Luz eléctrica.
Durante el siglo XIX Bilbao ofrecía el aspecto clásico de las ciudades iluminadas con luz de gas. Racimos de bombas de porcelana blancas o de colores adornaban en fiestas el Arenal y que ya las tenían el Teatro Viejo, la Diputación, en la Plaza Nueva, y el Ayuntamiento en la Vieja; y tubos perforados de gas, que con puntos de luz señalaban las líneas de cada edificio, como lo cuenta el bilbaino José de Orueta.Debió ser un acontecimiento impresionante el anuncio de que el profesor de física del Instituto, Manuel Naverán, iba a encender en el balcón del Ayuntamiento un arco voltaico y con un reflector alumbrar el Arenal. Nos cuenta que para hacer aquel arco hubo que llenar todo el salón del teatro de pilas y cargarlas y ligarlas con medios primitivos. En 1882-85 se montó en San Agustín un barracón municipal de madera para central eléctrica que logró alumbrar varios arcos en el Arenal, Puente, Plaza Nueva y Plaza Vieja. La calle de Cinturería se alumbró con lámparas incandescentes. Años más tarde, hacia 1890, se montó sobre los terrenos de la Concordia «La Electra», y así como Bilbao había sido la primera ciudad de la nación con alumbrado de gas lo fue también casi seguro la de primera instalación de producción y distribución a domicilio de electricidad.
Alberto Ciaurriz Belzunegui