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VASCO


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Fonética

Vasco, wasco, basco. La v de palabras francesas, gasconas o castellanas, pasadas al vasco se ha venido convirtiendo usualmente en b. Hasta voces como Valtierra (de valle) y Berantevilla (de villa) las vemos escritas Balterra (siglo XII) y Berantebilla (1110). Otras veces se ha convertido en f, sonido para el cual no se siente tanta repugnancia como para la v. Esta última no existe en vasco y es difícil probar que haya existido nunca. El área anti-v, en mayor o menor grado, cubre toda la zona de prehistoria originariamente protovasca: Gascuña, Vasconia, Pirineo catalano-aragonés, Languedoc y Castilla la Vieja. En cambio, la u vasca, colocada entre vocales, o precediendo a la vocal a, en ua, ya no es una pura u sino que tiene algo de consonante al estilo de la w inglesa. Este sonido vasco es el que luego ha debido pasar a v, como en Nauarra y Navarra, uasco y vasco. Modernamente algunas palabras en esa situación llegaron a hacer b cuando la confusión de este tipo de w y b fue total: gau + a = gaba; santu + a = santuba; Pau y Pabe; zuen y zuben; aua y aba. Es posible que las formas vasco y basco, Vizcaia y Biscaia, vascones y bascones tengan precisamente ese origen. Que existe un período de confusionismo ortográfico, v y b, no cabe duda. Durante él se usan indistintamente y sin regla fija. Uhlenbeck y Gavel, con razón, rechazan todo valor fonético real a esas grafías. Este período de confusionismo debería delimitarse. Ya en los siglos X, XI y XII, está en pleno apogeo: Coexisten Aldaba (1102) y Aladava (1112), Borova, Borovia y Borobia (a. 1103, 1127 y 1129). Vemos Vaigorri, Vart, Viliturri, Bidangoz, Arçavalçeta y Avarçuça (doc. siglo X al XII) por los actuales Aldaba, Borobia, Baigorri, Huarte, Biliturri, Vidangoz, Arabalzeta y Abarzuza. En pleno siglo XVI (Landuchio, Garibay, etc.) usan al parecer indistintamente ambas grafías para una misma palabra. La confusión de v y b en los documentos vascos, leoneses y castellanos alcanza, según Pollitzer, hasta un 48%. El período de distinción, pues, debió de ser muy anterior.

Citas históricas de uasco, vasco, wasco, basco; vascón, wascón y bascón. Las referencias más antiguas se remontan ya a casi un siglo a. de J. C. y se deben a autores latinos y griegos, que distinguían perfectamente los sonidos v y b. Los griegos escribieron con ou- inicial los nombres que los latinos empezaban con -v. Así, pues, vascones y ouascones se corresponden exactamente: Valencia de Mela es Oualencia de Ptolomeo y Vascones de Salustio es el ouascones de Estrabón. Quien primero nombra a los vascos es Tito Livio en el año 77 a. de J. C. Le sigue Salustio (año 75 a. de J. C.), Varrón (a. 50 a. de J. C.) todos con la forma vascones. Todos los autores latinos posteriores, desde Silio Itálico, que nombra al vasco, en cuatro ocasiones, hasta Venancio Fortunato (año 580 d. de C.) que escribe también vasco, usan el nombre con v (vasconum, vascones, vascón, vasco, vasconis, Vasconias, Vasconiae). Los autores griegos escribieron Ouasconom, ouascones, tanto Ptolomeo como Estrabón y en armonía con los latinos. A partir de Gregorio de Tours, año 587, que usa wascones por primera vez, se sigue usando hasta el siglo VIII, no sólo por los autores francos sino también alguna vez por los hispanos. Durante la Edad Media unos autores usan v y otros w; tanto hispanos como franceses: wascorum (El Pacense), Wasconia (Baudemundo), wasconum (obispo Tajón, Rodrigo X. de Rada), wascones (El Salmanticense, Fredegario), wasconum y wascones (Eginardo), wasconum (poeta Saxo) y ambas formas, wasconum y vasconiae (Obispo don Julián). Solamente Idacio, El Turonense, San Isidoro, y el Biclarense usan vascones, Vasconias y Vasconiam con v. Los autores árabes escriben con -b o con u-. Tales, Al-Baxkenex, Al-Baxconex (Ibn Adhari), al-Baskunisi, baskunis (Ibn Hayyan, El Yacubi, Yacut). En cambio Al Masudi nos da uasxcones y uascones. Al vascuence se le llama Bashkiya. El mapa del siglo X del Beato de S. Severo dice Uvasconia. Comienza la reconquista con la irrupción de vascos y asturianos por todos los ámbitos peninsulares. Los nuevos nombres conmemorativos de nuevas poblaciones repobladas por euskaldunes se forman en gran parte en el apelativo Báscones, con b. Hemos de destacar que los más cercanos a Euskalherria, los primeros fundados, se escriben con b-. Todos ellos en las provincias de Burgos, Soria, Asturias y uno en Galicia. En cambio, los más lejanos, cuando la reconquista iba muy avanzada, se ven con v-, como los de Galicia, Portugal y Toledo. La regla no es rígida, pues la vacilación v y b puede más. En 950 aparece Villa Vascones cerca de Burgos, con v. Al primer grupo pertenecen: Villabáscones, Bascuñuelos, Basconcillos, Báscones, Bascuñana, Bascos y Bascois, este último en Galicia. Podemos citar del segundo, Vascos, Vascons, Vasconcellos y Vascao en Portugal; Vascos en Toledo. Como transición, observamos en León, que en el siglo XI, existía Uascones también denominada Villa Uascon. Estos datos parecen indicar que la b- se debe a influencia vasca en tanto que la v- la adoptan los que realmente la pronuncian y distinguen. A todas partes habría llegado, bajo la forma wascones, de donde se originarían unas y otras. Dos monumentos legales, el Fuero de Navarra, del siglo XIII, y las Ordenanzas de Huesca, de un siglo más tarde, nombran al bascuenz, el primero, y al banscuenç, el segundo. Otro doc. de 1276 cita el bascuentz de Beeriayn (Nav.). Parecería que las citas más antiguas hubieran sido uasco, vasco y vascones, luego wasco y wascones, para terminar en bascones, pero no es así. Existen dos monedas escritas en alfabeto ibérico con el título de baskones y barskones. Como se ve la oscilación entre v y b es en unos casos antigua y en otros, no, y se remonta, por lo menos a los comienzos de la época romana. En conclusión podemos deducir que la tendencia a escribir con v- es propia de los latinos, la tendencia a escribir con w es de los germanos, y la tendencia a escribir con b es de los iberos, árabes y vascos romanizados. Detrás de estas exteriorizaciones escritas existía, indudablemente, el modelo oral que no sería exactamente ni v, ni w, ni b. Resumiendo, todas estas variantes serían creación de iberos, celtiberos, romanos, godos, francos, árabes y vascos romanizados. El euskaldun neto ni las empleó ni se enteró de su existencia como ha ocurrido hasta casi nuestros días. No conoció otra cosa que el nombre único empleado en su lengua: euskaldun, en la forma que tuviera en esa época.

Bernardo ESTORNÉS LASA


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