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LERÍN


Guerras carlistas

Guerras carlistas. Como recuerdo de las guerras carlistas del siglo pasado se conservan en Lerín dos fuertes que, según la Dirección General de Bellas Artes, son los únicos que se conservan en Navarra. Por su singularidad, y por haber sido Navarra protagonista de las guerras carlistas, poseen gran importancia histórica. A una de estas fortalezas se le sigue llamando «el Fuerte» y se encuentra junto al frontón viejo, en lo más alto de la Peña, aunque está tan deteriorado que ha perdido su carácter de fortaleza. Al otro se le llamaba «la Garita del Fuerte». Recientemente ha desaparecido. Estaban construidos con piedras de yeso y materiales frágiles. Gran parte de estos materiales se robaron por el ejército liberal del atrio de la iglesia y de la parte del Pintado. El ejército liberal ocupó el pueblo de Lerín durante las dos guerras civiles. En la primera fue destruida parte de la ermita de la Virgen de la Blanca. En la segunda guerra carlista el jefe del ejército de Operaciones del Norte, que era don Domingo Moriones, daba las órdenes convenientes al ayuntamiento de Lerín para que «de acuerdo con el cura párroco se desocupe la iglesia y se ponga a disposición del comandante militar, por ser indispensable utilizar dicho local para las atenciones de la guerra». Desde el 9 de febrero de 1874, hasta bien finalizada la guerra, fue ocupada la iglesia y destinada para almacén, cuartel y fuerte. Sufrió grandes desperfectos en el interior y el exterior. La nave, la torre, la puerta del Pintado, los diez altares, sobre todo el mayor, la sillería del coro, la hermosa vidriera de la ventana del coro, todas las puertas y armarios, etc., fueron mutilados. Solamente la reparación del órgano costó más de 8.000 reales. Desaparecieron la mayor parte de los tubos y el teclado quedó completamente roto. También rompieron una de las campanas mayores. La ermita de la Virgen de Gracia fue ocupada para almacén de harina. Se destruyó parte del pavimento, el tejado y algunas pinturas. La casa vicarial fue destinada a cuartel y el vicario tuvo que buscar alojamiento en otra parte. Destruyeron varios tabiques, suelos, etc., y se llevaron parte de las tejas. De todo esto se hizo un estudio por unos peritos que fue presentado a las autoridades para una posible indemnización (Ref. Díez y Díez, Lerín, TCP n.° 334).

Ainhoa Arozamena Ayala


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