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Antonio de Urbistondo Eguia


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General carlista guipuzcoano. Nacido en San Sebastián el 17 de enero de 1803. Falleció en abril de 1857.

A la edad de 11 años logró la plaza de caballero paje del Rey, y continuó en este servicio hasta 1819 en que obtuvo el permiso para pasar al colegio de San Bartolomé y Santiago de Granada con el objeto aparente de dedicarse a la carrera eclesiástica. Con motivo de la separación del mando de su abuelo Francisco de Eguia y venida de éste con su familia a Durango, se trasladó en 1820 a la universidad de Oñati, donde, asociado a la juventud liberal de estudiantes, fue el jefe instructor de la milicia voluntaria de éstos. Sin embargo, por abril de 1821 se comprometió en el levantamiento realista de Salvatierra y otros pueblos de Alava, como uno de sus jefes, y habiendo tenido que capitular en aquella villa, fue conducido prisionero a Vitoria, donde se le sujetó al fallo de la comisión militar. Urbistondo tenía a la sazón 18 años cumplidos, edad señalada por la Ley para la imposición de la última pena.

Pudo librarse de ella con la estratagema de haber supuesto que no tenía más que 16 años. Declarado, pues, comprendido en el decreto de amnistía dado por las Cortes el 15 de mayo, se mandó fuese confinado a Oñati, de cuyo punto, burlando la vigilancia de las autoridades, emigró a Francia a reunirse con la familia de su abuelo. Tomó en seguida parte, con el grado de capitán, en la facción de Navarra mandada por el general D. Vicente de Quesada, y ascendió a teniente coronel de infantería, con el cual entró con la invasión del ejército francés en 1823, y siguió sirviendo en igual clase en varios regimientos desde 1828 hasta fin de 1833 en que se le separó. Luego se fugó a Portugal a unirse al infante D. Carlos, pero, hecha la capitulación de Evora, se vio obligado a embarcarse para Inglaterra. Tan pronto como llegó a este Reino, recibió orden de trasladarse a Navarra, y aunque lo intentó en dos ocasiones, en la una por tierra, y en la otra por mar, no pudo conseguirlo.

Ensayó por tercera vez, embarcándose en el Támesis con otros 26 jefes y oficiales a principios de enero de 1835, pero, cogido prisionero a la altura de Castro Urdiales, fue conducido al castillo de San Antón de la Coruña y desde allí a Cádiz y a la isla de Puerto Rico. Después de 45 días de permanencia en esta ciudad, logró fugarse a Inglaterra; de donde entró en Navarra por Zugarramurdi atravesando todo el territorio francés, pese a la vigilancia de la policía. Presentado a D. Carlos, siguió desde entonces en el ejército de éste en diferentes empleos. En 1837 fue nombrado comandante general de Cataluña con el grado de mariscal de campo, pero por causa de las desavenencias tenidas con su junta directiva y otros motivos, se le separó de este mando en 1838. Mandaba la división castellana por agosto de 1839 cuando se trató de hacer la paz. Declarándose entonces en favor de este pensamiento, se adhirió con sus fuerzas al convenio de Bergara; conservando por consiguiente su graduación de general.

Hallábase de cuartel de San Sebastián en 1841 y en Santa Agueda a pretexto de baños por el mes de octubre, cuando ocurrió el movimiento de las provincias en favor de la regencia de la reina madre, en cuyo suceso obtuvo el nombramiento de comandante general de las fuerzas de Guipúzcoa. Hizo fusilar al general Alzaa. Reprimido este alzamiento, emigró desde Tolosa a Francia, y no regresó a España hasta julio de 1843, en que se promulgó la amnistía. Por el mes de marzo de 1846 se le confirió la capitanía general de estas provincias, y en octubre siguiente el grado de teniente general. Por real decreto de 24 de febrero de 1849, en premio de haber sofocado las facciones que se levantaron en Navarra y estas provincias, fue agraciado con el título de Castilla de marqués de la Solana, y en 28 de enero de 1850 fue nombrado gobernador capitán general de las islas Filipinas, cargo que desempeñó hasta 1853. Después de haber regresado a la península, fue nombrado ministro de la guerra por octubre de 1856, cargo que desempeñó hasta mediados de diciembre del mismo año. Ref. Gorosabel: Diccionario Histórico de Guipúzcoa, voz San Sebastián.



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