Profesionales vascos. Juan Uribe Echevarría y Cástor Narvarte, profesores universitarios. Narvarte publica dos novelas: La Hoz, en 1962 y Los ojos del gavilán, 1975. Elí Billalabeitia, profesor odontólogo. Educadores: P. Justo Mari Mocoroa, Ricardo Alzola, P. Modesto de Iturbe, P. Anastasio de Arrítola, P. Lacunza, P. Garay, P. Leoncio Ormaeche, P. Dámaso de Inza, P. Hilario de Estella (Olazaran), misionero, músico y educador; Pancho Larrañaga, articulista en la prensa vasco-americana; P. Andrés de Bizkargüénaga, capellán de Euzko Etxea, restaurador de la iglesia de San Nicolás de Tolentino en Santiago, creador del dispensario y escuela anexa, oficiante durante varios años de la misa vasca bilingüe. P. Echániz, educador. Por su sobresaliente labor, el gobierno chileno le concedió la medalla de Bernardo O'Higgins y los jóvenes de Euzko Etxea le obsequiaron con una pluma de oro. Mercedes Ezquerra, directora del Servicio Social. Doctores Ramón Ganzaráin, famoso por sus trabajos sobre la «distribución del factor Rhesus entre los vascos». L. Ur dangarin y K. Mondragón, éste, además, euskerólogo. G. Elorriaga, I. Jaureguiberry, T. Ugalde, de Amezti, A. Zalbidea, V. Alcalde, J. Iruretagoyena (dentista), I. Saitúa, biólogo; Fernando Léniz, economista; Jorge Laserre, ingeniero. Bernardo Estornés Lasa, bibliotecario de la Sociedad de Estudios Vascos hasta 1936, profesor mercantil, residente en Santiago de Chile desde 1940 a 1958. Publica en Buenos Aires Estética Vasca, 1952, y Eneko Arista, 1959. Funda la revista Batasuna y es nombrado correspondiente del Instituto Americano de Estudios Vascos. Mariano Estornés Lasa, licenciado en historia, reside también en Santiago desde 1940 a 1958. Publica en Guipúzcoa Los Errotazar-Soroa-Larralde, 1960, novela que se desarrolla gran parte en Chile. Y en 1961 el libro de viajes por Santo Domingo, Haití, Panamá, Chile y Venezuela, ocupando sus impresiones sobre Chile cien páginas. Durante su estancia en Chile redactó la parte fundamental de este artículo sobre los vascos en Chile. J. Echevarría, economista; Nicolás de Madariaga, abogado; J. Mondragón, arquitecto; A. Aboitiz, abogado; Pablo Zabalo, arquitecto, que construyó una bella iglesia en Santiago. También publica en Buenos Aires, en colaboración con su hermano Pablo, Arquitectura popular y grafía vasca, Ekin, 1962. Agapito Urarte escribe dos libros sobre la guerra española: Los últimos días del batallón Amayur y 7 años condenado a muerte. P. Prudencio de Salvatierra publica alguna obra poética y es premiado en el concurso poético del Sesquicentenario (de la Independencia), organizado por el Gobierno. Idoia Estornés Zubizarreta, publica en San Sebastián, Carlismo y Abolición Foral, 1976. Colaboradora de la «E. G. I. del P. V.». Euzko Enparanza. Plaza Vasca. Esta bella plazoleta es una feliz creación de la colectividad vasca anterior a 1936. Está situada en el cerro de San Cristóbal, delante de la iglesia del mismo nombre. Es una bella realización de los vascos residentes, agrupados en el Centro Vasco y Juventud Vasca de Santiago. Un robusto retoño del árbol de Guernica, cercado de una artística verja con alegorías vascas, ocupa el lugar preferente. Había sido plantado el día 8 de noviembre de 1931. En el muro cercano la placa de piedra y mármol, orlada de esculpidas hojas de roble, con el rótulo Euzko Enparanza. Plaza Vasca. Un largo banco, de piedra primorosamente labrado en semicírculo, señala un asiento para cada región de Euskalerria con su escudo correspondiente en el respaldo. En el interior del templo hay una capilla dedicada a San Miguel de Aralar. Todos los años se repite esta fiesta otoñal con misa, danzas ante el árbol y banquete en alguna entidad vasca. En la proyección de esta bella obra intervinieron activamente Victoriano G. Atxabal y Pancho de Larrañaga y en el plan de remozamiento, el arquitecto Pablo Zabalo. Victoriano G. Atxabal, en la obra Los vascos en América, nos relata la inauguración de Euzko Enparanza, el día 5 de noviembre de 1933. Cientos de vascos, ataviados con los típicos trajes de la raza, diéronse cita en las primeras horas de la mañana en la plaza Baquedano, de Santiago. Desde allí, precedidos de los ezpatandantzaris, emakumes, poxpoliñas, dantzari txiltis, desfilaron en dirección al monte San Cristóbal. Celebrada con gran concurrencia la misa, con sermón en euskera y cantos vascos a cargo del orfeón de Juventud Vasca, se procedió a la inauguración de Euzko Enparanza.