Toques de campanas.
Quedó en la lejanía aquel Bilbao del siglo XIX, viviendo al unísono de toques de campanas, de sirenas y horarios de los relojes públicos. Las campanas han perdido su antigua exclusiva, que se la reservan para toques de anuncio del culto aunque los relojes continúan en cierto modo su rol de correctores, a los que también ha suplantado la radio y la televisión.
Bernardo Estornés Lasa