1591 se encuentra en el inventario de Guillaume de Montmorency "dos puñales de Bayona adornados de plata dorada cada uno". Pronto este cuchillo bayonés iba a convertirse en bayoneta y las tropas reales iban a ser armadas con ella. En 1655, Borel, en su Trésor des Recherches et Antiquités Gauloises, dice: "En el presente, se hacen en Bayona mejores dagas, que se llaman bayonetas, o simplemente de Bayona". Por último, en 1678, Gaye, en su Traité des Armes, describe así el antiguo cuchillo bayonés: "La bayoneta es más o menos de la longitud de un puñal. No tiene ni vaina ni mango, sino solamente un puño de madera de una largura de 8 a 9 pulgadas; el filo es puntiagudo y cortante, de un pie de largo y de una buena pulgada de ancho". Por último, en 1690, Furetière la describe así: "Bayoneta, daga, cuchillo puntiagudo que no tiene más que dos botones pequeños como guarda, y que tiene su origen en Bayona". El Regimiento Real de Artillería, bajo Luis XIV, fue el primero armado con bayonetas de cartuchos. Cuando se hizo prisionero a Ravaillac, el asesino de Enrique IV, se encontraron sobre él una colección de puñales, y entre esos instrumentos de muerte, un cuchillo bayonés ricamente adornado. Así desaparece la leyenda de la invención de la bayoneta. Estamos contentos de haber encontrado estos escritos que ofrecen a nuestra ciudad una ilustración tan grande al probar de una forma completa que una de esas Corporaciones de artes y oficios inventó la bayoneta, que consiguió durante tanto tiempo la victoria al ejército francés. La Corporación de la ciudad dio curso a la demanda de los maestros cuchilleros, y éstos se separaron de los herreros, formando una Corporación especial. Entre los principales maestros, se encuentran: Bernard de Loubis en 1583, Jean Desbarbés en 1694, Arnaud Taniet, Charles Videlin y Bernard Dissequis en 1712, Jacques Larran en 1726, Jacques Lizardie en 1731, Joseph Vigne en 1775. Los cuchilleros tenían sus talleres en la calle des Faures. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.