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La guerra en el Cantábrico antes del Estatuto (1936)

La guerra en el Cantábrico antes del Estatuto (1936). Al comenzar la guerra civil en julio de 1936, la mayor parte de las unidades de la Marina de Guerra existentes en el Cantábrico quedaron en manos de los sublevados cuando se apoderaron de El Ferrol. Allí capturaron el acorazado España, los cruceros Almirante Cervera, Canarias y Baleares, el destructor Velasco y otros buques menores. Del lado republicano sólo quedó el Torpedero 3 con base en Pasajes que tomó parte en los combates contra los elementos sublevados en San Sebastián, bombardeando sus posiciones en el Hotel María Cristina (22-7-36). Las fuerzas navales rebeldes en el Cantábrico se organizaron en torno al España, Cervera y Velasco junto con algunos mercantes y pesqueros armados; en marzo se incorporó el minador Júpiter, mientras el Canarias y Baleares sólo efectuaron algunas breves apariciones. Su superioridad naval permitió a los alzados actuar sin oposición durante los primeros meses de la guerra: el Velasco bombardeó los depósitos de la CAMSPA en Santurce (16-8- 36) y sembró minas ante Bilbao (24-9-36); el España, Cervera y Velasco bombardearon la costa guipuzcoana desde San Sebastián a la frontera (15-8 a 5-9-36) en apoyo de las fuerzas de tierra y, con ayuda de pesqueros armados, se dedicaron a interceptar el tráfico marítimo con los puertos republicanos del Cantábrico, apresando o hundiendo a los mercantes Arriluce (20-8-36), Konstan (26-8-36), Ulia (7- 9-36), ... La ocupación de Guipúzcoa por las tropas de Mola aceleró el envío al Norte de la Flota republicana. Su sola presencia en el Cantábrico, entre el 24 de septiembre y el 13 de octubre, frenó la ofensiva rebelde. Su actividad bélica fue sin embargo muy escasa limitándose a algunos bombardeos costeros en la zona de Deva (27-9-36) y Ondárroa (10-10-36). A su marcha quedaron en Bilbao el destructor José Luis Díez y los submarinos C-2 y C-5; con ellos y el Torpedero 3 se organizaron las Fuerzas Navales del Cantábrico, encargadas de disputar el dominio del Cantábrico a los buques franquistas. Sin embargo su eficacia se vio muy mermada por la escasez de oficiales y la presencia a bordo de los buques republicanos de numerosos oficiales simpatizantes de los alzados. Los barcos franquistas pudieron reanudar tranquilamente su campaña con nuevas capturas de mercantes vascos como el Galerna (15-10-36), Manu (30- 10-36), ... y un nuevo minado de Bilbao por el Velasco (31- 10-36).

Juan Pardo San Gil


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