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ACCIÓN NACIONALISTA VASCA - EUZKO ABERTZALE EKINTZA


8- ANV durante el franquismo: represión y exilio

8- ANV durante el franquismo: represión y exilio. A.N.V. sufrió como parte del bando perdedor de la Guerra Civil las consecuencias de ésta: represión y exilio. La guerra supuso la pérdida de casi todo con lo que contaba este pequeño partido: militantes (caídos en el frente o encarcelados), infraestructuras, periódico etc. y en estas circunstancias de precariedad tuvo que hacer frente a un largo exilio al otro lado de los Pirineos y del Atlántico. México, Argentina y Venezuela fueron los lugares donde la presencia de militantes aeneuvistas o ekintzales fue mayor y en concreto, en los años cincuenta y sesenta, el Centro Vasco de Caracas fue clave para el mantenimiento ideológico y económico del partido (financiación del periódico "Tierra Vasca" y en ocasiones ayuda al mismo Comité Nacional sito en Baiona).

El exilio, sin duda, fomentó lazos de solidaridad entre las formaciones antifranquistas, que hasta finales de los años cuarenta albergaron la esperanza de la pronta caída del dictador como consecuencia de la lucha interior y exterior y el favorable contexto internacional marcado por el triunfo de los aliados. Ejemplo de esta solidaridad entre las fuerzas antifranquistas fue el Pacto de Baiona firmado el 31 de marzo de 1945 por A.N.V.-E.A.E., Euzko Alderdi Jeltzalea-Partido Nacionalista Vasco (E.A.J.-P.N.V.), Partido Comunista de Euskadi (P.C.E.), Izquierda Republicana (I.R.), Comité Central Socialista de Euskadi, Partido Republicano Federal, C.N.T., U.G.T., Euskadi Mendigoizale Batza y Solidaridad de Trabajadores Vascos. En este documento, los partidos firmantes se comprometieron a estar de lado de todos aquellos que luchaban contra el gobierno de Franco, apostaron por mantener el Estatuto nacido de la legalidad republicana y mostraron su confianza en la labor del Gobierno vasco en el exilio.

A.N.V.-E.A.E. también estuvo presente en otros acuerdos como, por ejemplo, el firmado junto a E.A.J.-P.N.V. y Eusko Mendigoizale Batza en 1946 para fundar en Iparralde las Juventudes Patrióticas, cuyo objetivo era la proclamación y defensa de la personalidad nacional e independencia de Euskal Herria. A.N.V.-E.A.E. no renunció al objetivo de unir y aglutinar a las fuerzas nacionalistas para la consecución del reconocimiento de la personalidad jurídico-política de Euskal Herria y el derecho de autodeterminación por lo que mantuvo innumerables reuniones con E.A.J.-P.N.V. y S.O.V. a finales de los años cincuenta y mediados de los sesenta.

A principios de la década de los cincuenta se fue desvaneciendo la creencia en la pronta caída del dictador. El contexto internacional no dejó lugar al optimismo y se pasó de un sentimiento de esperanza a una situación de incertidumbre y frustración. La ausencia de la ayuda internacional y la dureza y represión de la dictadura, que entre 1956 y 1975 decretó once estados de excepción, diez de los cuales fueron dirigidos expresamente a Bizkaia y Gipuzkoa, eran realidad. Este sentimiento de frustración se plasma con claridad en el periódico "Tierra Vasca" de A.N.V.-E.A.E., que vuelve a publicarse en 1946 desde Baiona.

La nueva realidad implicaba diseñar una estrategia a medio y largo plazo para el partido tanto en el exilio como en el interior. Fue el Comité Local de Caracas el que propuso unas ideas que se plasmaron en el documento conocido como Informe Caracas. En este documento el Comité Local de la capital venezolana reafirmó el fundamento ideológico de A.N.V.-E.A.E. recogido básicamente en el documento fundacional o Manifiesto de San Andrés (1930) y el documento de 1936 pero subrayó la necesidad de adecuar estos fundamentos a la nueva situación política. El informe criticó la poca actividad llevada a cabo por el partido y el excesivo seguidismo del Comité Nacional de Baiona al Gobierno vasco. Críticas que coincidieron con las realizadas desde el interior. En el informe se dibuja a una A.N.V.-E.A.E. como vínculo entre el nacionalismo vasco y el socialismo. Subrayaron la idea de A.N.V.-E.A.E. como verdadera alternativa de izquierda y consideraron fundamental la incorporación de las nuevas generaciones al proyecto y al partido. El Comité Nacional de Baiona, con Gonzalo Nardiz a la cabeza, no aceptó dicho informe sobre todo en lo tocante a las críticas del excesivo seguidismo al Gobierno vasco y la falta de actividad. La brecha entre el interior y el exilio caraqueño por una parte, y el Comité Nacional de Baiona por otra, era cada vez mayor y caracterizó el devenir de los años posteriores.

Bernardo Estornés Lasa
José Luis de la Granja Sáinz
Eider Landaberea Abad


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