Los sectores económicos hasta 1950.
La primera mitad del siglo XX está caracterizada en la economía alavesa, a diferencia de los casos guipuzcoanos y vizcainos, por el mantenimiento de una importante mano de obra en el sector primario y la existencia de una industria tradicional de escasa importancia, que era incapaz de frenar el éxodo demográfico hacia las otras provincias vascas, que desde finales del s. XIX conocen profundas transformaciones en su entramado económico. Si a ello añadimos que la capital Vitoria, seguía teniendo un destacado papel militar, acrecentado tras la guerra civil, comprobamos que la economía vitoriana y por tanto, también, la alavesa , se regía por parámetros ya olvidados en las economías de Bizkaia y Gipuzkoa. Esta situación se refleja en Vitoria en la elevada mano de obra del sector primario, por encima del 10%, en la existencia de una industria tradicional, metalurgia y artes gráficas -por su entidad destacaban Ajuria S. A., Aranzabal S. A. y Heraclio Fournier- que generaba un empleo inferior a los 10.000 puestos de trabajo, cifra muy acorde con el volumen demográfico que en 1950 apenas superaba los 50.000 residentes y un sector terciario que cumplía las funciones propias de la capitalidad provincial (centro administrativo y comercial - 2.457 puestos). Reflejo de lo expuesto son los valores porcentuales que los distintos sectores económicos, a mitad de s., reflejaban:
Sector Primario 11%
Sector Industrial 44%
Sector Terciario 45%
Pero, a partir de 1950, la economía vitoriana entra en una dinámica totalmente diferente a la conocida hasta entonces. La conjunción de factores de diversa índole (abundancia de suelo, proximidad a los núcleos industriales guipuzcoanos y vizcainos, facilidad de comunicación, peculiaridad fiscal del territorio, etc.) va a provocar un cambio sustancial en la fisonomía de una ciudad que despega demográfica y económicamente. Vitoria, a partir de los años sesenta va a participar de muchas de las peculiaridades de las economías guipuzcoanas y vizcainas; desaparición casi total del empleo en el sector primario, mano de obra industrial, que luego compartirá protagonismo con el sector terciario, y sobre todo desarrollo urbano y demográfico que posibilitan la configuración de una sociedad que rompe la ligazón con los antiguos modelos socioeconómicos imperantes años atrás.