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José Antonio Sistiaga Mosso


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Pintor guipuzcoano nacido en Donostia el 4 de mayo de 1932.

Comienza a realizar sus primeras obras de estilo impresionista a los 17 años. De 1954 a 1961, reside en París donde conoce al pintor Manuel Duque. En 1958 expone en Donostia pinturas figurativas y un año más tarde lo hace en París. En 1961-63 vive y expone en Ibiza sus pinturas sobre el tiempo. En 1963 abre en Donostia el primer taller libre de Expresión infantil. En el 64 expone en la galería Edurne de Madrid. En 1966 participa en la fundación del grupo "Gaur" de la escuela vasca realizando una exposición itinerante por Euskadi. En 1968 inicia la realización del largometraje que pinta directamente sobre el celuloide ...Ere Erera Baleibu Icik Subura Arauaren ..., y expone ese mismo año en Madrid, Italia, Canadá, y Francia. En 1973 expone su obra en Washington en la P. A. Health Organization y en Nueva Orleans. En 1976 expone en Chez Mme. Wolf, París. Entre los años 58-78 toma parte en diversas exposiciones colectivas en Donostia, Bilbo, Gasteiz, París, Italia, Canadá, Italia y México representando a Gipuzkoa en la Muestra de artistas vascos en ese país celebrada en 1970. En el 81 realiza en Durango una retrospectiva de su obra. Dos años más tarde lleva a cabo un mural cerámico para el aeropuerto de Sondika (Bizkaia). Ha realizado diversas incursiones en el campo de la cinematografía experimental, participando en diversos festivales cinematográficos (Oberhausen, Londres, Nueva York, París, Bruselas, etc.) obteniendo en 1980 una mención especial en el VIII Festival sull'Arte e di Biografie d'artisti, Asolo Italia.

En 1982 obtiene un accesit en la edición de "Gure Artea"; participa en 1985 en una muestra colectiva en Colonia y en la feria "Arco" en 1986. En 1987 participa en exposiciones colectivas (San Sebastián, Bilbao) e individuales (Bilbao). En 1988, en la muestra colectiva "Vanguardias en Vanguardia", en 1989 presenta en el Festival de Cine de San Sebastián su film Impresiones en la alta atmósféra. De entre sus obras destacan: Huella, De la tierra, Retrato mágico, Acciones, Las cuatro estaciones, Penetración, Claro en el bosque, Acción vital, Ola y, nube, Nocturno, las series de Mitos y de Desnudos, etc. También cabe citar el magnífico mural que el artista pintó para el edificio Torres Blancas de Madrid. Sus obras se encuentran en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Museo Provincial de Alava, Museo de San Telmo de Donostia, en el museo de la Cinemateca Francesa de París, Kutxa, Diputación Foral de Gipuzkoa, Banco de Bilbao, Banco Industrial de Bilbao, Caja Laboral Popular de Arrasate y Madrid.

Javier Franco (Bilbo, 1978), lo ve así:

"Deudor quizá en algunos aspectos de la obra de Manolo Duque y su personal estética que quedó definida en una etiquetación que atrevidamente podríamos traducir como "nubismo"; Sistiaga va desarrollando su visión del desnudo femenino entre una espiral de líneas que solamente obedecen desde su principiar a la percepción y que no conoce a más categorías que el azar y la perspectiva. El trazo monocolor, recoge distintas gradaciones que obedecen directamente a la presión sobre un papel de trama generosa. (...).

Por sus características, los desnudos de Sistiaga; luz y sombra en su mínima habitabilidad, no se reúnen en grandes masas sino entre pasadizos casi gestuales que van reforzando a través de su intensidad y su propia interposición, la acción concordante del "todo" armónico y fundamental, responsable de esa sensación mullida en la que quedan envueltos sus desnudos; a pesar del rigor de la monocromía que queda parcialmente solventado mediante formas que se encuentran y rechazan hasta configurar hondamente el contorno, el relieve".

Manterola, (Bilbo, 1980):

"Sistiaga, como una gran parte del arte vasco actual, es informista no solo en la medida en que su trabajo persigue la destrucción de la arquitectura del espacio característica del arte clásico, sino la destrucción de la forma misma, porque como dice Della Volpe, la forma no determinada por la intervención de las ideas según el significado que se quiere expresar, es lo informe. Semejante observación es aplicable al trabajo de Sistiaga a lo largo de toda su vida de pintor; no sólo a su período gestual de 1961 a 1963, sino que se reproduce, más líricamente, en su inolvidable película de 1968, más dramáticamente en el ya citado mural sígnico del edificio Torres Blancas en 1970, e incluso en su trabajo actual, los desnudos, (...) los cuales, por encima de la primera apariencia, forman inequívocamente parte de las corrientes informales más próximas al pensamiento oriental, las que describen la pintura como: La fusión de la fluencia del espíritu con el movimiento de las cosas vivas".

Manterola:

"El artista que concibe la pintura como un lugar de protección, un medio de defensa y apropiación de la naturaleza, que trabaja contra la memoria y roba las sombras de la noche en busca del signo de la intuición "pura", nos remonta a nuestros orígenes, a la "caverna mágica" anterior a los tiempos en que la ley estética tuviera lugar y nos denuncia al mismo tiempo, el profundo divorcio entre vida e historia, entre cultura e historia, entre arte e historia que padecemos".

Nestor Basterretxea, (Bilbo, 1980):

"Lo primero que de él se puede decir, es que- junto a Oteiza, Ruiz Balerdi, Reinaldo, y alguno más- es de los pocos artistas vascos que ha acudido vehementemente a la labor de la enseñanza del Arte. (....) Lo gestual, que nunca en Sistiaga ha sido excluyente de una penetración analítica, resulta en estas magníficas obras, concretizador de la anatomía orgánica del bosque y sus edades vegetales. Se establecen unas sorprendentes escalas de relaciones entre unas formas compactas de colores densos, y las breves luces rasgadas que intercala como unas necesarias respiraciones. Atomiza unas como formas nucleares, que quedan retenidas, valorando por contraste con los vendavales lineales de los azules y los verdes astillados, que en estas pinturas alcanzan el nivel de los valores plásticos de las mejores obras del arte contemporáneo".

Crítica de José de Castro Arines, a la película de Sistiaga, Ere Erera Baleibu Icik Subura Aravaren...:

"Experiencia pictórica donde el color, la forma, la mutación ininterrumpida de estructuras y coberturas cromáticas alcanzaba dimensiones insospechadas e ilimitadas. Un mundo pictórico argumentado en sus propias variaciones combinatorias, que en ocasiones llegaba a términos de belleza inimaginables".



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