El año bilbaino de faenas, arte, estudio, conferencias, acontecimientos y fiestas ha sido siempre muy denso de actividad y recreos. Desde las primeras horas de la mañana la actividad irrumpe por las calles de Bilbao, dando la nota de ciudad intensamente industrial y madrugadora. Las fiestas cívicas y religiosas revisten características propias, sobre todo las que vamos a destacar como más interesantes. Dejando a un lado las fiestas de Año Nuevo y Reyes y las del 5 de febrero, en que salen los tradicionales coros de Santa Agueda, parecidas a las de otras partes, los carnavales solían constituirse en un acontecimiento bilbaino. Eran obra de las sociedades populares y de las tertulias. Así podemos citar a «La Bohemia», integrada por chirenes contertulios de «El Porrón». Su director fue Domingo Ortíz, chatarrero, a quien se le llamaba «chatarra», que además era tenor solista en el Orfeón. Otra era la llamada «Los Cesantes», que iba en carro tirado por una caballería y vestidos de levita y copa alta, pero muy raídos. Sus coplas captaban la realidad menesterosa de su clase, pero con humor. La introducción musical consistía en raspar una llave de abrir latas sobre un rallador de pan. Comparsa muy pintoresca a principios de siglo era «La Goleta», agrupación filarmónica-callejera, pirata agresivo hasta en sus cantos. Vestidos de marineros, de azul y gorra blanca. Cantaban en 1913:
| «La comparsa "La Goleta" |
| se ha convertido en pirata |
| en este mundo, señores, |
| el ladrón es el que campa.» |
Los ensayos se realizaban en unos pabellones que existían en La Peña, a la luz de un cabo de vela. Los vecinos se quejaban. Al fin huían perseguidos por los guardias. Los de «La Palma» vestían traje salmón claro, calzón corto y gorro de paje. Ha habido infinidad de comparsas de carnaval que revelaban el excelente y rebosanta humor popular: «La Farándula», «Los Pierrots», «Los Sarracenos», «La Polar», «La Auténtica», «Los Infelices del Quince», y, sobre todo,, la veterana «Los Zapateroso, todo un taller de remendones provistos de su buen repertorio de coplas alusivas al oficio. La de «Los Negritos», niños flacuchos y director rollizo, era también célebre. Las comparsas han ido desapareciendo a una con el Carnaval, hasta llegar a casi cero. De la Semana Santa nos han hablado Unamuno y otros comentaristas de la vieja Bilbao. El día de Pascua de Resurrección lo convirtió el P.N.V. en Aberri-Eguna, con exhibiciones, desfiles y otros actos de carácter artístico y político. Las sindicales instauraron la fiesta del Trabajo el 1 de mayo. El día 2 de mayo se conmemoraba la fecha de la liberación de la villa del asedio carlista de 1874. Se celebraba una procesión cívica que se organizaba frente al edificio del Ayuntamiento y recorría las calles más importantes del Casco Viejo y por las calzadas llegaba al cementerio de Mallona, donde aún reposan los restos de las víctimas, depositándose coronas en el mausoleo. En 1924 se celebró el cincuentavo aniversario de dicha liberación. La Sociedad «El Sitio» es la encargada de tales actos. Los festejos consistían en música, algazara y verbenas. En julio son de destacar las fiestas de Santiago, patrón de Bilbao, y la de San Ignacio o Iñaki Deuna, patrón de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya. En este día se solían celebrar en el campo de San Mamés gigantescas exhibiciones de ezpata-dantzaris, entre otros festejos. La fiesta de Santiago viene celebrándose el 25 de julio y ha sido tradicional la gran feria de ganado vacuno, de cerda y caballar, que durante ocho días consecutivos ha venido cubriendo el campo-ferial de Basurto. Otra de las grandes festividades de la villa es la Aste Nagusia, celebrada como en San Sebastián y en otras partes, después del día 15 de agosto, último de la clásica novena de la Virgen de Begoña. Su feria e instalaciones recreativas y barracones, han solido prorrogarse hasta incluir los primeros días de septiembre. La Aste Nagusia, celebrada en la primera semana, suele verse animada con pruebas internacionales de motorismo y de ciclismo, verbenas populares, romerías de San Roque y Benta Berri, deportes populares vascos, festivales de teatro, fuegos artificiales en la ría, conciertos de ochotes, corales, acordeones y txistularis. Desde 1953 se celebran festivales de ópera. El 25 de diciembre, además de las fiestas de Navidad, se solia celebrar otra fiesta conmemorativa de los sitios carlistas de 1835. Se solemnizaba el acto con la lectura, al pie de la Casa Consistorial, de una carta de gracias y homenaje pasada por el Congreso a la villa con motivo de aquél acontecimiento. Además del clásico Año Viejo, que cierra el ciclo anual festivo cívico-religioso, han sido castizas en Bilbao las romerías de Iturrigorri y Sondica, de San Juan, las de San José y San Pedro de Deusto, Santa Isabel en la Peña, San Roque y San Adrián, en sus barrios respectivos y San Bartolomé en Deusto.
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Bernardo Estornés Lasa