Los visones se encuentran en Europa y América. El visón europeo mide 0,52 de largo, de los cuales corresponden 0,16 a la cola. Tiene el cuerpo prolongado, las patas cortas, el pelaje de la nutria y la cabeza más larga. Sus pies son como los del veso, pero con los dedos reunidos con una membrana; el pelaje es sedoso, espeso, liso, corto, basto y de color pardo, cubriendo un bozo compacto y gris. El matiz es más oscuro en el lomo y sobre todo en la nuca y el cuarto trasero; la cola es también más oscura que los costados; tiene el vientre gris pardo y en la garganta hay una pequeña mancha amarilla o blancuzca. La parte anterior del labio y todo el inferior, son de color blanco. Está como el hurón, en continuo movimiento; registra todos los rincones y agujeros; corre mal; no trepa a los árboles, pero nada admirablemente como la nutria y puede estar mucho más tiempo sumergido en el agua. No tiene bastante fuerza para resistir las corrientes rápidas y se le encuentra con preferencia en las márgenes de los riachuelos de poca corriente. La hembra pare sus crías en el mes de abril y también en mayo; nacen con los ojos cerrados y los ocultan en lugares secos, a cierta altura y entre las raíces de los árboles, o entre las rocas. Gusta de vivir en lugares desiertos y silenciosos; evita el encuentro humano y se libra de todas sus persecuciones, sin dejar por eso de visitar los corrales, donde mata. No penetra nunca en los pueblos como hacen el veso y marta garduña. Se alimenta principalmente de peces, ratas, cangrejos y moluscos, siendo probable que se mantenga también de algunas especies de aves acuáticas. Como la piel de este animal tiene un precio muy elevado, se la caza activamente y va escaseando cada día más. Ha sido confundido con el veso, a pesar de haber sido cazado en ríos de poca corriente y llamarse con el nombre vasco de ur-pototxa. Hasta que un experto aficionado guipuzcoano, Rodríguez Ondarra y posteriormente el alavés Puente Ameztoy, han puesto en claro sus verdaderas características y costumbres ante varios ejemplares cazados en los años 60 del s. XX en las orillas de nuestros ríos. No dudando ya de que estos mustélidos son verdaderos visones, que habitan en las orillas de los ríos de nuestro país. Este carnicero semiextinguido se halla generalmente en los costados pedregosos y cubiertos de malezas de nuestros pequeños lagos y aguas corrientes; lo mismo que el veso, alójase bajo los diques y bajo las raíces de los alisos, lo más cerca posible del agua; su madriguera tiene pocas aberturas y todas por el lado de aquélla, sin que se encuentre ninguna galería en otro sentido. Si se le persigue en su retiro, huye por la parte de tierra, donde encuentra muchos refugios. Pero no lo hace por el otro lado ni salta al agua acto continuo. Su manera de nadar es notable; no manotea alternativamente con sus patas como lo hace el veso sino que avanza por sacudidas sucesivas. Tiene las mismas características y costumbres que el veso y la nutria; su pelaje es lustroso como el de ésta; la cola y hocico cortos como el de aquél, siendo ésta la razón de que se le puede considerar como un mestizo de estos animales. Salta al agua y se sumerge con una ligereza sorprendente. Permanece largo tiempo en esta situación y cuando vuelve a aparecer, se halla ya a gran distancia del que lo persigue. Su pista se asemeja completamente a la del veso y engaña al más experto cazador, porque la corta membrana de sus pies, no se imprime en el suelo. El visón ha sido acosado con toda clase de trampas, también se le ha cazado con escopeta.
Juan PERTICA
A. ECEIZABARRENA