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Antzar Eguna de Lekeitio


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El correr animales en momentos festivos ha sido muy antiguo y tradicional. Es interesante destacar la palabra castellana de correr para designar a los juegos desarrollados con ellos, aunque en ciertos casos no se les haga correr realmente, como por ejemplo se realiza con los toros. Así ocurre cuando nos referimos al hecho de correr gansos, los cuales están colgados de una soga, ya sean corridos al pasar bajo ellos sobre un caballo o, como en el caso de la villa marinera de Lekeitio, desplazándose sobre una barca en el agua. También están fijos los gallos corridos, enterrados y sobresaliendo la cabeza, cuando se intenta, con los ojos vendados, degollarlos en un plazo prudencial.

Son varias localidades vizcaínas las que mantienen actualmente esta costumbre: Markina, donde se corren a caballo los gansos, Ermua y Gernika, donde es el gallo el centro de la tradición y Lekeitio, donde los jugadores van sobre lanchas para coger los gansos colgados de la maroma. En las primeras localidades se realizan en la época que pudiéramos considerar clásico para estos juegos, la época de Carnaval. La definición del juego de los animales colgados nos la ofrece un acta de Markina: el ayuntamiento costeará los gansos y los "pondrá en la plaza colgados para que el público pueda degollarlos a la carrera de caballos y adjudicarlos al jinete que los degüelle"1.



Actualmente no se sacrifican los animales al correrlos. Para los gallos en el suelo, solamente se le toca con la espada en la cabeza o ésta cabeza es de madera. En el caso de los gansos éstos ya están muertos antes de colgarlos.

No solamente el puerto, donde se celebra hoy en día, también la plaza de Lekeitio ha conocido el juego de los gansos. En estos casos su fecha ha sido la del Carnaval. Así lo recogen pagos municipales de principios del siglo XIX que se refieren a la traída de los gansos, poner el aparejo y refrescos a "los individuos que salieron a caballo y corrieron gansos" 2. No son abundantes los datos que nos muestran la existencia de este juego en fechas de Carnaval. Más antiguas y numerosas son las referencias sobre el hecho de realizarlos en fiestas patronales sobre lanchas en el puerto.

Históricamente también se menciona en otros lugares esta forma de correr gansos sobre el agua. Por ejemplo, así lo indica Manuel de Larramendi, cuando informa de su existencia en Pasajes, Gipuzkoa, destacando la destreza de sus habitantes en este juego 3. También alguna población europea ha realizado este tipo de juego. Un dato de finales del siglo XVII en Bilbao nos habla sobre la fiesta que se hizo en la ría con estos animales 4. Aunque, realmente, donde más información encontramos es en Lekeitio, donde aún perdura la fiesta, con la denominación de Antzar eguna (día de gansos). En fiestas patronales de San Antolín, mes de septiembre, se conserva esta costumbre de correr gansos. Su forma difiere de la de correrlos a caballo en tierra, sobre el agua el contacto con el animal es más continuo, puesto que el "jinete" de la lancha abandona la montura cuando coge el animal, del cual no se suelta mientras resiste las violentas zambullidas a que le obligan los que sostienen la maroma donde el animal cuelga. En el juego realizado sobre el caballo, el jinete continúa sobre el animal que no se detiene, por lo que es muy corto el contacto con el ganso, fijo en la cuerda donde cuelga.

Aunque la costumbre tenemos que fijarla en fechas muy lejanas, la primera información que en archivos de Lekeitio se encuentra es de 1631, en la que se da cuenta de haber gastado en fiestas de la Virgen de agosto por compra de gansos5. Los pagos se repiten en años sucesivos, siendo traídos, alguna de las veces, de la anteiglesia de Lumo (Gernika) o de la villa cercana de Markina. En esta época las fiestas patronales se celebran en honor de la Virgen y de San Roque, los días 15 y 16 de agosto. Tampoco faltan los refrescos a los marineros que los corrieron, lo que pone en evidencia que se hacía sobre el agua.

En 1722 encontramos otro motivo para correrlos, distinto al de la fiesta patronal. Son realizados para festejar la venida del señor obispo, como claramente indica un pago municipal, "cuatro gansos, que hubo corrida de ellos al tiempo que dicho señor Obispo se hallaba en la villa"6. Otros pagos de dicho año nos confirman la forma de hacerlo al indicar que hubo tres chalupas para correrlos, así como, el gasto que hicieron unos hombres asistiendo en un barco para "componer y tirar las maromas para dicha corrida". Estos justificantes no ofrecen ninguna duda sobre la forma de realizar el juego, similar al actual.

Según una descripción sumaria de la villa, realizada hacia 1740, a principios de dicho siglo se hecha a suertes, entre San Roque y San Antolín, quién sería en lo sucesivo el patrón de la villa, saliendo favorecido el segundo7. El año 1704, no habiendo en la parroquia imagen del santo, el alcalde, Pedro Bernardo Villarreal de Berriz , regala una escultura de San Antolín realizada en Valladolid, para colocarla en la iglesia8. A este respecto, es significativo el apunte sobre los gastos de fiestas del año siguiente en que primero se escribe San Roque, para finalmente tacharlo y colocar San Antolín. Hay que tener en cuenta que hasta entonces el pago de fiestas se realizaba por gastos del día de San Roque. Desde dicha fecha y hasta nuestros días es en las de San Antolín, 2 de septiembre, patrón de Lekeitio cuando se celebra.

Analizando los apuntes municipales sobre lo gastado en estas fiestas de gansos durante los siglos XVII y XIX podemos determinar claramente el lugar y la forma de correrlos. Así encontramos pagos por la compra de los gansos, a los hombres que se ocupaban de poner el palo en la nasa y poner los gansos, a los hombres que se ocupaban en mantener la soga en el extremo del mar, la rotura de un mástil que se había roto en la corrida, a las chalupas que corrieron los gansos, así como, obsequio de refrescos a los tripulantes de las lanchas que los cogían. Algún año se paga por llevar en lancha a los músicos. Así ha continuado hasta nuestros días.

Dentro del programa de fiestas de San Antolín se acuerda cual ha de ser el día de los gansos (Antzar eguna). Por lo general el día 5 de septiembre, si es que el mismo no cae en sábado o domingo, pues en este caso, para evitar la aglomeración de gente que colapsaría el pueblo, se pasa a otro día de labor. En fechas anteriores se preparan las lanchas que pasan el resto del año en las orillas del río Lea. También el barco que ha de soportar una de las puntas de la maroma donde han de sujetarse los gansos. En el muelle contrario existe fijo un poste metálico por cuyo extremo superior pasa dicha maroma que sujetada en su cabo final por un grupo de tiradores consiguen elevar fuera del agua al corredor que se ha sujetado al cuello del ganso.



Todo joven que se precie ha de encontrar sitio en alguna de las lanchas que sale a coger gansos. Estas lanchas son actualmente muy numerosas, pues es importante el número de personas que quieren tomar parte en la fiesta. Esta comienza a las doce del mediodía con el sorteo de puestos en el regateo. A partir de esta hora y hasta el comienzo de la corrida, hacia las tres o cuatro de la tarde, según la marea, todo el pueblo participa entre calles en un ambiente festivo inigualable. Poco a poco, al acercarse la hora señalada, van colocándose los elementos necesarios, así como los hombres que han de tirar de la maroma del cual colgarán los gansos. También van llegando los botes que en suerte les ha correspondido dar comienzo a la captura. A los muelles se acercan los espectadores y a la hora señalada comienza el juego. Al de poco todo el escenario, tanto puerto como muelles, se llena de gente que anima a los designados en cada cuadrilla para coger los gansos. Aferrados al cuello de los mismos, los corredores suben hacia lo alto para caer al agua en un impresionante chapuzón. La gente cuenta las veces que cada uno consigue mantenerse en este subir y bajar. El que más alzadas aguanta es el más aplaudido, aunque no logre el trofeo. Este solamente lo alcanza aquel que se queda con la cabeza del animal. Son grandes los gritos de júbilo, sobre todo de sus compañeros de chalupa, al conseguirlo. Muchos de ellos se lanzan al agua para festejar con él el trofeo que da derecho al resto del ganso. Toda la juventud termina remojándose en el agua del puerto. El ambiente festivo es de los más importantes que se puede contemplar. Hemos de añadir que hoy en día se realiza este juego con gansos muertos anteriormente.

Al espectáculo de correrlos sigue la cucaña que sobresale en el puerto. Pagos sobre el pañuelo y los premios que se colocaban en la punta del palo ensebado encontramos en el archivo municipal desde hace muchos años.

En este juego se juntan tradición con unas características festivas que ofrecen originalidad respecto a otras a las que tan dada es la sociedad actual. Es un día de confraternización entrañable, con participación de toda la población, en la que el centro es el espectáculo de los gansos, juego que ya practicaron los antepasados y, el cual, para la mayor parte de la población, no se puede dejar de realizar, rompiendo con la tradición.

1ARCHIVO MUNICIPAL DE MARKINA-XEMEIN. Anteiglesia de Xemein. Libro de Actas. Acta del 25 de septiembre de 1881.

2ARCHIVO MUNICIPAL DE LEKEITIO. Cuadernillo de documentos. Ingresos y gastos. Recibo n.º 2.

3LARRAMENDI, Manuel de. Corografía de la M. N. y M. L. Provincia de Guipúzcoa. Buenos Aires, 1950, p. 236.

4ARCHIVO AYUNTAMIENTO DE BILBAO. Libro Cofradía del Santísimo Sacramento. San Antón. Cuentas (1654-1749). Sig. Antiguo 159/001/001. Cuentas 1696.

5PARROQUIA DE SANTA MARIA DE LEKEITIO. Libro de Fábrica (1627-1678). Sig. 30-1. A.H.E.V.-Derio. Folio 19.

6ARCHIVO MUNICIPAL DE LEKEITIO. Libro de cuentas (1721-1751). Cuentas 1722, n.º 47.

7DESCRIPCIÓN SUMARIA DE LA VILLA DE LEQUEITIO. Estudios Vizcaínos n.º 2. R.S.B.A.P., p. 269.

8ARCHIVO MUNICIPAL DE LEKEITIO. Libro de acuerdos (1684-1744). Folio 161.


Iñaki Irigoien
2010


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