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Jesús Olasagasti Irigoyen


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Pintor guipuzcoano, nacido en San Sebastián, el 20 de diciembre de 1907, y muere en su ciudad natal, el 5 de agosto de 1955.

Destacado discípulo de Ascensio Martiarena, Julián de Tellaeche y de Daniel Vázquez Díaz. Ha sido uno de los más prestigiosos retratistas nacidos en el País Vasco. Se especializó en el retrato femenino. Viajó por Italia recopilando datos y enseñanzas de los grandes maestros de la pintura y escultura. Alternando con los retratos, realizó un buen número de naturalezas muertas y de paisajes. Concurrió a las exposiciones del Certamen de Artistas Noveles Guipuzcoanos (San Sebastián, en los años 1922, 1923 y 1925); Asociación de Artistas Vascos (Bilbao, 1926); Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid (1926), donde presentó dos obras tituladas Retrato de las señoras de Olasagasti y Bodegón; Exposición de Semana Santa (San Sebastián, 1918 y 1952); Sala Arte (Bilbao, 1946 y 1947). Concurrió a la I Bienal Hispanoamericana de Arte de 1951.

Obras más destacadas: Las hermanas, Guitarristas y Bodegón, y los retratos de Señor Tejada, Don Pascual Martín, Dr. Sansinena, Arquitecto Labayen, Poeta Manuel Díez Crespo y Señora; Las Tías.

Opiniones críticas:

El marqués de Lozoya lo ve así:

"Aun cuando el artista, cuya pérdida nos es tan dolorosa, era posterior a la gran generación de pintores vascos que coincide con el reinado de Alfonso XIII, estaba con ella íntimamente enlazado y puede considerarse como el mejor de sus continuadores; (...) se relaciona con ellos por la firmeza del dibujo y por la austeridad de su paleta, que desentraña cuidadosamente los más finos matices de color (...) Fue uno de los mejores retratistas de nuestro tiempo. En sus retratos alcanza con frecuencia ese supremo acierto que consiste en apoderarse del secreto del modelo y revelar, en la hondura de la mirada o en un matiz de la expresión (...). De la pintura española del pasado solamente permanecía en él el recuerdo del Goya de la última época, que, octogenario, resolvía en Burdeos los más difíciles problemas de la pintura. Y aun acaso el recuerdo de Goya no era directo, sino visto a través de los post-impresionistas franceses".

José Camón Aznar:

"En los retratos de Jesús Olasagasti hay una templada armonía entre la representación del carácter y su revelación por unos colores amables y fragantes que permiten las más finas versiones psicológicas. En Jesús Olasagasti las dos actitudes se superan. Por un lado, el parecido, en su más estricta objetividad, y, por otro, unas entonaciones jugosas y claras que en nada perjudican la representación realista del retratado".

M. Sánchez-Camargo:

"Olasagasti fue un gran penitente de la pintura. Conoció todos los 'ismos', los cultivó con entrega y sana pasión, y luego la vida le llevó al retrato".

Mario Angel Marrodán, (Bilbao, 1974):

"El tema más típico de Olasagasti, más característico, con el que dio animación y ojos limpios a las normas de la belleza plástica, fue el tema del retrato. Bajo esta tónica del personaje, pintó, trató, más que la hábil presencia de la composición, el momento lírico del alma humana, la expresión interna del modelo, siendo, por ello, el más reputado de los retratistas vascos. El bagaje de rostros y figuras -aún más y mejor, de figuras como retratos- pintados por este artista con mano sencilla y de segura construcción, ha quedado entre nosotros como una cumbre de líneas y expresiones encajadas en un tipo de pintura fluida, atrayente, encendida, tanto de acertada manera como de expresiva sensación. Su modo de observar el personaje, de captarlo anímicamente, puede quedar como el visto bueno a su mérito creador (...) Frente a los pintores del Bidasoa, más primorosos del color y de concepción más decorativa, pero menos profunda, hay en Olasagasti más clasicismo que academicismo, en cuanto se refiere sobre todo a la virtud esencial de la composición; sin olvidar ni la idea argumental del lienzo ni la valoración de los colores. Por ello, su pintura es proporcionada, es justa su paleta; y, como en todo pintor verdadero, una pintura muy bien pintada".


Luis de Madariaga


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