Nació este servicio como una necesidad de la intensa vida comercial de Bilbao. Los primeros intentos fueron de la Universidad de Capitanes de Naos y Mercaderes de la villa. Estableció correos de a pie, a caballo o en barco, ordinarios y extraordinarios. El Consulado de Bilbao consiguió el privilegio para establecer su propio servicio de correo. Se cita a Iñigo de Aperribay como Correo Mayor y Maestre de Postas de la villa, en 1577. Era Correo Mayor de Bilbao, Pedro Ibáñez de Rementería, en el s. XVII, para la correspondencia dirigida a San Sebastián. Otro correo era Juan Barrenechea, en 1691, donostiarra, que se comprometía a entregar en Bilbao las cartas procedentes de Mala, de Flandes y correo del Norte, en 36 horas, no importa que fuese invierno o verano. El correo que procedía del interior de Castilla venía por el camino de Orduña. La posta situada entre Miranda de Ebro y Bilbao era costeada por el Consulado y el Estado en el s. XVIII. A principios de siglo el correo entre Bilbao y Santander era semanal y estuvo organizado por los Consulados de ambas ciudades. Una vez establecido el Servicio general de Correos la oficina de Bilbao se estableció sucesivamente en la calle de Santiago y luego en la de Correo, por lo que lleva su nombre. De ahí se trasladó a la Plaza Nueva y luego a la Alameda de Mazarredo, y finalmente, a la Alameda de Urquijo. El servicio postal en 1959 estaba asegurado por una oficina principal, con 37 técnicos, 46 auxiliares, 224 carteros urbanos, 3 agentes postales, 22 carteros rurales y 9 carteros peatones. Se distribuyeron en dicho año 39.421.000 cartas ordinarias, 960.000 certificadas, 183.128 paquetes postales y 22.711 asegurados en 258.327.000 pesetas.
Bernardo Estornés Lasa