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BILBAO (ENSEÑANZA Y LECTURA)


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Lectura

Lectura.

Casi toda la época de fines y comienzo de siglo la llenan la poesía y los cuentos de Antonio de Trueba, «Antón el de los Cantares», que supo cautivarse la admiración y el cariño de sus contemporáneos. A falta de grandes figuras existían las veladas literarias de aficionados que se celebraban en el teatro. En ellas se leían poesías en castellano de Zorrilla, Duque de Rivas, Campoamor, Núñez de Arce, etc. Algunos escritores empezaban a darse a conocer, como Eduardo Delmas, los poetas Arzadun y Adolfo Aguirre, éste de origen vizcaino aunque nacido en Santander, pero sus poesías dedicadas a la antigua Abando y alrededores le habían ganado la admiración de los bilbainos. Se dieron a conocer el foralista Fidel de Sagarminaga, el historiador Francisco de Zabálburu, el periodista Camilo Villabaso (Director del Irurak-Bat). La tertulia «La Bilbaina» estaba integrada principalmente por Eduardo Victoria de Lecea, Luis Barroeta, Paco Astarain, Severino Achúcarro, Miguel Ingunza, Eduardo Aguirre y Manuel Gortázar. Su presidente, Manuel Ayarragaray, escribió un libro sobre higiene «La salud en peligro en las casas mal acondicionadas», que tuvo gran repercusión en el acondicionamiento higiénico y modernización de las nuevas casas. Entre los periodistas destacó Gaspar Leguina, republicano, Sabino Goicoechea, «Argos». Don Miguel de Unamuno presentó una comedia de aldeanos, «La cuestión del calabasa», una de sus primeras producciones. También se recitaban versos en vascuence, como cuenta Orueta lo hizo él mismo leyendo las graciosas estrofas de Bilintx. En este ambiente erdeldun de la clase dirigente bilbaina se encendió el fuego vasquista que luego había de tener tan decisiva importancia. La vida literaria vasquista se agrupa alrededor de la naciente Sociedad «Euskal- Erria» de Bilbao, que ya en 1881 presidía Mario Adán de Yarza, mientras dirigía la «Unión Vasco-Navarra» Eladio de Lezama. La junta de aquélla estaba integrada por el Sr. Arellano de Galarza (Presidente), y los vocales Antonio de Iruretagoyena, Miguel de Eguren, José María de Angulo, Carlos de Ereño, Anacleto Martínez, Santiago de Meabe, Claudio de Ortúzar, Aureliano A. del Valle y Guillermo de Gorostidi. Ese mismo año de 1881 se proyectaba la creación de una «Universidad Literaria» en Bilbao. La Diputación Foral nombraba una comisión para tal fin a propuesta de los señores Zubiaga, Cobreros, Salazar y Nardiz. Se recordaba que ya en 1870 la habían acordado las Juntas Generales de Guernica. El núcleo intelectual estaba formado por Vicente de Arana, Arístides de Artíñano, Juan Ernesto Delmas, Antonio de Trueba, Mario de Yarza, Eladio Lezama, Aureliano A. del Valle, etc. Vicente de Arana había fundado la «Revista de Vizcaya»; publica algunos libros como «Los últimos iberos», en 1880, y se encarga de organizar las fiestas vascas en Vizcaya por encargo de Antoine d'Abbadie. Fidel de Sagarmínaga había sido nombrado alcalde de Bilbao en 1881, y era fundador del partido "Fuerista de Unión Vascongada". Era autor de varios libros sobre fueros e historia vizcaína. En 1880 se le había elegido diputado a Cortes por Durango. Aristides de Artiñano era ya a los 26 años de edad miembro de la Academia de la Historia. Juan Ernesto Delmas era simultáneamente librero, litógrafo y periodista. Ya a principios de siglo XX se destacan en la Bilbao intelectual el historiador Labairu, Resurrección M.ª de Azkue y Sabino de Arana Goiri. Estos dos últimos centraron la vida intelectual en lo propio, sea en euskera o en castellano. Otro bilbaino, Julio de Urquijo, funda la «Revista Internacional de los Estudios Vascos», en 1907, creando una verdadera promoción intelectual de gran trascendencia. Emiliano Arriaga fue el primer presidente de la Sociedad Filarmónica y del Centro Vasco, además de músico y literato. Fue muy querido de los bilbainos a quienes dedicó sus dotes de compositor y prosista, como «Bilbainescas», la rapsodia «Chimberiana» y como lexicólogo su valiosa obra «El lexicón bilbaino». Su himno a la Virgen de Begoña lleva letra de Sabino Arana. Sabino de Arana, más que nada promotor político y literario, se revela también como poeta en lengua vasca. Ramón de Basterra se revela como poeta y humanista, Francisco de Iturribarría como poeta místico en castellano, Ramiro de Maeztu, exaltador de la hispanidad, y sobre todo Don Miguel de Unamuno, enamorado de su «Bochito», que le ha de acompañar en toda su obra. Mención aparte merece Teófilo Guiard, el gran historiador de Bilbao y del Consulado y Casa de Contratación de la villa. En los años 70, la primera figura literaria es el poeta Blas de Otero, autor de una amplia obra poética de gran calidad, pero a veces con fuerte compromiso político. El autor de Un Angel fieramente humano, Madrid, 1950, ha reunido en una selección lo mejor de su obra bajo el título Expresión y reunión (1941-1969), Madrid, 1969.

Bernardo ESTORNÉS LASA

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