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SALMON


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Zoología

Conocido tradicionalmente como el príncipe de los ríos y en euskara izoki es el pez más estimado de los que forman la familia de los salmónidos (Salmo salar). De dimensiones que oscilan entre los 75 y 90 cm. de longitud y los 4 y 6 kg. de peso, sus características son en parte semejantes a las de la trucha, pero se diferencia de ésta en que posee un aspecto más esbelto y en que su cola es algo más alargada. Pero sin duda el rasgo que mejor define a esta especie es su preciosa tonalidad rojo dorado, color que adquiere en época de celo. El ciclo vital del salmón se desarrolla en su mayor parte en el mar, pero su presencia en los ríos, que suele coincidir con la época de madurez sexual, responde al desove o freza de los ejemplares adultos. Los esguines o izokinkumeak son los jóvenes ejemplares que, tras haber permanecido uno o dos años en los ríos en que nacieron, se preparan para la migración en los estuarios desde donde partirán hacia las aguas del Atlántico Norte y Groenlandia. Allí habitarán un tiempo que varía de unos a otros, para volver a ascender hasta su río natal en la época de freza: 1) Los aunditakuak o salmones de invierno, cada vez más raros, llegan a los ríos después de haber pasado más de tres años en el mar y poseen un peso superior a los 10 kg.; 2) Los conocidos como apiril-arraiak permanecen en aguas marinas más de dos inviernos, y hacen su aparición en las vías fluviales en el cuarto mes del año, siendo muy apreciados por los pescadores; 3) Los más pequeños, comunmente denominados salmón-trucha, suben a los ríos en verano y no sobrepasan los 3 kg. de peso. La grasa que posee la carne del salmón permite a este pez subsistir durante aproximadamente un año, luchando contra la corriente e intentando avanzar sin alimentarse hacia el lugar de freza. Esta se realizará entre noviembre y diciembre, en una zona cuya corriente aporte el oxígeno suficiente a los huevos pero no los desplace. Cuando el proceso reproductor finaliza después de unos días, este pez es arrastrado nuevamente río abajo, muriendo en la mayoría de los casos sin lograr alcanzar el mar. Unicamente unos pocos zancajos -ejemplares agotados y sin fuerzas- tendrán la oportunidad de repetir el ascenso y la reproducción, período en el que se produce la pesca de esta apreciada especie. Aunque antiguamente la captura del salmón podía llevarse a cabo en el río Urumea y sus afluentes, desde hace ya muchos años el principal río vasco en que es posible encontrar este pez es el Bidasoa, siendo por lo tanto patrimonio de los pescadores de la zona de Navarra, parte de Guipúzcoa, la zona de Hendaya (Lab.) y "gaves" pirenaicas navarrosuletinas. En diversos períodos aparece registrado el monopolio de la pesca fluvial por los municipios y una o varias familias asentadas a las orillas de los ríos. Como ejemplo, hacia 1496 la pesca recogida en las "nasas" salmoneras de Lesaka debía ser repartida entre el Ayuntamiento y una familia particular. Este hecho y otros produjeron numerosos incidentes de entre los que podrían citarse los enfrentamientos ocurridos hacia finales del s. XVI en el río Bidasoa, en los que tomaron parte los pescadores de Hendaya (Lab.) y Hondarribia (Guipúzcoa). En siglos posteriores la captura del salmón estuvo regulada y prohibida durante algunos años, para acabar con los abusos que se realizaban durante el desove, hechos que impedían la conservación y el aumento de la especie en los ríos vascos. Diferentes documentos responden a este deseo, como el firmado por los ayuntamientos de Hernani, Astigarraga, San Sebastián, etc. en 1824 y el fechado en 1903 en Bera de Bidasoa (Navarra). La construcción de varias presas por parte de algunas centrales hidroeléctricas en el Bidasoa impidió durante algún tiempo que los salmones franquearan el obstáculo y continuaran su ascenso. No obstante, hoy día la mayoría de estas presas poseen escalas salmoneras y en algunas de ellas la captura a través de esclusas para posterior repoblación es ya habitual. La especie, que se encuentra cada vez más amenazada, ha descendido en número notablemente, por lo que su captura se ha hecho cada vez más difícil y escasa. A finales del s. XIX, y utilizando redes especiales para la pesca del salmón, era posible capturar más de 1300 ejemplares en un solo río, en el tiempo que duraba la época de la freza. A partir de estos años, y como efecto de la industrialización y población se ha producido una disminución alarmante en la pesca del salmón. En 1960 la captura no sobrepasó el número de 177 ejemplares, que llegaron a cotizarse a 400 pts./kg. Actualmente las piezas procedentes del Bidasoa no pueden compararse con las de otros siglos, ni en número ni en tamaño, ya que el peso normal del salmón se aleja mucho de aquellos 19 kg. que alcanzó un ejemplar pescado en 1906. La creciente escasez del príncipe de los ríos es, sin duda, una de las razones por las que este pescado, que ya se consideraba como uno de los mejores manjares y regalos que se enviaban a la Corte en tiempos remotos, es cotizado actualmente en el mercado a precios muy altos y es plato apreciadísimo por los paladares más exquisitos de la buena mesa. Bibliog.: Alvarez Orzanco, José Javier, artículo Salmón en G. E. N., t. X., Pamplona, 1990; Batriety L., Le baro. Engin de pêche disparu du Bassin de l'Adour, Bulletin du Musée Basque, 1967, n.° 38; Michelena Abbé Manuel, Hendaye, Hendaya, 1987, pp. 49-64; Múgica, S., Geografía General del País Vasco-Navarro. Guipúzcoa, Barcelona, 1915, pp. 56-57; Navas, E., Irún en el s. XX, (1960-1975), t. III, San Sebastián, 1984, p. 22; Ormaetxea, Joaquín, El salmón, rey del Bidasoa, Kirolak, 1972, n.° 2; Ormaetxea, Joaquín, Estadística salmonera, Kirolak, 1973, n.° 12; Portu, F., Hondarribia. Notas históricas y curiosidades, San Sebastián, 1989, pp. 135-138.

Ainhoa AROZAMENA AYALA

 SALMON

Carmen Ruiz de Garibay
Ainhoa Arozamena Ayala


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