Editoriales y librerías.
Instituciones religiosas y administrativas se llevan la palma del quehacer editorial vitoriano, razón por la que hay que destacar la insólita Editorial Ikusager, que inicia su producción en varias lenguas, dedicada al comic y a la literatura internacional, en 1978, bajo la dirección de Ernesto Santolaya. En cuanto a las librerías, han destacado dos: la tradicional Linacero, de arraigada prosapia desde finales del s. XIX, y la librería Axular, creada en 1975, con un ambicioso plan de actividades culturales en torno a la misma.