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VALLE DE RONCAL - ERRONKARI (HISTORIA)


Roncal antes de la conquista de Navarra

Roncal antes de la conquista de Navarra. A mediados de agosto de 1512, durante la conquista de Navarra por los ejércitos de Fernando el Católico y habiéndose sometido ya casi toda Navarra, el valle del Roncal junto con otras pocas plazas navarras todavía resistía. Hasta que en el mismo agosto tuvo también que someterse ante la superioridad del ejército del Duque de Alba. El 21 de septiembre de 1512 los roncaleses envían delegados a Logroño para reconocer a Fernando el Católico como rey y prometerle fidelidad. Por su parte Fernando siguiendo la costumbre confirmó los fueros de este valle. Un ejército al mando de Juan de Albret y La Palice compuesto por 2.000 lansquenetes, 4.000 gascones, 7.000 navarros y 1.000 mesnaderos penetraron en el valle del Roncal el 18 de octubre de 1512 con la intención de reconquistar Navarra. En Ochagavía encontraron 500 beaumonteses al mando de Miguel de Donamaría y Ramón de Espaiza, que se retiraron pidiendo ayuda a las guarniciones castellanas de Lumbier y del fuerte de Burgui. Mientras Juan de Albret ocupaba los valles de Salazar y Aezcoa, La Palice asaltó el fuerte de Burgui, que con quince veces menos fuerzas resistió dos días causando numerosas bajas al ejército franco-navarro. El 18 de marzo de 1516 el mariscal de Navarra Don Pedro, al mando de 1.200 hombres entra en el Roncal, intentando reconquistar la Alta Navarra. Pero desertaron la mitad de sus hombres. Sin embargo, se repuso en parte pues los roncaleses le ofrecieron 200 hombres, de los que 120 iban comandados por su capitán Pedro Sánchez. Los valles vecinos de Salazar y Aezcoa, que le habían prometido 300 hombres, no enviaron ninguna fuerza; al contrario, al saber que Villalba estaba en Roncesvalles, enviaron sus contingentes al caudillo castellano. El mariscal se enteró de que numerosas fuerzas navarras se dirigían por la Baja Navarra hacia Roncesvalles y se aprestó a reunirse con ellas. Pero llegado a Roncesvalles encontró la comarca vacía y desolada. Comprendió que las fuerzas castellanas del coronel Villalba se le echaban encima e inició una rápida huida hacia el Roncal para recoger allí algunas fuerzas que había dejado encargadas de bloquear el castillo de Burgui. Pero las tropas castellanas le pasan y le tienden una emboscada. El encontronazo tiene lugar sobre el 20 de marzo y 800 hombres navarros se vieron obligados a entregarse, pero fueron puestos en libertad, quedando solamente los caudillos en poder de los castellanos. El resto de las fuerzas navarras huyen presas del pánico y el mariscal junto con sus lugartenientes Peralta, Jaso, Sánchez y otros jefes agramonteses se entregan con la única condición de que dejasen en libertad a sus soldados. El 16 de mayo de 1521 entra en la Alta Navarra por Roncesvalles un ejército francés al mando de André de Foix, señor de Asparros, con el fin de reconquistar Navarra para Don Enrique de Albret. Los montañeses del Roncal fueron los primeros que enviaron sus delegados al señor de Asparros para prestar juramento al rey Enrique. Pero la operación se saldó con un fracaso. Con razón podemos decir que el suceso de Isaba reinando don Juan fue la perdición de los navarros. En Isaba, según algunos autores, nació la monarquía navarra, y desgraciadamente, si eso es verdad, en el mismo lugar tuvo el nacimiento y la muerte. Este valle tuvo que obedecer a Castilla, sobre las bases de las mismas capitulaciones firmadas en Burguete y Logroño y confirmadas más tarde por el emperador Carlos V, el 12 de diciembre de 1593. Justamente acabada la guerra de Navarra y Castilla, cuando llegan rumores de otra nueva guerra entre el emperador Carlos V y el rey Francisco I de Francia; en efecto, pocos meses después de estos rumores entraban las tropas francesas y navarras por el Pirineo navarro y tomaban el castillo de Roncesvalles: pasada esta primera embestida, en vez de dirigirse a Pamplona, caen sobre Fuenterrabía, poniéndole un sitio horroroso, cayendo al fin en poder de los franceses. Este es el primer sitio que sufrió la ciudad; después vino el segundo, por el Condestable de Castilla y el Príncipe de Orange, teniendo que levantar el sitio por llegar socorros del marqués de la Palice. En estos sitios es sabido que pelearon algunos roncaleses, entre ellos el incansable Petri Sanz. El resultado de todas las guerras de Navarra y Castilla fue el perderse la monarquía navarra y el incorporarse a la corona castellano-aragonesa. El Magnánimo Emperador Carlos V condenó a pena de muerte a diecisiete roncaleses, por haber salido en defensa de su rey; fueron los siguientes: «Petri sanz veritierra vezino de Valde Roncal e mas del Valle Roncal las personas siguientes juan perez vezino de Vidangoz en el dicho valle vasco ximenez de ysaba, pascual roncal vezino de urcainqui, sancho echendieu, vezino de roncal, miguel martiniz vezino de roncal, miguel de ansos, vecino de roncal, remon perez vezino de vidangoz, sebastian herrero, sancho de ralla fijo del abad domingo bermudo, vezino de Garde, joanes de galayz, petre a ralla, joanes curio, petritoco, petri pelexero vezino de Garde todos vezinos de val de roncal». Terminadas estas guerras, los roncaleses permanecieron fieles al Emperador, a pesar del peligro por su posición en la frontera y continuas guerras con Francia. Don Carlos les confirmó el privilegio de infanzonía e hidalguía y disfrute de las Bardenas Reales, así como la exención del pago de cuarteles y alcabalas en guerras con Francia y el Señorío de Bearne. En la guerra de separación de Portugal de España contribuyó el Valle voluntariamente con algunos soldados.

Bernardo Estornés Lasa


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