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Enrique Urbizu Jauregi


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Director de cine vizcaíno nacido en Bilbao en 1962.

Estudió en el colegio La Salle. Allí empezó su afición al cine y conoció a uno de sus colaboradores en su futura carrera artística, Luis Marías. Juntos rodaron en esos días de escuela sus primeros cortos en super-8. Es el caso de títulos como Secuencia, El lado salvaje, Encrucijada, La noche eterna o Con las horas contadas. Se licenció en Ciencias de la Información, Sección de Publicidad, por la Universidad del País Vasco. Junto a Luis Marías, Joaquín Trincado y Ana Murugarren fundó la productora bilbaína Creativideo.

Para esta productora realizó diversos trabajos publicitarios. Rodó, por ejemplo, el corto Edición especial (1988), realizado por encargo del diario El Correo. El film fue premiado en la Muestra de Cine y Video Empresarial que organiza anualmente la CEOE. También dirigió el publireportaje Grupo SPRI (1989) que obtuvo el Primer Premio en la Muestra de Cine y Video de Empresa de Vitoria. En 1987, también de la mano de Creativideo, estrenó su primer largometraje, Tu novia está loca. Se trata de una comedia de enredo amoroso centrada en una ejecutiva de publicidad que se debate entre dos hombres, un abogado de causas perdidas con el que mantiene una relación amorosa y un actor que irrumpe de pronto en su vida. El film bebe de varias influencias. Desde la comedia clásica americana, con cineastas como Lubitsch, Wilder, Hawks, Cukor o Minnelli, hasta el cine mudo, pasando incluso por el mundo del cómic o las películas de la comedia madrileña.

Con momentos logrados de guión y una galería de secundarios que garantiza la carcajada, Tu novia está loca se resiente también del escaso oficio de Urbizu. Los fallos de raccord y encuadre evidencian una clara falta de experiencia en la resolución técnica de la película. En todo caso es una obra que forma parte ya de la historia del cine de Euskadi porque fue la primera comedia del cine vasco de los ochenta. De hecho esta propuesta rompedora se encontró con el rechazo de un sector importante de la opinión pública y de las propias instituciones autonómicas que no subvencionaron el film. Al parecer, dada la situación política que vivía Euskal Herria, esta iniciativa pareció demasiado frívola. Pero el público aceptó de buen grado el desenfadado film de Urbizu y con él se abrieron nuevas vías temáticas para el cine vasco contemporáneo. Su segundo largometraje Todo por la pasta (1991), era una impactante película de género negro que revolucionó el gris panorama de un cine vasco anclado en una crisis creativa iniciada en la segunda mitad de los ochenta. Y es que el film es una obra llena de aciertos. A destacar, entre otras cosas, su impecable resolución técnica, su eficaz y creíble tratamiento de las escenas de violencia, la fuerza de una trama compleja capaz, a pesar de ello, de conservar la claridad argumental y la brillante galería de secundarios dotados de entidad propia.

Con Todo por la pasta Urbizu logró el Premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cartagena de Indias. A partir de este soberbio trabajo Urbizu se incorporó a una serie de encargos con el productor Andrés Vicente Gómez basados en novelas de Carmen Rico Godoy que si bien mostraban una factura técnica irreprochable su contenido no estaba a la altura del talento del director bilbaíno. Son los casos de Cómo ser inféliz y disfrutarlo (1994) y Cuernos de mujer (1995). En 1996 rodó Cachito, película basada en la novela Un asunto de honor de Arturo Pérez Reverte. Era un producto que sin llegar al nivel de Todo por la pasta superaba claramente los encargos hechos para Andrés Vicente Gómez. Sin embargo Cachito fue un fracaso de taquilla y Urbizu entró en un periodo de crisis y se alejó de las cámaras, iniciando una etapa de redactor de guiones. Por ejemplo, junto a John Brownjohn y Roman Polanski, adaptó la novela El club Dumas de Arturo Pérez Reverte en un guión llevado al cine por Roman Polanski con el título La novena puerta (1999). También preparó una versión para el cine de la novela de Bernardo Atxaga Esos cielos pero el proyecto no prosperó. En el 2001 retornó con renovadas fuerzas al cine, en el terreno donde más logros había cosechado, el género negro. Estrenó entonces La caja 507, un thriller lleno de talento que devolvía al mismo Urbizu de Todo por la pasta. Si bien hay diferencias notables entre ambas propuestas -en La caja 507 la violencia es menos explícita y su ambiente luminoso y abierto se contrapone al sórdido y oscuro Bilbao de Todo por la pasta-, el dinero como agente de desgracias es el eje común que mueve la trama de las dos películas.

Y la evolución de los personajes protagonistas es idéntica. Si María Barranco evolucionaba de joven e ingenua actriz porno a mujer deseosa de llevarse el botín en Todo por la pasta, en La caja 507 poco tiene que ver el Antonio Resines del final, ambicioso y cínico, con el gris y aburrido empleado de banca que es asaltado en su banco al inicio del film. La crítica se rindió a este nuevo despliegue de talento exhibido por Urbizu. Obtuvo el Premio Ondas a la Mejor Dirección, el premio a la Mejor Película Española en la 47º edición de los premios Sant Jordi (2003), dos premios Goya (Dirección de Producción y Montaje) en la XVII edición de los Goya (2003), el Premio al Mejor Director y el Premio al Mejor Guión en los XI Premios "El Mundo" al Cine Vasco (2003) y cuatro galardones en el Festival de Cognac (2003).

Poco después Urbizu sorprendió con un nuevo largometraje cuando todavía duraban los ecos de su éxito anterior. El hecho de que además su nueva propuesta fuera una obra de corte intimista alejada de los géneros que había desarrollado hasta ese momento aumentó más si cabe la sensación de sorpresa. Se trata de la La vida mancha (2003), película basada en un guión de Michel Gaztambide. Urbizu presentó su nuevo proyecto como un "western de emociones". Y es que la trama, un hombre solitario y misterioso que tras una larga ausencia y dejando atrás un pasado oscuro regresa a su lugar de origen para visitar a su hermano, guardaba paralelismos con esquemas de corte similar manejados en clásicos del oeste americano. Personajes desarraigados como los de Raíces profundas o Centauros del desierto que no acaban de encajar en ningún sitio por más que lo intentan. Largometraje hermoso, lleno de emoción, realizada en muchos momentos a base de miradas como un sentido homenaje al cine mudo -Urbizu habló en su momento de Amanecer de Murnau o de la última hora de El pianista de Polanski como modelos a seguir y ejemplo de cine en estado puro- generó una complicidad unánime entre la crítica. La resurrección del cineasta vasco era ya un hecho incontestable y los días de crisis tras el fracaso de Cachito habían quedado definitivamente atrás. En el 2006 realizó la película para televisión Adivina quién soy dentro de la serie Películas para no dormir.

Además de esta actividad artística Enrique Urbizu ha ocupado cargos en distintas entidades que velan por los intereses cinematográficos y audiovisuales. Ha sido vicepresidente de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas y presidente de la entidad de gestión de Derechos de Autor de Medios Audiovisuales (DAMA).

En 2011 estrena No habrá paz para los malvados un thriller policíaco ganador de 6 Goyas en la edición 2012 de estos premios: mejor película, director, actor principal (José Coronado), montaje, sonido y guión original (del propio Urbizu y Michel Gaztambide).



Carlos Roldán Larreta
Auñamendi Eusko Entziklopedia
2012


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