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Bertsolarismo

La literatura oral tiene entre nosotros tres manifestaciones características: el bertsolarismo, las kopla zaarrak y la poesía decorativa o sin asunto.


El bertsolarismo en sí mismo

Antes de llegar a un examen interno del bertsolarismo a la luz de los principios generales que tenemos asentados acerca de la literatura oral en general, es menester distinguir dos modos de manifestación del fenómeno. Las dos formas en que se manifiesta el bertsolarismo en los medios euskeldunes, son:

a) improvisando el bertsolari en público, sea en contienda con un contrincante, sea sin tal circunstancia, él solo.
b) por medio de hojas volantes llamadas bertso berriak, que el bertsolari compone a solas.

Naturalmente donde el bertsolarismo adquiere su máximo relieve como arte de improvisación, es en el primer modo de manifestarse y sobre todo si se trata de una contienda o competición; y a esta manifestación principalmente nos referimos cuando hablamos del bertsolarismo simplemente. Así considerado el bertsolarismo, es la manifestación más completa de la literatura oral entre nosotros. Y decimos "la más completa", más todavía que la de las kopla zaar y de la poesía decorativa, porque caeteris paribus la del bertsolarismo lleva a éstas la ventaja de una improvisación viviente.

El bertsolarismo así considerado, como perteneciente que es al grupo de las artes dinámicas o de movimiento, -dramática, oratoria, recitación poética y danza- tiene sus puntos de contacto con estas sus compañeras; pero se diferencia de ellas en alguno de los elementos que son característicos de tales artes. De estos elementos se dan en el bertsolarismo tres: la improvisación, la versificación y el canto. En las otras, no se dan más que alguno que otro de dichos elementos. Así el drama o no es cantado, o si lo es -como ocurre con el drama lírico o la ópera-, no es improvisado. La oratoria o no es improvisada, o si lo es -como parece deber serlo por su naturaleza-, no es ni cantada ni versificada. La recitación poética es versificada, pero no es ni improvisada, ni cantada. La danza, por su parte, tal como hoy se practica, o no tiene palabras, o si las tiene -como ocurre en la danza de la pandereta-, sus coplas no son improvisadas. La obra del bertsolari, en cambio, es, como decimos, al mismo tiempo improvisada, versificada y cantada.

MLE

Manuel Lekuona Etxabeguren
Félix Irazustabarrena Arsuaga
2003


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