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DONIBANE GARAZI


Conquista castellana

A principios de agosto de 1512, durante la conquista de Navarra por los ejércitos de Fernando el Católico, San Juan de Pie de Puerto, junto con otras plazas navarras y siguiendo el ejemplo de Pamplona, se sometió al ejército castellano del Duque de Alba. El Duque mandó colocar en esta plaza una guarnición, pues comprendió la importancia de esta ciudad como llave de los desfiladeros de Roncesvalles. En la última semana de agosto, la vanguardia del ejército del Duque de Alba al mando del coronel Villalba llegó a esta ciudad y reforzó la guarnición castellana, habiendo previamente tomado el desfiladero de Roncesvalles. De esta forma se consumó la conquista de la Baja Navarra. Y el día 10 de septiembre de 1512 llegó el mismo Duque de Alba con su ejército. Desde aquí comunicó al marqués de Dorset, jefe del ejército inglés que se encontraba en Guipúzcoa, que se le uniera en Hasparren para emprender la conquista de la Guyena, tal como lo tenían planeado. Pero el marqués de Dorset se negó, molestado con los castellanos porque el Duque había utilizado siete días en Roncesvalles, por lo que se perdió la posibilidad de tomar la Guyena. En el mismo septiembre grandes contingentes de tropas francesas se concentran en la Baja Navarra. Forma el ala izquierda de estas tropas un cuerpo de ejército que al mando del rey de Navarra Juan de Albret y del general La Palice se sitúa en Sauveterre. El centro lo forma un ejército francés al mando del delfín Francisco de Angulema, que se sitúa en Peyrehorade con la idea de bloquear al Duque de Alba en San Juan. Y el ala derecha al mando del general Lautrec queda situada en Bayona. El cuerpo de ejército del ala izquierda efectúa incursiones, apoderándose de los víveres y dejando en el hambre y en una situación muy peligrosa al Duque, sitiado en San Juan. El Duque, comprendiendo el peligro que le cerca, manda fortificar la ciudad. Pero los soldados castellanos, exhaustos de fatiga y privaciones, acabaron sublevándose la noche del 24 de septiembre. A duras penas fue sofocada la sedición. Incluso hubo que perdonar a los culpables. Y continuaron fortificando la ciudad, teniendo que trabajar de peones hasta los mismos nobles. El ejército inglés al mando del marqués de Dorset, que se sentía engañado por los castellanos, parte hacia Inglaterra el 15 de octubre en una flota que le tuvo que proporcionar Fernando el Católico. Cunde la consternación en el ejército castellano sitiado en San Juan Pie de Puerto. El centro del ejército francés, al mando del delfín Francisco de Angulema ayudado por los duques de Longueville y Borbón, avanza desde Peyrehorade hasta Gárriz, a pocas leguas de San Juan. Este ejército constaba de 8 a 10.000 gascones y bearneses, 1.500 lansquenetes, 1.000 hombres de armas y una potente artillería. Tenía la misión de inmovilizar al Duque de Alba en San Juan, hasta que el ala izquierda al mando de La Palice y Juan de Albret llegase a Roncesvalles, cerrando así una tenaza envolvente en torno a la Baja Navarra. El ala derecha a las órdenes de Lautrec debía permanecer en Bayona vigilando Guipúzcoa. Pero los movimientos del ala izquierda eran muy lentos, por lo que el Delfín les ordenó avanzar ya directamente hacia Pamplona. Por su parte no haría presión sobre San Juan para que no lo desalojara el Duque de Alba. Pero cuando éste se enteró que el ala izquierda había tomado el Roncal se dio cuenta de la celada y ordenó el 19 de octubre de 1512 la inmediata retirada del fuerte de Mongelos, con miras a una rápida huida hacia Pamplona. Ese mismo día la guarnición castellana abandonó y quemó el fuerte de Mongelos y durante la retirada hacia San Juan hubo una pequeña escaramuza, pero las tropas francesas no quisieron presentar batalla. El día 20 del mismo mes pretendió el Delfín tender una emboscada al Duque de Alba, creyendo que éste saldría para recoger sus muertos de la escaramuza del día anterior, pero los castellanos no salieron. En vano envió el Delfín un rey de armas a retar a los castellanos; el Duque de Alba no aceptó batalla. El 22 de octubre de 1512 el Delfín se enteró de que el ala izquierda al mando de Juan de Albret y La Palice había ocupado el camino de Roncesvalles a Pamplona. Creyó haber hecho ya bastante y se retiró con su ejército hacia Mauléon. El Duque, en cuanto supo esto, dejó en San Juan al mando de Diego de Vera una guarnición de 800 infantes, 200 lanzas y las 21 piezas de artillería de que disponía y salió a marchas forzadas hacia Pamplona. Llegó a la capital navarra el día 24 de octubre de 1512, horas antes que el ejército de Juan de Albret y La Palice, a quienes había pasado la noche anterior. A partir de 1512 Fernando el Católico mandó fortificar San Juan de Pie de Puerto y otras ciudades navarras para prevenir una nueva revancha de la dinastía de Albret apoyada por Francia. Colocó además una fuerte guarnición al mando del artillero Diego de Vera. En el año 1513 el mismo Fernando el Católico nombró a Juan de Aróstegui receptor de San Juan de Pie de Puerto como premio a la ayuda prestada durante la conquista del reino. Tras haber sido firmado un acuerdo el 1 de abril de 1513, conocido equivocadamente por el nombre de Tregua de Orthez, entre Fernando el Católico y Luis XII de Francia, por el que Luis XII se comprometía a abandonar la causa del rey destronado de Navarra Juan de Albret, Fernando el Católico ordenó al Marqués de Comares ocupar toda la Baja Navarra. El Marqués pasó los Pirineos, reforzó la guarnición de San Juan de Pie de Puerto, ocupó toda la Baja Navarra y sometió seguidamente todo el Baztán tomando la fortaleza de Maya. Tras este triunfo castellano los delegados de toda la merindad de San Juan de Pie de Puerto prestaron juramento de fidelidad a Fernando el Católico, mientras Juan de Albret que estaba situado en Sauveterre con 5.000 hombres hubo de contentarse con cubrir y defender el Bearne. En el año 1514 Fernando el Católico, viendo los aprestos militares realizados por Juan de Albret, ordenó que la artillería de San Juan fuera trasladada a Pamplona. El 31 de octubre del mismo año congregó a las Cortes de la Baja Navarra en Uhart, cerca de San Juan, y les obligó a jurarle fidelidad. Quedó en San Juan Pie de Puerto una guarnición castellana de 1.200 soldados y 600 arcabuceros al mando del capitán Gonzalo de Avalos. Esta guarnición intentó a finales del año 1515 sorprender la fortaleza de Luxa, pero no logró tomarla.


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